¿Es sostenible el impulso de la inteligencia artificial al mercado de capitales o se trata de una nueva burbuja?

Desde el lanzamiento de ChatGPT, a finales de 2022, el 75 % de las ganancias del S&P 500 proviene de acciones relacionadas con la IA./ Unsplash, Maxim Klimashin.
Desde el lanzamiento de ChatGPT, a finales de 2022, el 75 % de las ganancias del S&P 500 proviene de acciones relacionadas con la IA./ Unsplash, Maxim Klimashin.
​​​​​​​Algunos analistas comienzan a preocuparse por una posible burbuja que, de estallar, tendría serias consecuencias financieras dadas las enormes inversiones que sigue demandando la IA.
Fecha de publicación: 11/11/2025

En un informe recientemente publicado, Bank of America (BofA) señaló que en el segundo trimestre de 2025 las inversiones en inteligencia artificial (IA) en Estados Unidos, especialmente en software y equipos informáticos, impulsaron el crecimiento del PIB hasta en 1,3 puntos porcentuales, una muestra más que sólida de los efectos que está provocando el más importante avance tecnológico contemporáneo en cualquier ámbito de la vida humana.

En paralelo, durante octubre el índice bursátil S&P 500 de la Bolsa de Nueva York marcó varios récords impulsado por el fuerte movimiento en las acciones tecnológicas ligadas a la IA, dejando por sentado que ni el más prolongado cierre del gobierno de la historia, ni los vaivenes del petróleo, han afectado el desempeño del mayor mercado bursátil del mundo.

No obstante, en medio de la euforia, voces expertas han señalado los riesgos que entraña esta nueva ‘gallina de los huevos de oro’, advirtiendo la posibilidad de una sobrevaloración de muchas empresas del sector que conlleve al estallido de una nueva burbuja, algo en lo que Wall Street tiene dolorosas experiencias y que deberían servir de sustento para la cautela.


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Llegó para quedarse

Desde que en 2008 el sector tecnológico desplazó al industrial como el más importante de los integrantes del índice bursátil S&P 500, el mercado de acciones de Nueva York no había presenciado un crecimiento tan vertiginoso como el que ha promovido en los últimos tres años la IA.

“Durante los últimos años las gigantes tecnológicas están detrás del crecimiento sostenido de los indicadores bursátiles en Estados Unidos. Según cifras de JP Morgan, desde el lanzamiento de ChatGPT, a finales de 2022, el 75 % de las ganancias del S&P 500 provienen de acciones relacionadas con la IA”, apunta Juan Sebastián Gómez, asociado del área de derecho digital del bufete Philippi Prietocarrizosa Ferrero DU & Uría - Colombia.

La afirmación de Gómez deja traslucir el impacto que está teniendo la tecnología alrededor de la IA en el acontecer bursátil global, no solo en el sector tecnológico sino en cualquier área que se han volcado a su implementación buscando mejorar el desempeño de cualquier empresa.

De hecho, el estudio de BofA señala que los pagos por servicios tecnológicos por parte de las pequeñas empresas estadounidenses aumentaron un 6,9 % interanual hasta septiembre, con énfasis en los sectores de manufactura y construcción, dato que permite comprobar que la IA está permeando todos los negocios.

“La implementación de IA en las compañías es fundamental para medir su potencial y su capacidad de sobresalir en un ambiente aceleradamente más competitivo”, dice Brian Minutti, CEO de International Disruption, plataforma mexicana de servicios de inversión de deuda y capital. 


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Crecimiento sostenido

Cada año, las tecnológicas afianzan su peso en la conformación del mercado bursátil: si para el 2020 el sector IT representaba el 25,7 % del índice S&P 500, dos años después ya sumaba 27 %, y para el cierre del segundo trimestre de 2025 representó el 34 %, según datos de S&P Global.

“La dependencia del mercado bursátil en las empresas de IA es incuestionable”, apunta Gómez, cuya opinión recuerda que las llamadas 'siete magníficas' (Nvidia, Alphabet, Meta, Microsoft, Tesla, Apple y Amazon) representan casi un tercio del S&P 500 por market cap, todas ellas ligadas con el desarrollo, inversión y despliegue de productos y servicios de inteligencia artificial.

Sin embargo, es Nvidia el mayor fabricante de chips para el desarrollo de IA, la que lleva la delantera en esta veloz carrera y con varios cuerpos de ventaja. En enero de este año, la empresa fundada por Jensen Huang tenía una valoración bursátil de 2.940 millones de dólares, monto que para julio ya había alcanzado los USD 4.000 millones. Tres meses después, su valoración ya ascendía a USD 5.000 millones, un monto mayor que seis sectores del S&P 500 juntos y que la totalidad de los mercados de renta variable de la mayoría de los países. Hoy, las acciones de Nvidia representan 8,5 % del S&P 500, más que las 240 últimas empresas del indicador juntas.


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Impulso bursátil

Brian Minutti opina que la IA tiene dos maneras de impulsar los mercados. Por un lado, hay un efecto claro sobre las valuaciones y expectativas de las desarrolladoras de la IA, así como productos para multindustrias, mientras que, por otro, todas las compañías que están adoptando esta tecnología como herramienta para eficientar, escalar y mejorar sus operaciones, generan también un efecto positivo en el mercado.

Un reciente informe de UBS Financial Services ratifica las palabras del experto mexicano y corrobora cómo las empresas tecnológicas están haciendo saltar los indicadores de Wall Street a ritmos impresionantes. Según el estudio de la entidad financiera suiza, los reportes financieros de las empresas S&P 500 han superado las expectativas en cuanto magnitud y amplitud, encaminándose a crecer más de 7 % este año, mientras que las utilidades por acción superarán el 10 % previsto y podrían acercarse al 12 %.

