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Desirée Orsini: "Debemos ubicarnos en la vanguardia de los cambios"
Desirée Orsini: "Debemos ubicarnos en la vanguardia de los cambios"

Desirée Orsini: "Debemos ubicarnos en la vanguardia de los cambios"

por Rosa Ramos
publicado el11/10/2016
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Desirée Orsini Desirée Orsini

Desirée Orsini es una abogada peruana con una carrera no menos que sólida y admirable: Ha sido directora de los departamentos legales de Lan Perú (2004 a 2010) y AviancaTACA Limited (2012 a 2014), previo a eso fue abogada interna del Banco Sudamericano y asociada de Estudio Ferrero Abogados.


Asimismo, ha desarrollado parte de su carrera en la Universidad de Lima como profesora de derecho administrativo, inversión privada y regulación, actividad que actualmente comparte con la labor de ser directora de Servicios Integrados de Limpieza S.A. -SILSA-.


Orsini conversó con LexLatin sobre su carrera y la experiencia de ser abogada in-house de dos de las compañías más reconocidas de América Latina.


En la carrera de todo abogado llega ese momento en el que hay que decidir entre el camino de abogado de firma y el de abogado in-house. ¿Cuál fue ese momento para usted y qué le llevó a tomar esa decisión?


En primer lugar me gustaría precisar que no se trata de una decisión definitiva, muchos abogados la tomamos más de una vez en uno y otro sentido a lo largo de nuestras carreras.


En mi caso, por ejemplo, empecé mi carrera profesional en estudios jurídicos y a los pocos años me interesé por el trabajo in-house. Luego de muchos años ocupando gerencias legales volví a la consultoría externa y a la actividad académica.


Por un lado, el trabajo como abogado in-house generalmente es más dinámico y permite interactuar con profesionales de diferentes áreas, lo cual es enriquecedor, pero es importante mantenerse actualizado y seguir capacitándose, inclusive en materias que van más allá del giro de la empresa.


De lo contrario se corre el riesgo de terminar enfrascado en el día a día y limitarse a administrar los asuntos legales y derivarlos a terceros, sin tiempo de profundizar en las cuestiones jurídicas de fondo, lo que hace perder competitividad.


¿Cuáles son los retos más grandes que enfrenta un consultor jurídico? ¿Puede dar un ejemplo de una situación difícil que le haya tocado manejar?


Por un lado, muchas veces es complicado compaginar los tiempos que toma la autoridad para resolver las solicitudes o recursos de los privados con los plazos que se manejan internamente en las empresas. Así, el cronograma para la implementación de determinadas decisiones comerciales en el caso de transnacionales, por ejemplo, se encuentra coordinado desde el holding para que se dé en simultáneo en varios países.


Es complicado explicar en esos casos las demoras que se producen por los tiempos de decisión de las diferentes instancias administrativas o judiciales. Otro reto importante es aprender a interpretar las necesidades de las diferentes áreas y traducirlas en soluciones.


El rol del consultor jurídico interno no se agota en el análisis legal, debe ser un facilitador, proponiendo alternativas cuando el planteamiento original no sea legalmente viable. Eso obliga a un trabajo creativo constante. En LAN logramos implementar estrategias de venta sin precedentes hasta entonces en el mercado, maximizando la venta directa.


Muchas de las medidas adoptadas enfrentaron al inicio considerables resistencias, lo que hizo necesario replantearlas de forma que cumplieran con los objetivos de la empresa, que fueran legalmente viables y, además, aceptadas por los diferentes agentes involucrados.


¿Qué es lo que más valora del apoyo de los abogados externos?


Aparte del expertise profesional, la disponibilidad para brindar una respuesta oportuna y la capacidad de entender todas las diferentes implicancias y a los diferentes stakeholders involucrados en cada toma de decisión.


El análisis jurídico de un tema debe brindar una solución que no solo sea legalmente correcta, sino que debe tener en cuenta factores como los costos o las dificultades operativas que acarrearía su implementación. Para ello es fundamental entender el negocio y el entorno en el que éste se desarrolla.


¿Cuáles son los tres principales criterios que utiliza para seleccionar a una firma de abogados? ¿Cuál de estos criterios considera el más importante?


El criterio más importante sin duda es el expertise del abogado en el tema materia de consulta; en segundo lugar son importantes los tiempos de respuesta, ésta debe ser oportuna, y en tercero, la disponibilidad y capacidad del abogado para explicar su punto de vista y absolver las dudas de las diferentes áreas de la empresa involucradas en la toma de decisión.


Se habla mucho de que la facturación de honorarios bajo el sistema de tarifa horaria está desapareciendo, ¿cuál es su opinión?


No creo que desaparezca. La forma de facturar va a depender siempre del tipo de asesoría. Obviamente, para la empresa es más conveniente saber de antemano el monto total de los honorarios para presupuestarlos, pero si se trata de consultas puntuales y esporádicas es muy difícil pactar un honorario que no se mida por tiempos.


