Aún con el auxilio financiero de 20.000 millones de dólares anunciado la semana pasada por Donald Trump, presidente de Estados Unidos, para Argentina, el presidente Javier Milei encara varios retos no solo en el plano económico, sino también en el político y en el jurídico.
Aunque no hay definiciones de los términos de la asistencia ofrecida ni de las condiciones que impondrá Estados Unidos, economistas y empresas de análisis financiero han señalado que el Gobierno debe concretar reformas pendientes, como la fiscal para reducir impuestos, la laboral para hacer más competitivo el mercado de trabajo, además de lograr una mayor apertura comercial para hacer crecer las exportaciones y por esa vía obtener más divisas, como mecanismos para lograr estabilidad económica a largo plazo.
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El gobernante, quien anunció hoy una visita oficial a Washington, D.C. el 14 de octubre para reunirse con Trump con miras a fortalecer la relación bilateral con EE. UU., llegó al poder a finales de 2023 con la promesa de cumplir un plan de Gobierno dirigido a reducir la inflación, una de las más altas del mundo (por encima del 200 % anual), hasta llevarla en agosto de este año a 1,9 %.
Además, enfatizó en recortar el gasto (hasta ahora en un 30 %) como una vía para reducir el elevado déficit fiscal y disminuir la pobreza (una baja de 22 %), pero a pesar de la mejora en los indicadores y de que la economía creció en los dos primeros trimestres de este año (5,7 % y 8 %, respectivamente), su plan económico ha perdido credibilidad.
En defensa del peso
Sin embargo, hasta ahora, no ha podido contener la quema de reservas internacionales para mantener el tipo de cambio entre las bandas que el Banco Central de Reserva Argentino (BCRA), entre 1.000 pesos y ARS 1.400, estableció tras levantar el cepo en abril de este año y que en el camino ajustó ante la presión del mercado.
Al 25 de septiembre, las reservas internacionales de Argentina se situaban en 40.742,6 millones de dólares, según el ente emisor, y, de acuerdo con consultoras, deberían más que duplicar ese monto para rondar los USD 93.000 millones.
La falta de divisas para cumplir los pagos de deuda pendientes lo llevó a negociar un acuerdo de facilidades extendidas por 48 meses con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por USD 20.000 millones en abril de este año con desembolsos de USD 14.000 millones hasta ahora, incluyendo el acordado por USD 2.000 millones tras una primera revisión realizada en julio.
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Y, contra todo pronóstico, el país volvió a conseguir financiamiento externo, esta vez de Estados Unidos, con el auspicio de Trump, quien considera a Milei un aliado político en la región.
Con una deuda que sobrepasaba los 530.000 millones de dólares en mayo, según datos del Instituto de Finanzas Internacionales divulgados en mayo de este año, Argentina debe hacer frente a vencimientos previstos entre septiembre y diciembre por ARS 88.801.659 millones en moneda local y USD 2.913 millones en moneda extranjera, de acuerdo con la Oficina de Presupuesto del Congreso.
Precedentes
Aunque la ayuda brindada por Trump a Milei ha sido catalogada de inédita, hay antecedentes de asistencia bilateral directa de Estados Unidos a Argentina desde 1959 hasta 1995, casi siempre precedidos o seguidos de apoyos del FMI, pero no de la magnitud de la anunciada recientemente, que será canalizada a través del Fondo de Estabilización Cambiaria (ESF, por sus siglas en inglés). Este fondo del Tesoro considerado buitre fue creado en 1934 para otorgar créditos y garantías destinadas a garantizar la estabilidad del dólar en el mercado internacional, siendo algunos casos emblemáticos los de México en 1995 y Uruguay en 2002.
La última vez que Argentina recibió recursos del ESF fue hace tres años. En 1995, el fondo desembolsó 250 millones de dólares como parte de un crédito de USD 1.000 millones, el cual, de acuerdo con abogados consultados, fue devuelto íntegramente en los plazos pactados.
“Se trató de una asistencia contingente y de corto plazo, que reforzó la liquidez y la confianza en el sistema financiero argentino, y constituye el precedente más cercano desde el punto de vista jurídico y político, más allá del fuerte apoyo político de Trump cuando el FMI otorgó a la Argentina un préstamo en 2018 por más de 50.000 millones de dólares”, comenta Pedro Malm Green, socio de MGL Abogados.
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El fundamento legal de la ayuda
Opositores al presidente argentino, como Cecilia Moreau, expresidente de la Cámara de Diputados, aseguran que un acuerdo de la magnitud del que se está considerando con Estados Unidos, requerirá la aprobación del Congreso. De hecho, la oposición a Milei en el Legislativo prepara un proyecto que exigiría la aprobación por parte del Legislativo a un eventual préstamo.
En la misma tónica, el 23 de septiembre legisladores del Mercosur dirigieron una misiva a la embajada de EE. UU. en Buenos Aires advirtiendo que, como cualquier operación de endeudamiento, esta tendrá que cumplir lo pautado en la legislación nacional, comenzando por la Constitución, que en su artículo 75, inciso 4, atribuye al Congreso la facultad de contraer empréstitos con potencias extranjeras.
