La Bolsa de Valores de Texas (TXSE) se anuncia como rival de NYSE y Nasdaq, ¿qué implica para el mercado financiero de EE. UU.?

Las tres nuevas plataforma bursátiles de Texas buscan captar la atención de las 14.000 empresas de la región con potencial para salir a bolsa./ Unsplash -  Reese Beaux
Las tres nuevas plataforma bursátiles de Texas buscan captar la atención de las 14.000 empresas de la región con potencial para salir a bolsa./ Unsplash - Reese Beaux
Conocido tradicionalmente por su riqueza petrolera y ganadera, Texas se ha constituido en el nuevo centro financiero del sureste de Estados Unidos.
Fecha de publicación: 26/08/2025

El universo bursátil estadounidense está cambiando. Tras décadas de dominio absoluto, una nueva competidora amenaza la supremacía de las bolsas de Nueva York y Nasdaq: la Bolsa de Valores de Texas, quizás la propuesta más seria que haya surgido en mucho tiempo para enfrentar el duopolio neoyorquino en búsqueda de una tajada del más rico mercado accionario del planeta.

Respaldada por algunos de los actores más importantes de las finanzas globales y sacando ventaja de las condiciones impositivas más laxas que ofrece el estado de Texas, este lanzamiento deja constancia de la conformación de un nuevo centro financiero en el sureste estadounidense, donde están asentadas algunas de las empresas mejor valoradas del mundo.

Por lo pronto, sacando a relucir su añeja experiencia, las bolsas residentes en Manhattan han buscado “pegar” primero al abrir operaciones en el nuevo "Wall Street" del sur, lo que promete una encarnizada competencia bursátil que los analistas estiman podría beneficiar y estimular el crecimiento del mercado a corto y mediano plazo.


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La fortaleza de la NYSE y Nasdaq

Desde su fundación en 1792, la Bolsa de Valores de Nueva York se convirtió en el centro del movimiento bursátil de Estados Unidos. Por más de 200 años, la NYSE (por sus siglas en inglés) ha sabido descifrar los signos de los tiempos para enfrentar y canibalizar a sus competidores, logrando mantenerse como el gran referente en el mercado accionario no solo en Estados Unidos sino del mundo entero.

Ni el surgimiento en 1864 de un rival de postín como la American Stock Exchange (AMEX), ni la constitución de otras bolsas regionales que buscaban tomar parte del mercado, amilanó a la big board neoyorquina, que no solo logró mantener su señorío, sino que consolidó el negocio a su alrededor hasta darle la solidez que hoy muestra. 

Solo a finales del siglo XX sintió amenazada su estabilidad, cuando en 1971 se creó el primer mercado bursátil electrónico del mundo: el Nasdaq, acrónimo de la National Association of Securities Dealers Automated Quotation, una plataforma que logró escalar posición gracias a tecnología de punta y que en 1998 logró fusionar las actividades de la AMEX para conformar lo que hoy es, sin duda, el gran referente global en la industria tecnológica y digital.   

Adquirida en 2013 por el operador de bolsas Intercontinental Exchange (ICE), en 2018 la NYSE compró la Bolsa de Chicago, uno de los mercados de commodities y futuros más importantes del mundo, asegurándose una auténtica posición de dominio en diferentes aristas del negocio de valores y derivados financieros.

No obstante su sólido dominio, bien ganado prestigio y vasta experiencia, siempre habrá espacio para que otros jugadores entren a disputarse la supremacía con la bicentenaria Bolsa de Nueva York, algo que desde el sur de la Unión comienza a tomar forma y obligado a desviar su atención más allá de las riberas del río Hudson.


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Por qué Texas se convirtió en centro financiero y la reacción de la competencia

Si bien es cierto que a lo largo de la historia han existido bolsas repartidas por todo el territorio estadounidense, hasta ahora ninguna región había suscitado tanto interés por parte de los actores financieros como lo está haciendo Texas.  

