En la escena financiera global, el mercado de capitales brasileño ha dejado de ser un actor de segunda y ha tomado un rol protagónico. Impulsado por instrumentos innovadores y una regulación de avanzada, el principal índice bursátil de Brasil (Ibovespa) ha superado el desempeño de Wall Street en dólares, evidenciando la excelente salud del ecosistema de capitales del país sudamericano.
Datos de la Asociación Brasileña de Entidades de los Mercados Financiero y de Capitales (Anbima) dan cuenta de un crecimiento del mercado de 6,4 % en 2025, tras contabilizarse 3.034 operaciones por 838.800 millones de reales en ofertas públicas de valores.
Las emisiones de instrumentos de renta fija concentraron la mayor parte de los fondos captados, con BRL 737.700 millones, mientras que las ofertas públicas de valores que representan participaciones de capital se mantuvieron en un nivel reducido de unos BRL 15.500 millones.
Para los analistas, este impulso que está viviendo el mercado de capitales en Brasil tiene un nombre técnico, que ya es de uso común entre sus participantes: los debentures. Rompiendo todos los récords históricos, estos títulos de deuda corporativa han superado por mucho a las fuentes de financiamiento bancario tradicionales, alterando las reglas del juego vistas hasta ahora por las empresas locales.
Todo ello ocurre en vísperas de las elecciones presidenciales que, como suele ocurrir, condicionan las decisiones de inversión y financiamiento corporativo. La contienda enfrentará dos visiones económicas contrapuestas: la continuidad de un gobierno de orientación socialista, que ha sabido generar confianza en parte del sector privado, y el posible regreso de una derecha más radical, cuya experiencia de gobierno aún suscita dudas entre algunos actores del mercado.
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¿De dónde viene el auge del mercado de capitales de Brasil?
“El mercado de capitales brasileño, sin duda, ha experimentado transformaciones significativas, tanto en términos de regulación como del perfil de las emisiones”, apunta Rafael Erlinger, socio del despacho local Machado Meyer Advogados.
Dos situaciones sustentan los buenos resultados obtenidos en 2025 -que se han repetido en el primer semestre de 2026: en el plano internacional, Brasil cuenta con una moneda fortalecida ante la debilidad del dólar, precios récord de petróleo y minerales, y una liquidez envidiable, elementos muy atractivos para los capitales y, por ende, para el mercado financiero.
En lo interno, la adecuación de las reglas en aras de mejorar la eficiencia ha dado frutos. Para Erlinger, la Comisión de Valores y Bolsa de Brasil (CVB) ha venido avanzando en varios frentes: financiación colectiva, fondos de inversión, regímenes simplificados y mercados organizados, con un enfoque regulatorio adaptado al riesgo y la magnitud de las actividades acorde con los estándares internacionales.
Para este año, la agenda regulatoria de la CVM incluye la nueva norma de financiación colectiva de inversiones (que reemplaza la Resolución 88), ajustes a la Resolución 175 (marco regulatorio para fondos), la modernización de los estándares de divulgación, la regulación de los finfluencers, la idoneidad y la tokenización.
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Los grandes protagonistas
Con un volumen financiero que desafía a los mercados desarrollados y lidera los rendimientos en América Latina, la Bolsa de São Paulo (B3) se ha consolidado como el motor indiscutible del financiamiento corporativo en la región.
El financiamiento a empresas a través de emisiones de títulos y deuda titulizada es casi un tercio del total nacional, compitiendo fuertemente con el crédito bancario tradicional.
Para Fabíola Cammarota de Abreu, socia de Cammarota & Abreu Advogados, este crecimiento obedece, en buena medida, a la variedad y versatilidad de instrumentos disponibles, permitiendo escoger el más adecuado según el perfil de la empresa, el uso previsto de los fondos, el plazo, las garantías, la gobernanza, el público inversor y la capacidad para cumplir con las obligaciones regulatorias y de información.
“Las obligaciones siguen siendo el principal producto en términos de volumen, especialmente para grandes empresas y proyectos de infraestructura”, dice.
Su colega Bruno Ourique, socio de Cepeda Advogados, agrega que la titulización también mantuvo un papel relevante, especialmente a través de la emisión de certificados de cuentas por cobrar agroindustriales (CRA) y certificados de cuentas por cobrar inmobiliarias (CRI), que siguen siendo atractivos para los inversionistas individuales debido a la exención del impuesto sobre la renta.
“Los certificados de cuentas por cobrar (CR), introducidos por la Ley N° 14.430/2022, han ampliado el uso de la titulización a otros sectores de la economía, además de los segmentos inmobiliario y agroindustrial”, comenta.
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El boom de los debentures en Brasil
En medio de este boom de las obligaciones, los grandes protagonistas son los debentures, títulos de deuda corporativa emitidos por las empresas para obtener capital de trabajo o financiar grandes expansiones.
Estos bonos son emitidos bajo dos modalidades: incentivados, que ofrecen incentivos fiscales a los inversionistas; y de infraestructura, que proporcionan exenciones fiscales para las empresas emisoras. Ambos suelen pagar intereses atados a indicadores de inflación, tasas interbancarias o un valor fijo.
Creadas bajo la Ley N° 12.431/2011, las obligaciones incentivadas se han consolidado como una de las joyas de la corona del mercado brasileño, alcanzando un monto de BRL 178.000 millones en 2025, un incremento superior al 31 %.