De mantenerse los niveles actuales de capitalización, UBS mira con mucho optimismo el futuro del mercado bursátil en el corto y mediano plazo, especialmente el estadounidense, previendo que el S&P alcance los 7.300 puntos hacia mediados de 2006, casi 500 puntos por encima de los 6.816 que marcaba este 10 de noviembre de 2025.

Estas predicciones tienen en las inversiones previstas un punto adicional para su cumplimiento. Carlos Martínez, economista especializado en mercado de capitales, recuerda que, según estimaciones de los analistas, el gasto conjunto de Nvidia, Microsoft, Meta y Amazon en la IA aumentará 34 % en los próximos 12 meses, unos 444.000 millones de dólares lo cual —señala— será combustible para hacer crecer los indicadores de Nueva York hasta niveles insospechados.

“Casi todo este crecimiento está sustentado en la tecnología, especialmente alrededor de la inteligencia artificial. Concuerdo en que la IA ha evitado que la economía entre en recesión o sufra mayores consecuencias por la guerra arancelaria que desató Estados Unidos”, acota.


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¿Cuánto durará?

Si bien todos los análisis confluyen en señalar que la IA tiene un futuro que se pierde de vista, Juan Sebastián Gómez precisa que es complejo prever cuánto tiempo durará la efervescencia desatada en los mercados.

Estima que la gran apuesta es por ver quién se posiciona como pionera de la inteligencia artificial general (AGI), una superinteligencia capaz de ejecutar cualquier tarea humana de manera autónoma y generalizada, lo que ha desencadenado una dinámica de inversión acelerada y sin precedentes, destinando miles de millones de dólares sin garantías claras de retorno.

Su percepción se confirma con una reciente investigación del Massachusetts Institute of Technology (MIT), según la cual de 300 iniciativas públicas de IA que estudió, el 95 % no obtuvo ningún retorno por sus inversiones, lo cual habla del altísimo riesgo especulativo detrás de esta tecnología.

“Si el mercado percibe que las inversiones no generarán utilidades, que los retornos tardarán mucho en llegar o que las promesas tecnológicas no se cumplirán, es probable que se produzcan afectaciones significativas en el precio de las acciones, con impactos económicos muy importantes”, dice el vocero de PPU.

Haciendo un paralelismo entre la revolución industrial y la actual revolución tecnológica, Minutti destaca que la mayor parte de los procesos económicos se apalancan hoy en la tecnología, siendo el diferenciador más disruptivo entre empresas sus capacidades tecnológicas para ofrecer productos que destaquen en los mercados, como la IA.

“La implementación de IA en las compañías es fundamental para medir su potencial y su capacidad de sobresalir en un ambiente aceleradamente más competitivo”, recuerda.  

De allí su convencimiento de que los próximos 10 años seguirán siendo intensivos en desarrollos y descubrimientos tecnológicos, con lo cual se mantendrá el impulso del mercado.


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Temores con fundamento

Mientras la mayoría festeja el despegue de la IA, algunos voceros de Wall Street advierten sobre la posibilidad de estar ante una nueva burbuja que, de estallar, tendrá serias consecuencias para la economía estadounidense y mundial. Apuntan las similitudes con la burbuja de las ‘puntocom’, que, en el año 2000, borró de un plumazo más cinco billones de dólares de los mercados bursátiles.

Al respecto, Minutti señala que es difícil anticipar quién será el ganador en esta nueva competencia tecnológica, lo cual implica que hay diversas percepciones de valor en las distintas compañías del sector.

“Más allá de una burbuja, es probable que sean pocas las compañías que se mantengan como líderes en el sector, lo cual provocará, a su vez, que muchas empresas con aparente alto potencial pierdan valor rápidamente”, dice.

Sin dejar de reconocer los riesgos, Gómez es más optimista al señalar que el contexto actual presenta diferencias estructurales para considerar que el crecimiento de la IA, al menos en parte, responde a fundamentos reales de mercado.

Es necesario comparar ambos escenarios. A principios de este siglo, muchas ‘puntocom’ estaban sustentadas en modelos de negocios inéditos y sin probar, algo que no ocurre actualmente, donde las empresas de IA ofrecen una tecnología funcional y masivamente adoptada, desarrollada por corporaciones con modelos de negocio sólidos, alta rentabilidad y suficiente liquidez.

No obstante, el asociado de PPU reconoce que las expectativas desbordadas y las narrativas fascinantes de los líderes sectoriales, podrían encerrar patrones y dinámicas de mercado que invitan a considerar la posibilidad de una burbuja alrededor de la IA.

En su análisis, el abogado señala que existen asimetrías entre el volumen de inversión en infraestructura crítica, particularmente en centros de datos y capacidad computacional y los ingresos generados por la IA, todo ello al amparo de expectativas según las cuales la IA materialice sus promesas y genere retornos significativos.

“Pero ¿cuándo y cómo se traducirá esta apuesta tecnológica en utilidades para las empresas? Esta gran incertidumbre puede comenzar a afectar la confianza y el entusiasmo de los inversionistas hacia las empresas de IA”, apunta.

A modo de conclusión, si bien el crecimiento de la IA es real, su sostenibilidad dependerá de que las empresas logren traducir las cuantiosas inversiones realizadas en retornos efectivos. Una respuesta contraria traería la necesaria correlación de valores con fuertes implicaciones no solo para el mundo tecnológico, sino para las finanzas globales. 

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