El punto de partida de la que promete ser una férrea competencia es junio de 2024, cuando un desconocido grupo de inversionistas anunció su intención de lanzar la Bolsa de Valores de Texas (TXSE, por sus siglas en inglés), una plataforma bursátil totalmente automatizada respaldada por algunos de los mayores fondos de inversión del mundo entre ellos Blackrock y Citadel Security y que operará desde Dallas.

Para lograr su cometido, TXSE Group INC. levantó USD 161 millones de capital inicial con el cual apuntaló la solicitud de autorización ante la SEC (Securities and Exchange Commission), para iniciar la facilitación de operaciones este mismo año y concretar las primeras cotizaciones en 2026.

La reacción de la NYSE no se hizo esperar y en un rápido movimiento que le evitó el engorroso proceso de apertura de una nueva bolsa, decidió mudar su filial de Chicago a Dallas y la renombró como NYSE Texas, una bolsa 100 % electrónica y totalmente operativa que dio un primer paso sobre suelo seguro al garantizar una operación del Trump Media and Technology Group Corp. como su primera cotización.

Nasdaq, por su parte, también quiere formar parte del festín, y anunció que abrirá operaciones en el nuevo centro financiero 'Y'all Street' de Dallas antes de que finalice el 2025.


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La competencia se avecina

“TXSE se centrará en facilitar el acceso de empresas estadounidenses e internacionales a los mercados de capitales de EE. UU. y ofrecerá un espacio para la negociación y cotización de empresas públicas y el creciente universo de productos cotizados en bolsa”, dijo recientemente James Lee, fundador y director ejecutivo del naciente grupo bursátil.

Bajo esta perspectiva, pareciera que la apertura de tres plataformas bursátiles en Dallas significa un beneficio para el mercado accionario estadounidense y, por extensión, a todo el mundo, tomando en cuenta que, con un monto cercano a los 39 billones de dólares, en 2024 la participación en la capitalización bursátil mundial de todas las empresas estadounidenses se situó en 50,2 %, según datos de The Globalist.

Pese a este gran tamaño, cabe preguntar si existe suficiente mercado para que, en apenas pocos meses, se estrenen en un mismo ámbito geográfico tres nuevos corros bursátiles que competirán por los mismos clientes.

No sería la primera vez que se fundan bolsas en diferentes zonas de EE. UU. De hecho, en la década de los años sesenta existían alrededor de 40 bolsas regionales que ofrecían oportunidades a las empresas locales imposibilitadas de completar los requisitos de acceso a los mercados bursátiles nacionales.

Estas bolsas, no obstante, sucumbieron a las regulaciones mucho más restrictivas y al avance de la tecnología financiera y digital, perdiendo rentabilidad y desapareciendo del panorama a finales del siglo pasado y principios de este milenio. Pero, los tiempos han cambiado y pareciera que la regionalización es vista por algunos como un camino que hay que retomar.

“Creo que sí hay oportunidad para estas bolsas. Texas es una economía muy grande, la segunda en valor en Estados Unidos, por lo que hay muchos incentivos para estar allí”, dice James Salazar, analista financiero mexicano familiarizado con el mercado accionario del país vecino. 

Al igual que el fundador de TXSE Group, Salazar cree que la competencia es buena y más en un mercado como el estadounidense, donde existe una amplia cultura de inversión en bolsa, lo que puede repercutir en hacer más eficiente este tipo de inversión y generar mejores beneficios, además de reducir costos para entrar a ese mercado.

Otro tanto cree Jose Gonzales, managing partner de la consultora GCG Advisors, para quien el establecimiento de estas nuevas bolsas en Texas abre un mercado alternativo que movilizará una cuota que podría dinamizar el negocio, por lo que no ve objeción en su desempeño a corto y largo plazo.


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¿Por qué Texas?

Texas ha sido, por mucho, uno de los estados más ricos de Estados Unidos. En un principio esta riqueza se sostuvo en el ganado bovino, que sigue siendo una fuente segura de ingresos para un estado que alberga a 13 % del rebaño nacional, representando unos 12.000 millones de dólares en capital a la vista.

