Reconfiguración del mercado teleco en Latinoamérica tras salida de Telefónica: consolidación regional y nuevos desafíos regulatorios

Operadores, fondos y gestores de activos están compitiendo por posiciones estratégicas en la infraestructura digital de la región. / Foto: Unsplash - David Arrowsmith.
Operadores, fondos y gestores de activos están compitiendo por posiciones estratégicas en la infraestructura digital de la región. / Foto: Unsplash - David Arrowsmith.
La venta de activos de Telefónica acelera la consolidación del mercado, con operadores regionales y fondos de inversión ganando protagonismo. El nuevo escenario exigirá reguladores capaces de preservar la competencia, gestionar el espectro y proteger a los usuarios.
Fecha de publicación: 20/07/2026

El mercado de telecomunicaciones de América Latina, valorado en 169,34 millones de dólares según Market Data Forecast, atraviesa un periodo de cambios, al igual que en el resto del mundo. Y la salida progresiva de Telefónica de la región es vista por los especialistas como uno de los mayores cambios estructurales que ha atravesado el sector en los últimos años.

Con la venta aún pendiente de su filial venezolana, el grupo español salió del resto de mercados en los que estaba presente en Norteamérica, Centroamérica y Sudamérica desde hace más de tres décadas. Mientras Millicom, una empresa de Luxemburgo, con presencia en América Latina, y otros operadores se quedaron con parte de sus operaciones. La excepción la constituye Brasil, que, junto a España, Alemania y Reino Unido, centra la atención de Telefónica. 

“Más que la desaparición de un operador, el retiro de Telefónica marca el paso a un mercado dominado ya por operadores regionales, grupos locales, fondos de inversión e inversionistas en infraestructura", comenta Marcelo Ruiz, director sénior de consultoría para Latinoamérica de Frost & Sullivan. 

La llegada de fondos de inversión al sector telecomunicaciones es una tendencia que se viene observando desde hace al menos 10 años. Empresas como Millicom y Cirion, por mencionar algunas avaladas por este tipo de inversionistas, son ejemplo de este cambio. De hecho, se atribuye a Atlas Investissement, fondo de inversión francés que controla al operador luxemburgués, el direccionamiento estratégico que llevó a Millicom a adquirir la operación de Telefónica desde que se inició la venta de activos en Centroamérica.


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Mercados consolidados

Para José F. Otero, director ejecutivo de ICT Development Consulting, la venta de Telefónica de casi todas sus operaciones hispanoamericanas no ha tenido un impacto en el incremento de la concentración en la mayoría de los mercados: han sido adquiridas por entidades que no tenían presencia en la oferta de servicio móvil, lo que hace que el número de operadores se mantenga sin cambios. Ruiz observa una consolidación en los principales mercados. 

Chile, con tres grandes jugadores -Entel, Claro-VTR y Millicom-, muestra una consolidación que permite un equilibrio competitivo porque fortalece a un operador con mayor escala regional. 

En Colombia también se visualiza una consolidación y un fortalecimiento del mercado en el que convergen tres operadores: Claro, parte del grupo América Móvil y líder del mercado; Tigo (Millicom), que incrementa considerablemente su escala al quedarse con Movistar, la filial local de Telefónica; y WOM, que es un operador más retador. 

Millicom, que en 2025 adquirió el 67,5 % de Movistar Colombia, este año se convirtió en el único accionista de TigoUNE tras comprar la participación de Empresas Públicas de Medellín (EPM) en una empresa conjunta de servicios de telefonía móvil, internet y TV paga. Recientemente, compró el restante 32,5 % de Coltel, acciones que estaban en poder del Estado colombiano.


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De acuerdo con Juan Ignacio Crosta Blanco, director de Bluenote Management Consulting, el de Colombia es un caso emblemático como el de Argentina, donde la salida de Telefónica no dio lugar a un nuevo operador, sino que la filial fue vendida a un operador que ya estaba establecido.

En Argentina, la venta de Telefónica a Telecom generó fuertes cuestionamientos por el potencial incremento de la concentración, donde el proceso, que no fue notificado previamente al regulador de competencia, llevó a imponer condiciones de desinversión de clientes, devolución de espectro y cesión de activos para mitigar los riesgos. La nueva estructura competitiva en ese país la componen Telecom y Claro, que son los grandes operadores del mercado.

"Se trata de una consolidación doméstica, más que una entrada de nuevo capital extranjero", señala Otero. 

En el caso de México, contrario a una consolidación, Ruiz ve una fragmentación: la operación de Telefónica era muy pequeña, era prácticamente un operador móvil virtual, cuya capacidad competitiva ya había sido absorbida. Otero refuerza esta opinión y destaca que Telefónica ya venía devolviendo espectro, vendiendo infraestructura y migrando el tráfico a la red de AT&T antes de la venta final a Melisa Acquisition, consorcio conformado por la tecnológica Oxio y el fondo de inversión Newfoundland Capital.