Según Ourique, el principal atractivo del instrumento radica en su menor costo de financiamiento para el emisor. El tratamiento tributario preferencial —con una tasa del 0 % del impuesto sobre la renta para personas físicas y del 15 % para determinadas empresas— permite que los inversionistas acepten una rentabilidad inferior, reduciendo así el costo de captación de capital.
“Esta exención fiscal favorece, además, la participación de inversionistas individuales, ampliando la base de demanda y contribuyendo a una mayor liquidez en el mercado secundario”, dice.
Por su parte, Cammarota de Abreu aclara que, si bien amplían la base de demanda, la ventaja no es automática: requiere un marco legal, una asignación específica de recursos y controles de seguimiento adecuados. Por ello existe menor flexibilidad en el uso de los recursos y una mayor necesidad de estructuración legal, documentación coherente y cumplimiento normativo.
“Los bonos tradicionales suelen ofrecer mayor flexibilidad. Pueden utilizarse para capital circulante, refinanciación de deuda, inversiones generales o reorganización financiera, además de permitir un diseño más flexible en cuanto a garantías, plazos y cláusulas”, apunta.
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Más opciones
En su afán por ampliar las opciones del mercado, las Resoluciones 231 y 232 de la CVM establecieron una verdadera transformación del marco regulatorio con el Régimen FACIL (Facilitación del Acceso al Capital e Incentivos para Cotizaciones). Dirigido a pequeñas y medianas empresas con ingresos brutos anuales inferiores a 500 millones de reales, el programa busca aliviar la pesada carga de cumplimiento normativo mediante la proporcionalidad regulatoria.
El régimen introduce tres innovaciones totalmente disruptivas:
- Registro automático, tramitado directamente mediante la cotización con administradores de mercado organizado (como B3 y BEE4).
- Oferta directa, que permite distribuir valores directamente en el entorno bursátil, sin coordinadores ni registros previos ante la CVM.
- Formulario FACIL, un documento conciso que reemplaza al prospecto tradicional y al formulario de referencia.
"El consenso del mercado es que cubre una necesidad que iniciativas anteriores, como Bovespa Mais, no lograron abordar", dice Rafael Erlinger y resalta que la bolsa llegó a cerrar dichos segmentos anteriores al entender que el Régimen FACIL cumple plenamente con este propósito.
Si bien es muy útil para medir alcances, el especialista de Machado Meyer estima que FACIL tiene el potencial de convertir el mercado de capitales en una alternativa de financiamiento eficaz para las empresas en crecimiento, especialmente en el segmento de emisión de deuda.
Cammarota de Abreu concuerda y agrega que el régimen debería funcionar como puerta de entrada para que las empresas más pequeñas accedan al mercado mediante instrumentos de deuda, ampliando aún más el portafolio y favoreciendo al mercado financiero.
La agenda verde
El mercado enfocado en criterios ambientales y sociales ha venido creciendo en todo el mundo, y Brasil no es la excepción. Datos de la Climate Bonds Initiative indican que, para finales del primer semestre de 2025, Brasil había acumulado USD 67.800 millones en emisiones GSS+, que incluyen bonos verdes, sociales, sostenibles y vinculados a la sostenibilidad.
Ourique señala que los inversores acceden a este segmento principalmente a través de obligaciones, incluidas las obligaciones incentivadas y de infraestructura con fines ambientales o sociales, entre ellos los CRA (certificados de créditos de agronegocios), CRI (certificados de créditos inmobiliarios), FIDC (fondos de inversión en derechos de crédito) e instrumentos vinculados a objetivos de sostenibilidad, como los bonos vinculados a la sostenibilidad.
“La tendencia apunta a una mayor integración entre los mercados de capitales, la financiación sostenible y la valoración de las externalidades ambientales. La combinación de presiones internacionales, demandas de inversores institucionales y regulaciones nacionales tiende a consolidar una segunda fase del mercado brasileño de sostenibilidad, basada en métricas verificables, gobernanza y una entrega de impacto efectiva”.
En cuanto al mercado de carbono, Fabíola Cammarota añade que se observa un campo prometedor, especialmente tras el establecimiento del Sistema Brasileño de Comercio de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) mediante la Ley N° 15.042/2024.
“Sin embargo, se trata de un mercado que exige cautela jurídica, solvencia crediticia, trazabilidad, titularidad clara, gobernanza y cumplimiento de las normas regulatorias y voluntarias aplicables”.
El contraste
El otro lado de la moneda en este 'boom' de deuda se tiene en el mercado de acciones. El Novo Mercado, considerado históricamente el estándar más alto de gobierno corporativo en la Bolsa de Valores de São Paulo, ha visto mermada su capacidad de atracción. Basta recordar que en los últimos cuatro años no se había dado una oferta pública inicial (OPI), una sequía que culminó en mayo pasado con la salida a bolsa de Compass.
Erlinger detalla que en 2025, 11 empresas anunciaron su salida de la B3, pero algunas comenzaron a mirar hacia los Estados Unidos como alternativa de cotización. Altas tasas de interés, las incertidumbres geopolíticas internacionales y el difícil entorno macroeconómico contribuyeron para que las salidas no se dieran.
“El Novo Mercado mantiene su función como sello de calidad en materia de gobernanza para las empresas ya cotizadas, pero el punto de entrada más activo al mercado de capitales han sido los instrumentos de renta fija y deuda, no las cotizaciones bursátiles tradicionales”, plantea.
De cualquier manera, las oportunidades que ofrece el mercado brasileño para emisores e inversionistas se pierden de vista, logrando consolidarse como el verdadero combustible del crecimiento del gigante sudamericano.






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