Luego, en los albores del siglo XX, el descubrimiento de grandes yacimientos de petróleo convirtió a Texas en la entidad federal petrolera por excelencia, un sitial que ha conservado y que proyecta mantener gracias a las grandes reservas de su subsuelo, en particular en la plataforma continental del Golfo de México. 

Pero estos son solo dos puntales de una sólida economía que se ha diversificado y que hoy supera los 2,7 billones de dólares, de acuerdo con estudios de la Universidad de Texas en San Antonio, según los cuales en el estado están radicadas al menos 1.000 empresas públicas de EE. UU.  

“Una parte importante de las empresas que cotizan en NYSE y Nasdaq está asentada en Texas, una economía que, si se compara como se hace con California, sería la novena del mundo”, añade James Salazar

Aparte de ser el estado de gran tamaño de más rápido crecimiento en los últimos años, Texas es el centro financiero del llamado “cuadrante sureste”, zona que incluye Alabama, Arkansas, Florida, Georgia, Luisiana, Misisipi, Carolina del Norte, Oklahoma, Carolina del Sur y Tennessee, hogar de 14.000 empresas con potencial para acceder al mercado bursátil en breve, como especifica el formato de solicitud entregado a la SEC.

De hecho, grandes firmas financieras que hasta hace poco no veían más allá de los límites de Manhattan han abierto filiales en el área metropolitana de Dallas-Fort Worth, cuyo desarrollo incluye un crecimiento de 111 % del empleo en el sector financiero y banca de inversión respecto a los valores de hace 20 años. 

Este crecimiento no es fortuito. Desde hace varias décadas, Texas ha coqueteado con empresas e inversionistas, delineando un ambiente favorable para los negocios, lo que ha decantado en convertir al estado en el epicentro financiero del sur de EE. UU.

Salazar destaca que, en términos generales, la parte fiscal es muy atractiva, con bajos niveles de tasas impositivas y una regulación más laxa que en otros estados, lo que ha llevado a muchas empresas a reubicar sus operaciones en Texas, entre ellas Tesla y Chevron e, incluso, algunos gigantes tradicionalmente ligados al tecnológico ambiente de California, como Oracle Corp.


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¿Qué diferencia a la TXSE de sus competidores?

Aun cuando no se conocen las condiciones que ofrecerá la nueva TXSE para captar inversionistas, sus directivos han prometido que habrá diferencias con las ofrecidas por NYSE Texas que, en esencia, son las mismas aplicadas por la casa matriz.

TXSE ha señalado que implementará requisitos significativamente más estrictos, con lo cual dejarían por fuera a unas 1.700 empresas que actualmente cotizan en NYSE y Nasdaq, en una estrategia que prioriza la calidad sobre la cantidad. No obstante, se espera que acepte la doble cotización de empresas ya presentes en sus competidoras, así como la de ETF y otros productos financieros transados en bolsa. 

Al respecto, un informe de la oficina de Greenberg Traurig en Dallas señala que, gracias al clima regulatorio caracterizado por impuestos bajos y políticas orientadas a los negocios que ofrece Texas, las empresas que deseen cotizar en la TXSE pueden beneficiarse de costos de cumplimiento y cargas administrativas menores.

Destacan que, en comparación con otras bolsas, la TXSE podría ofrecer requisitos de cotización más sencillos y menos gravosos, más allá de los exigidos por la SEC, incluyendo menos obligaciones de reporte, menos divulgaciones obligatorias y mayor flexibilidad en la estructura de gobierno corporativo.

Del mismo modo, sacando provecho de la tecnología, la TXSE busca ofrecer tarifas de cotización y operación más bajas que otras competidoras, haciendo que los mercados públicos sean más accesibles para una gama más amplia de empresa, especialmente medianas y de crecimiento emergente, que pueden enfrentar desafíos para cumplir con los estrictos requisitos o costos más altos de las bolsas existentes.

“Este enfoque podría incentivar la innovación y la creación de empleos al dar acceso a capital público a más empresas”, subraya el informe.

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