OPINIÓN


El abuso insensible de la tecnología – la adicción al phubbing

Recuerdo mis primeros años como abogado. Las transacciones se hacían por medio de fax, los comentarios y cambios a un documento se escribían a mano y se enviaban las hojas del borrador, una por una, de vuelta a la contraparte.

Era normal organizarse por la mañana para entregar estos papeles al asistente, llenos de garabatos y notas al margen, justo antes de salir a almorzar, para que las enviara por ese —ahora— rudimentario aparato. Al volver a la oficina, nos enterábamos de que una hoja no había pasado, que el fax se había quedado sin tóner, que se había caído la señal de la línea fija, que ya no había papel de fax (así es, parece increíble, pero había un papel especial para este artefacto) o que no eran legibles los comentarios del reverso. Era business as usual, como dicen los estadounidenses, cosas del día a día. 

El fax ha desaparecido y la jornada con una o dos horas de almuerzo también. Nuestra profesión ha cambiado muchísimo desde que adoptamos el correo electrónico y los teléfonos inteligentes.

Sin duda, la tecnología nos ha facilitado mucho nuestro trabajo y la capacidad de estar disponibles en todo momento y prácticamente casi en cualquier punto del planeta. Nuestra profesión de abogado, desde cierto punto de vista, se ha hecho más práctica, más ágil y más eficiente (por lo menos no tenemos que perder tiempo buscando papel de fax o esperar que traigan el rodillo nuevo del tóner).

La sociedad en la que vivimos y el ritmo acelerado de nuestro entorno nos han convertido en adictos a la información, a responder rápido, a estar accesibles, a dar una apariencia de respuesta inmediata y disponibilidad constante, a no querer perdernos alguna anécdota, información o acontecimiento reciente (no olvido el famoso acrónimo entre los chicos de hoy –FOMOfear of missing out).

Pero esta forma de vida que ha impulsado la tecnología tiene un lado oscuro, adictivo, traicionero, en el cual es muy fácil caer. Estoy seguro de que todos los lectores de este artículo han sido partícipes de este fenómeno tan insensible: el phubbing.

La palabra phubbing se deriva de la combinación de phone (teléfono) + snubbing (despreciar / desatender / ignorar). Fue supuestamente acuñada en Australia. Es la costumbre de ignorar a una persona por revisar el teléfono constantemente. Es una actitud insensible, desafiante, temeraria y egoísta, especialmente en ambientes o reuniones profesionales o sociales. Hemos llegado al extremo de que algunos restaurantes en Nueva York, París o Madrid están adoptando medidas para restringir el uso de teléfonos en sus instalaciones (mobile free policy), porque arruinan la dinámica y el ambiente que estos lugares quieren ofrecer a sus clientes.

¿Cuántos de nosotros hemos estado en una reunión, involucrados en una conversación o dando una presentación y alguien está ignorando por completo el entorno, como si estuviese en otra dimensión, concentrado totalmente detrás de su teléfono inteligente? Me parece que todos lo hemos vivido.

¿Cómo nos sentimos? Como mínimo, frustrados, irrelevantes y poco apreciados.

¿Qué mensaje recibimos de esta persona? Ignorancia, desinterés, egoísmo, falta de educación e irrespeto.

Pero la pregunta que realmente nos debe preocupar es ¿cuántos de nosotros hemos sido esta persona? Sin duda, todos hemos sido más de alguna vez culpables de esta actitud, seducidos por esa tentación denominada phubbing. Y seguro que todos quisiéramos evitarla. No necesito hacer demasiado énfasis en el nefasto mensaje que enviamos como abogados a nuestros interlocutores, colegas, clientes o demás participantes en una situación así.  Creo que resulta certero decir que se asemeja a sacar una revista o periódico a media reunión y ponerse a leerla… ¿se imagina haciendo eso?

Estar pendiente del teléfono durante una reunión, como mínimo, demuestraFalta de interés y respeto hacia los presentes, ya que conlleva el mensaje de que los asuntos fuera de la reunión son más importantes que lo que ocurre dentro de ella; falta de atención y enfoque; pretender ser una persona multi-tarea es un mito; incapacidad de escuchar (no de oír) de forma responsable, activa y concentradamente. Estar presente aquí y ahora; y ausencia de disciplina, autocontrol y sentido de prioridad, al no poder resistir el beep, sonido o ring del teléfono o cualquiera de sus aplicaciones.