El director sénior de consultoría para Latinoamérica de Frost & Sullivan subraya que esa venta tuvo muchas dificultades regulatorias, fiscales y un limitado atractivo financiero del negocio.

"El mercado en México sigue siendo dominado por Telcel, AT&T y diversos operadores móviles virtuales y la competencia se enfocaba por nichos y muchos servicios digitales empresariales", sostiene. 

Crosta añade que, en algunos mercados donde Telefónica dio lugar a otro operador distinto, por ejemplo, en Ecuador, la situación competitiva se mantuvo igual en general o empeoró: “Es un operador menos, un operador regional, un operador con escala que se va. Entonces, no es esperable que la competencia mejore y no ha mejorado”. 


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Desafíos regulatorios 

En medio del reacomodo del mercado de telecomunicaciones latinoamericano, se generan desafíos tanto para los operadores que adquieren activos como también para los reguladores: preservar la competencia, incentivar la inversión y proteger a los usuarios. 

  • Concentración del mercado: Para el director regional de consultoría de Frost & Sullivan, los operadores tendrán que integrar los activos adquiridos sin afectar la continuidad del servicio y alcanzar eficiencias operativas sin reducir la intensidad competitiva. El regulador, por su parte, deberá evaluar cuidadosamente las fusiones y adquisiciones para evitar posiciones dominantes e imponer remedios cuando sea necesario, por ejemplo, desinversión de activos, compromisos de inversión o límites a la concentración regional. 
  • Gestión del espectro: A los operadores corresponde integrar los portafolios de espectro que compran a otros, optimizar las bandas, tanto medias, bajas y altas de las redes que tengan sobre todo 4G y 5G, y cumplir con las obligaciones de cobertura asociadas a las licencias. Para los reguladores, el reto está en revisar los límites máximos de acumulación de espectro que tengan los operadores y redistribuir las frecuencias cuando exista una concentración excesiva. 

Su colega de ICT Development Consulting explica que, sobre el tema del espectro radioeléctrico, existe un riesgo de asimetría.

“Los nuevos controladores llegan con modelos de eficiencia de capital (bajo apalancamiento, balance protegido) que pueden traducirse en una menor disposición a pagar primas altas por espectro nuevo, justo cuando 5G exige la renovación de frecuencias”. 

  • Infraestructura compartida: Para los operadores, la compartición de infraestructura (torres, redes de fibra, centros de datos, etc.) es uno de los principales mecanismos para reducir costos. En el caso de los reguladores, corresponde garantizar un acceso no discriminado, supervisar precios mayoristas razonables principalmente y fomentar los operadores neutrales de infraestructura. Para el operador, el principal desafío es la continuidad del servicio, mantenimiento de contratos vigentes y protección de datos personales. Al regulador corresponde supervisar los indicadores de calidad, tiempo de resolución de reclamos y cumplimiento de acuerdos de nivel de servicio.

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Para el director ejecutivo de ICT Development Consulting, el reto central para los reguladores de competencia es que las operaciones de compraventa de los activos de Telefónica, evaluadas individualmente, rara vez superan los umbrales clásicos de concentración horizontal, ya que a menudo solo implican un cambio de control accionario, no la fusión de operadores en el mismo mercado (excepto en Colombia).

"Pero el efecto agregado regional —pocos actores capitalizados que controlan activos en múltiples países— sí altera el poder de negociación frente a los reguladores nacionales, especialmente en el espectro y en las condiciones de despliegue de infraestructura compartida".

A su vez, agrega que la protección al usuario, la transición de marca y la consolidación de ofertas comerciales generan fricciones de corto plazo que los reguladores de telecomunicaciones, no solo los de competencia, deben vigilar: portabilidad, continuidad contractual y calidad de servicio durante la integración.

Atención especial merecen los casos de Colombia y Argentina respecto a la protección del usuario originada en la concentración señalada. Crosta asegura que va a tener que ser observada muy atentamente por los reguladores.


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Despliegue 5G y transformación digital

El reacomodo del sector de telecomunicaciones regional puede tener efectos tanto positivos como negativos sobre el despliegue de 5G. De hecho, se prevé que, en el corto plazo, la integración de activos pueda ralentizar o retardar algunos proyectos. Sin embargo, en el mediano y largo plazo, esta reconfiguración podría acelerar las inversiones si los nuevos operadores logran alcanzar una mayor escala y fortalecer su capacidad financiera.

Ruiz dice que todo dependerá de si los procesos de consolidación, para preservar una competencia efectiva, se acompañan de un marco regulatorio que incentive la inversión. De ser así, no duda que la región pueda entrar en una etapa caracterizada por operadores más sólidos financieramente, despliegues más eficientes y rápidos y un mayor enfoque hacia servicios digitales avanzados. 

De hecho, se espera que el desafío que se ha dado con este reacomodo y el despliegue de 5G sea asegurar que estas eficiencias no se traduzcan en una mayor intensidad competitiva, sino en una aceleración del proceso de transformación digital de las empresas en América Latina.