Para esos casos, muchos estudios jurídicos ofrecen paquetes con tarifas especiales por hora o con o sin topes, la versatilidad y flexibilidad para acordar los honorarios de forma que se adapten a las necesidades de cada caso también es una ventaja importante al momento de escoger un estudio.


¿Qué consejo daría a las firmas de abogados para que sean verdaderos aliados de sus clientes corporativos?


Que no pierdan el foco sobre lo que realmente valora el cliente y apuesten por eso. Todavía vemos a muchos estudios invertir recursos en formalidades y procedimientos administrativos engorrosos, que en la práctica restan eficiencia y que al cliente no le añaden ningún valor.


También es importante contar con una política de retención de talento, ya que el mercado ofrece muchas más posibilidades especialmente para los profesionales más jóvenes, por lo que muchos estudios pierden generaciones de abogados muy talentosos y con ellos clientes, al no darle importancia al factor humano.


En un mundo en el cual las transacciones son cada vez más dinámicas y la competencia se da a nivel global, es importante que el abogado externo se mantenga permanentemente actualizado, accesible y que comprenda el negocio al que está asesorando y el entorno en el que se desenvuelve. Un abogado con esas características se vuelve un apoyo fundamental para una empresa y se hace muy difícil de reemplazar.


¿Cuáles son los principales retos que enfrenta el sector en el que su empresa desarrolla actividades?


Como en todos los sectores, y más aún en los regulados, uno de los retos es cumplir con una normativa cada vez más frondosa y exigente y mantenerse competitivo. La sobrerregulación ha venido siendo un problema que se denuncia y se discute en diferentes foros, pero que no ha sido abordado de manera decidida.


Hace unos meses participé como ponente en un foro organizado por la Contraloría de la República y el Contralor de ese entonces mencionaba que el funcionario público promedio, antes de tomar una decisión, debería conocer cerca de 600 mil normas legales, lo cual es materialmente imposible. Eso hace que las decisiones demoren muchísimo o que en ocasiones simplemente no se den.


A eso se suma que las normas son emitidas sin un estudio de impacto regulatorio previo, lo que hace que muchas veces no sean adecuadas para alcanzar los objetivos que persiguen o se contradigan con normas ya existentes, lo que genera a las empresas una carga adicional en cuanto a personal, tiempo y dinero que podrían ser utilizados más eficientemente.


Uno de los objetivos del actual gobierno es precisamente destrabar los procedimientos burocráticos engorrosos que vienen obstaculizando la ejecución de proyectos importantes de inversión. A eso se suma la entrada del Perú a la OCDE, con lo que esperamos ver avances importantes en cuanto a simplificación de normas y procedimientos.


¿La corrupción representa un problema en la jurisdicción o jurisdicciones de las cuales usted es responsable?


Creo que, en mayor o menor medida, en todos los países de la región como abogados en algún momento nos topamos con la corrupción. Lo importante es no contribuir a ella de manera directa ni indirecta, aunque ello implique demoras.


¿Cuál ha sido el aprendizaje aportado por el mundo empresarial a su perfil profesional?


Ha sido tremendamente enriquecedor, porque, además de haber aprendido de profesionales sumamente calificados de diferentes disciplinas y con experiencias muy diversas, me ha obligado a pensar siempre fuera de los parámetros establecidos, a desafiar permanentemente mis límites. Ahora que he pasado a la asesoría externa eso permite entender mucho mejor a los clientes y brindar una asesoría mucho más eficaz.


¿Siente que se han abierto más oportunidades profesionales para las mujeres dentro de la abogacía?


Definitivamente se han abierto muchas más oportunidades. Precisamente uno de los campos con mayor presencia femenina en cargos gerenciales es el legal. Curiosamente, en los estudios jurídicos se ven menos mujeres como socias de lo que se ven gerentes legales en las empresas y menos diversidad en general. Mi impresión es que aún prima un criterio bastante más tradicional que en las empresas.


¿Cuáles son las habilidades más relevantes que se aprenden como consultora de compañías como Lan, Avianca y Silsa?


Flexibilidad y mucha creatividad. Hay que entender que el rol del abogado interno es el de un facilitador. Su trabajo consiste sobre todo en encontrar estrategias legales para que el negocio crezca. Es importante también permanecer siempre alerta e informado sobre el entorno económico y político a fin de poder identificar y evitar posibles riesgos y contingencias.


América Latina se ha convertido en una región de oportunidades, ¿qué opinión le merece eso desde el punto de vista de su profesión y experiencia laboral? ¿Qué papel tienen los abogados internos de grandes empresas en una dinámica de crecimiento como la latinoamericana?


Creo que es un excelente momento para hacer negocios en la región y que los abogados tenemos una importante oportunidad de acompañar dicho crecimiento. Más que nunca es importante entender las nuevas formas de hacer negocios y contribuir con propuestas creativas e innovadoras. Debemos entender que el rol pasivo del abogado como solucionador de conflictos o “apagador de incendios” ha quedado en el pasado, debemos tratar de ubicarnos en la vanguardia de los cambios.

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