Luego de investigar y leer  sobre el tema, comparto algunas buenas prácticas para evitar el phubbing en el ámbito profesional como abogados, las cuales, al igual que al pretender eliminar cualquier otra conducta viciosa, requieren disciplina, convicción y práctica.

Algunos consejos y buenas prácticas anti-phubbing para abogados:

  • Atender una llamada, revisar el correo, chatear o navegar durante una reunión de trabajo es una falta de respeto y nadie lo aprecia o valora. Esta es una máxima sagrada e irrefutable escrita en piedra. Punto.
  • Dejar el aparato sobre el escritorio o mesa hacia abajo durante el día y revisarlo en periodos de tiempo razonables, por ejemplo cada hora o cada dos horas, en lugar de hacerlo inmediatamente al sonar el timbre de Whatsapp, el pajarito de Twitter o la nueva notificación de Houzz o ESPN. La revisión constante del teléfono tiene un impacto directo en el compromiso y concentración que requiere nuestra profesión de abogado y, por ende, en nuestra productividad.
  • Quitarse la mala costumbre de llevar en la mano el aparato todo el tiempo. Guardarlo en la bolsa o chaqueta, dejarlo afuera de la sala de sesiones, ignorarlo y olvidarse de él durante reuniones y conversaciones son destrezas que hay que trabajar para alcanzar el objetivo.
  • Regresar al tradicional y siempre útil método de papel y lápiz para tomar notas, apuntes y recordatorios a mano. Además, normalmente esta técnica milenaria nos ayuda a ordenar nuestros pensamientos y a dar mayor claridad a nuestra redacción cuando toca trasladar esas ideas a un documento.
  • Preguntarse: ¿es realmente necesario ver ese mensaje o notificación ahora? ¿Es una emergencia, urgencia real o caso que lo amerita? La mayoría de los casos no lo son y son pura distracción u ocio, lo cual, además, no debería ser a costo del cliente.
  • Si se espera una llamada que se tiene que atender o un correo que se debe contestar, mejor avisar antes al interlocutor o participantes de la reunión, estableciendo así un “acuerdo de uso consensuado”.
  • No pretender demostrar poder, importancia o seniority por medio del phubbing, comportamiento que se ha vuelto tan usual y común que se conoce como boss phubbing. Por el contrario, el mensaje que se envía a los integrantes del equipo es de desprecio y desinterés en ellos, su trabajo y sus ideas o aportes, resultando en menos compromiso y sentido de pertenencia. Y, por otro lado, un colaborador constantemente pendiente de su móvil envía un mensaje de desenfoque, desinterés, irrespeto e imagen de poca profesionalidad.
  • Y aunque es la última, posiblemente sea la más importante y efectiva de todos estos consejos y buenas prácticas: la mejor política para evitar el phubbing es liderar con el ejemplo. Los socios y asociados sénior de una firma deben ser educadores y modelos del uso correcto y profesional de estos aparatos y herramientas tecnológicas. No se trata de imponer una política de no uso, sino de crear una cultura sobre el uso sensato y respetuoso del teléfono.

Al final, el reto para cada abogado es personal.

El reto es hacer un verdadero esfuerzo para aprender a moderar el uso del teléfono y auto-determinar los tipos de mensajes o comunicaciones que realmente merecen atención en el ámbito profesional. Estar todo el tiempo conectados nos hace menos productivos y competitivos.

Las relaciones interpersonales, la concentración y presencia sin interrupciones (estar aquí y ahora) y prestar verdadera atención a nuestro interlocutor y entorno, dará como resultado un intercambio o reunión más estimulante, mejor aprovechada y más productiva. Además, permite darse cuenta de detalles, expresiones, lenguaje corporal y del ambiente en general que facilitarán dar una mejor asesoría al cliente, tomar una decisión más acertada o liderar de forma más efectiva. Nada de esto se mira, percibe u obtiene detrás de una pantalla…


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ARTICULO ESCRITO POR:

Alejandro Cofiño

Socio en QIL+4, Guatemala.

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