Hay un fenómeno interesante: los socios y los abogados senior concentran la mayor carga laboral. / Unsplash, Romain V

Con la llegada del coronavirus, la dinámica laboral de las firmas alrededor del mundo cambió. La abogacía, como todas la mayoría de las profesiones, se desplazó al trabajo remoto: las reuniones semanales se hicieron interdiarias para seguir, de un modo casi forzado, trabajando en equipo y las videollamadas importantísimas con clientes se vieron interrumpidas con llantos infantiles.