OPINIÓN


Escenario legal en Brasil ante la revolución de ‘Ethereum’ y ‘Bitcoin’

Bitcoin, Ethereum, cadenas de bloques, criptomonedas, cripto-fichas, ICO… hay tantos términos nuevos que es difícil mantenerse al día con la revolución del mundo digital, a la cual muchos ya consideran la nueva burbuja puntocom.

La historia de Bitcoin, la primera moneda digital, comenzó entre 2007 y 2008 en paralelo con una de las mayores crisis mundiales en la historia. Creada por Satoshi Nakamoto -cuya auténtica identidad nunca ha sido revelada- la idea era tener un sistema electrónico de pagos basado en pruebas matemáticas, descentralizado e independiente de cualquier autoridad gubernamental central, y que fuera transferible electrónica e instantáneamente a bajo costo.

A diferencia de las monedas convencionales emitidas por autoridades monetarias, Bitcoin fue creada digitalmente por los llamados “mineros”, una comunidad a la que puede unirse quien sea, usando poder computacional en una red compartida.

La seguridad de Bitcoin, así como la de otras criptomonedas, es garantizada por la tecnología de cadenas de bloques. Las cadenas de bloques son el primer sistema de registro definido en el código fuente de Bitcoin, que garantiza la seguridad de las transacciones. Funciona como una hoja contable, registrando ingresos y egresos que están sucediendo en la red, siendo recolectados y validados en un orden cronológico irreversible. Los expertos dicen que además de su propia criptografía, la seguridad de las cadenas de bloques está garantizada por cómo están distribuidas (dispersas en la red, no localizadas en una sola computadora), descentralizadas, transparentes y libremente accesibles, lo que permite su verificación.

Como consecuencia, las Ofertas Iniciales de Monedas (ICO, por sus siglas en inglés), que funcionan de forma parecida a una oferta pública de acciones, se están haciendo cada vez más populares. Las ICO ofrecen a los inversionistas unidades de una nueva criptomoneda o criptoficha a cambio de Bitcoin o Ethereum. Se trata de una tecnología que busca usar las cadenas de bloques para reemplazar intermediarios de internet como el almacenamiento de datos o el monitoreo de transacciones financieras complejas, entre otros. Desde 2013, las ICO están siendo usadas con cada vez más frecuencia para financiar el desarrollo de nuevas criptomonedas y criptofichas, así como para construir capital para varios proyectos, particularmente para iniciativas de emprendimiento tecnológico.

En vista del éxito de Ethereum, las ICO se usan para financiar el desarrollo de un proyecto criptográfico, dándole a los inversionistas una ficha que de alguna manera integra el proyecto en desarrollo. Debido a esta posibilidad, son una herramienta que puede revolucionar todo el sistema financiero y las fichas ICO podrían convertirse en las garantías del mañana. Esta es precisamente la razón por la que se debe observar con atención lo que está ocurriendo.

No hay regulaciones en este momento en el uso de criptomonedas, criptofichas o ICO en Brasil. De hecho, este es un asunto polémico en todo el mundo y han sido prohibidas en China y en otros países. Sin embargo, su uso se ha incrementado en Suiza, Canadá y Australia, particularmente las ICO.

Si bien hay casos de fraude y malversación, así como proyectos fallidos que resultan en grandes pérdidas para los inversionistas, el hecho es que en 2017 las transacciones de ICO ya superan $2.500 millones, mientras que el monto de fondos recolectados por emprendimientos por medio de capital de riesgo es de aproximadamente $200 millones. Esto se convierte en una clara evidencia de que las ICO crecen de manera exponencial.

Factores tales como la inexistencia de intermediarios para lanzar una ICO (la venta se realiza sin la interferencia de autoridades oficiales centralizadas), muchas menos restricciones que para una oferta pública de acciones y el hecho de que las ICO sean generalmente lanzadas como una idea, han incrementado la adopción de este mecanismo. El Congreso Nacional Brasileño y las autoridades a cargo de supervisar y regular el mercado (El Banco Central Brasileño, la Comisión de Valores y Bolsa – CVM, etc.) necesitan reformar la legislación y las regulaciones para proteger a los inversionistas de fraudes y otros riesgos que se puedan afrontar en esta nueva realidad.

Sin embargo, los parlamentarios necesitan estar familiarizados con las nuevas tecnologías, para así abstenerse de crear regulaciones que puedan terminar asfixiando tales avances. Un ejemplo de tales leyes nebulosas es la PL 2.303/2015, que intenta comparar a las criptomonedas con programas de viajero frecuente.

En el momento en que este artículo fue escrito, solo para que tengan una idea, la Bitcoin vale $6.366,00, cuando su precio inicial en 2009 era $0.0054. Ethereum, la otra criptomoneda usada en ofertas iniciales de monedas, vale $297,77. Su precio inicial en julio de 2015 era $1.18.


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ARTICULO ESCRITO POR:

João Carlos Mendonça y Matheus Mota

Socio y asociado del Departamento de Derecho Corporativo y Tecnología de Felsberg Advogados, Brasil.

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