Aunque Crosta no ve que la reconfiguración del sector tenga un impacto significativo en 5G, cree que en Argentina, donde la concentración deja al operador que ha comprado a Telefónica con menor cantidad de espectro, se va a tener que incentivar el desarrollo de esta tecnología, que es más eficiente en términos de uso del recurso escaso. Lo mismo augura para Colombia, donde el operador que compró a Telefónica tiene menos cantidad de espectro total. 

“En esos casos es esperable que se focalice en el despliegue de 5G para poder justamente con ello capturar mayor tráfico haciendo uso de una mejor tecnología".


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Tensiones financieras en un mercado en transición

En un mercado que se está reconfigurando, la capacidad de los operadores para competir, invertir y mantener calidad de servicio son los principales retos.

Se proyecta que las inversiones, que en este sector son intensivas en capital, van a ser más focalizadas sobre todo en servicios de mayor crecimiento, como 5G, fibra óptica, nube, data centers, ciberseguridad, computación cuántica, todo lo que refiere a servicios digitales, y aumento de búsqueda de eficiencias operativas a través de alianzas, acuerdos y joint ventures. 

También se visualiza una competencia basada más en la eficiencia que en el precio. Ruiz comenta que las restricciones financieras pueden reducir el margen para competir mediante la reducción agresiva de tarifas, por lo que cree que los operadores deben enfocarse en una mejor experiencia de cliente y calidad de cobertura de la red en servicios digitales como los mencionados anteriormente.

“Las tensiones financieras están transformando la dinámica del sector hacia ese nuevo modelo de expansión basada en la compartición de infraestructura, ya que hay una mejor eficiencia operativa y permite enfocarse también en servicios digitales”, agrega el especialista de Frost & Sullivan.


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Región atractiva

Market Data Forecast estima que en los próximos ocho años el valor del mercado regional de telecomunicaciones crecerá a un ritmo anual de 6,31 %. 

Para Ruiz, el predominio de grandes operadores multinacionales que tenían sus estrategias continentales o regionales quedará atrás y la tendencia que muestra un mayor interés por los fondos de inversión como grandes dueños de los operadores de telecomunicaciones, no solo en América Latina, sino en el mundo, se acentuará. 

Crosta tampoco espera un operador regional grande como Telefónica, aunque dice que pudiera ser Millicom parcialmente.

"No lo va a haber, pero sí puede haber operadores que tengan más foco en un modelo de negocio diferente y más concentrado al que tuvo Telefónica". 

Activos con flujos de caja relativamente estables, oportunidad de mejora operativa o una posición estratégica en la infraestructura digital están marcando la dinámica de un mercado regional, que pasará de recibir grandes inversiones integradas de unos pocos operadores multinacionales a un ecosistema más diverso de inversionistas -donde convivan operadoras de telecomunicaciones, fondos de inversión, fondos de infraestructura, gestores de activos y empresas enfocadas en infraestructura digital. 

Factores como el potencial de crecimiento de la demanda y la calidad o consistencia del entorno regulatorio institucional de los países latinoamericanos serán determinantes en este sector, donde las inversiones suelen proyectarse a 10 y 20 años. La estabilidad jurídica se convierte en un aspecto primordial para la entrada de inversiones. 

“Los inversores buscan mercados donde las reglas sean previsibles y los cambios regulatorios puedan anticiparse”, advierte el consultor de Frost & Sullivan.


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Los servicios digitales se perfilan como una oportunidad a largo plazo. La decisión de invertir ya no depende únicamente del negocio tradicional de conectividad o de telefonía, sino de los servicios digitales.

Se trata de la evolución de una telco a una techco, una compañía tecnológica; y con los operadores de telefonía como integradores de tecnología en un escenario de mayor disciplina de asignación de capital. 

“Los países que logren combinar una certeza regulatoria con una competencia efectiva y reglas claras para la inversión de largo plazo están mejor posicionados para atraer nuevos actores al mercado y ser más competitivos y dinámicos en el sector de las telecomunicaciones”, sentencia.

Crosta señala que el enfoque regulatorio institucional de un país es determinante, no solamente para los capitales europeos, sino para cualquier inversor que va a inyectar capital en el sector de telecomunicaciones y de tecnología, considerando el largo plazo y la escala.

Para Ruiz, la salida de Telefónica no representa un debilitamiento del mercado latinoamericano, sino una reconfiguración estratégica del capital y de un modelo de negocio que evoluciona a gran velocidad. La región conserva factores estructurales que sostienen su atractivo, como el crecimiento del consumo de datos, la expansión de los servicios digitales, la adopción de la nube, la ciberseguridad, la inteligencia artificial, el despliegue de 5G, la fibra óptica y la transformación digital de empresas y gobiernos.

En medio de un cambio del perfil de riesgo, el desafío para la región es aprovechar esa transición para atraer nuevas inversiones, preservar una competencia efectiva y acelerar la modernización de la infraestructura digital. Y en América Latina hay mucho potencial todavía.

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