Como explica Pedro Malm Green, socio de MGL Abogados, esta exigencia fue reforzada con la sanción de la Ley de Fortalecimiento de la Sostenibilidad de la Deuda Pública (Ley 27.612) de marzo de 2021, que establece que todo programa de financiamiento u operación de crédito público con organismos internacionales —y cualquier ampliación de sus montos— debe ser aprobado expresamente por el Congreso mediante una ley específica.
Haciendo referencia a la aprobación del Programa de Facilidades Extendidas con el FMI, en marzo de este año, el gobierno, en lugar de enviar un proyecto de ley que ameritaba un largo proceso, utilizó un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU), fundamentándose en el artículo 99, inciso 3 de la Constitución, y lo envió al Congreso, que lo aprobó en corto plazo.
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Tomar esta vía para que la ayuda internacional por parte de EE. UU. sea aprobada, obliga a remitir el DNU al Congreso en un plazo de 10 días para su evaluación (art. 99, inc. 3 de la Constitución).
El abogado destaca que la jurisprudencia y la doctrina remarcan que el uso de un DNU en materia de endeudamiento externo resulta altamente controvertido y susceptible de cuestionamientos judiciales, ya que la regla constitucional es la intervención legislativa. No obstante, si el DNU es enviado al Congreso y obtiene aprobación, el procedimiento se convalida institucionalmente.
“En consecuencia, la vía adecuada para un financiamiento de la magnitud de USD 20.000 millones es la aprobación mediante ley del Congreso, lo que garantiza legitimidad, transparencia y seguridad jurídica”.
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El momento oportuno
Pese a ello advierte que esto puede ser un desafío importante para el gobierno de Milei, dada su actual relación con los gobernadores y las minorías que presenta en las dos cámaras.
“Para este caso, si se enviara el decreto o el proyecto de ley al Congreso, el gobierno debería aguardar al recambio legislativo de diciembre de este año (cuando asumirán los diputados que resulten electos el 27 de octubre), del cual se supone, obtendrá mayores escaños, que podrían facilitar su aprobación”.
Por el contrario, considera que si ese proyecto o decreto fuera tratado con la actual composición de ambas cámaras, su aprobación sería extremadamente dificultosa.
De concretarse el swap de monedas entre el Banco Central de la República Argentina y el Tesoro estadounidense, existe la posibilidad de que se maneje entre autoridades monetarias, como el que acordó el país con China en tiempos de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner y que ha sido renovado varias veces sin pasar por el Congreso. Mientras la adquisición de deuda tampoco requeriría el aval del Legislativo argentino, un eventual préstamo stand by sí lo ameritaría.
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Volatilidad y elecciones
Si bien el salvavidas de Trump, que ayudará al país a cumplir sus obligaciones de deuda durante 2026, dio un respiro a los mercados, no ha logrado tranquilizarlos del todo.
De hecho, analistas financieros advierten un periodo de “volatilidad extrema” para la bolsa porteña que en todo el mes de septiembre ha caído por encima de 18 % en dólares, de acuerdo con medios locales.
La cercanía de las elecciones legislativas mantiene inquietos a los mercados sobre todo por el revés que sufrió La Libertad Avanza, el partido oficialista, en las elecciones provinciales del pasado 7 de septiembre, lo que acrecienta las dudas sobre el respaldo al plan económico.
Entonces, hubo lo que fue catalogado un “lunes negro”, con la caída tanto en pesos como en dólares del S&P Merval, el índice más importante del mercado argentino, de los bonos soberanos y las acciones de empresas nacionales tanto en el mercado local como en Wall Street. Mientras, se dispararon el tipo de cambio y el riesgo país.
Precisamente, este lunes 29 de septiembre el riesgo país escaló hasta 1.124 puntos desde 1.058 puntos del cierre de la semana pasada, de acuerdo con datos de Rava Bursátil.
Trump no solo ofreció a Milei el auxilio de USD 20.000 millones, también inversiones de ganar los comicios legislativos previstos para el próximo 26 de octubre. Aunque el gesto del mandatario estadounidense lleva implícita la intención de alejar a China de un proveedor de la soja, petróleo y litio, como es Argentina, eso está por verse. Hoy se conoció un mensaje en el que la Secretaria de Agricultura de Estados Unidos advertía a su par del Tesoro, a propósito del rescate financiero ofrecido a Milei, de la facilidad que tendría China para acceder a la soja con la eliminación, a partir del 22 de septiembre, de los impuestos a la exportación de granos (incluyendo maíz y trigo, además de pollo y carne bovina) por parte de Argentina, una medida temporal con vigencia hasta el 31 de octubre y dirigida a captar divisas.
Más allá de la liquidez que brinda la ayuda de Trump, Milei tendrá que navegar entre resistencias internas y exigencias externas. Por lo pronto, ayer en campaña por Ushuaia, pidió a la población no aflojar porque "La Libertad Avanza o la Argentina retrocece".




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