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Ciudad de México / Pixabay

México como rehén

Según Juan Carlos Partida, México será un rehén de la agenda política del presidente Trump, “pues ya se dio cuenta de que sus amenazas sí tienen efecto inmediato”. José Hoyos espera que la discusión se convierta en una verdadera negociación, en la que ambas partes obtengan beneficios y “que nos lleve a actuar como un bloque”
por Lara Valencia
publicado el19/06/2019
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La incertidumbre se apoderó de los mexicanos la primera semana de junio al visitar la cuenta de Twitter del presidente estadounidense, Donald Trump. Fue el 30 de mayo cuando el mandatario de EE.UU. ponía, una vez más, patas arriba las agendas de periodistas, analistas políticos, abogados —y un largo etcétera— amenazando con imponer aranceles adicionales a todos los artículos importados a los Estados Unidos desde México, si este país no hacía mayores esfuerzos para detener el flujo de migrantes “ilegales”.

Finalmente, México y Estados Unidos llegaron a un acuerdo, pero no se pueden descartar nuevas amenazas por parte del presidente Trump. Su ya conocido y asimilado modus operandi de las amenazas no será una garantía para los acuerdos comerciales entre México y EE.UU.:

Juan Carlos Partida
Juan Carlos Partida

“Las amenazas por parte del gobierno de Estados Unidos siguen vigentes. De hecho, el miércoles 12 de junio Trump dijo que si México no logra reducir el flujo de migrantes que cruza por nuestro país a Estados Unidos, su gobierno estaría listo para imponer una ‘fase 2’, que incluiría medidas más duras que las mencionadas el 30 de mayo”, zanja el socio y experto en comercio internacional de Baker McKenzie Abogados, S.C., José Hoyos-Robles.

Anticipar si se mantendrá el acuerdo en el tiempo es algo difícil de saber, sobre todo teniendo en cuenta que no se han conocido las condiciones exactas de este. Según el comunicado emitido en conjunto el 7 de junio:

“Ambas partes también acuerdan que, en el caso de que las medidas adoptadas no tengan los resultados esperados, tomarán otras medidas. Por lo tanto, los Estados Unidos y México continuarán sus discusiones sobre los términos de acuerdos adicionales para abordar los flujos de migrantes irregulares y las cuestiones de asilo, que se completarán y anunciarán dentro de 90 días si es necesario”.

Juan Carlos Partida, socio de EC Legal Rubio Villegas y experto en comercio exterior, advierte que el uso de amenazas de imposición de medidas comerciales unilaterales para tratar temas no comerciales —como es el de la migración— y la reacción del gobierno mexicano, accediendo a llegar a acuerdos que serán muy difíciles (o costosos) de cumplir, lleva a un escenario que vamos a ver de manera continua mientras Trump siga en su cargo.

José Hoyos-Robles
José Hoyos-Robles

¿Qué impacto tiene para los dos países que la administración estadounidense utilice estos avisos como estrategia?

“México será un rehén de la agenda política del presidente Trump, pues ya se dio cuenta de que sus amenazas sí tienen efecto inmediato.  Cualquier acuerdo al que se llegue por virtud de las amenazas del presidente se mantendrá en el tiempo, siempre y cuando sirva a sus propios intereses políticos”, responde Partida.

Efectivamente, el presidente de EE.UU. no solo inquietó a los mexicanos, pues la simple hipótesis de la subida de los aranceles generó muchísimo nerviosismo en el entorno de la Administración estadounidense. Según CNN, la presidenta de la Cámara de los Representantes en EE.UU., Nancy Pelosi, criticó la forma en que Donald Trump manejó las conversaciones y volvió a afirmar que el presidente tiene “rabietas”.

El socio de Baker McKenzie explicó que este tipo de estrategias crean incertidumbre en ambos países y no son buenas para nadie. Considera que se están mezclando varios temas con tal de tener un resultado positivo en temas políticos:

“Se están descuidando temas económicos que pueden afectar a ambas naciones. Por otro lado, además de las implicaciones económicas que tendría el incremento de aranceles a productos mexicanos, existe una implicación legal que podría tener un impacto igual o tal vez mayor. Imponer estos aranceles sería una clara violación a las disposiciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que aún está en vigor, así como de las disposiciones del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT, por sus siglas en inglés). Si el gobierno de Estados Unidos es capaz de imponer estas medidas, a todas luces violatorias, estaría dando un mensaje muy negativo al hacer latente que es posible violar tanto el TLCAN como las disposiciones del GATT con el fin de lograr objetivos políticos”.

La semana pasada ya abordamos cuál sería el escenario del proceso de ratificación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Entonces, Juan Carlos Partida expresó que -teniendo en cuenta la relativa cercanía de las elecciones presidenciales en Estados Unidos (3 de noviembre de 2020) y que la ratificación habría de producirse antes- ambos países continuarían con el proceso. Sin embargo, Hoyos-Robles recientemente apuntó que la ratificación sí puede verse afectada, aludiendo a la aprobación, el 12 de junio, del Periodo Extraordinario de Sesiones del Senado de la República, siendo la ratificación del T-MEC el primer punto. Sea como sea, al cierre de esta edición, según el diario estadounidense The New York Times, el Senado mexicano aprobó el T-MEC, lo que convierte a México en el primer país en ratificar el acuerdo. El tratado debería ser aprobado por el resto de países antes de que pueda entrar en vigor.

Imagen política: el barómetro de Trump

¿Qué hizo finalmente que Trump se midiera accediendo a una negociación? ¿Pesó más el impacto que podría tener para la propia nación estadounidense la subida de aranceles a productos mexicanos? Para empezar, Hoyos-Robles no habla de “negociación”, pues hablar en estos términos debería llevar implícito que ambas partes estén dispuestas a ceder en algo con el fin de llegar a una solución mutuamente satisfactoria:

“Este no es el caso. Se está exigiendo a México tomar acciones en una materia distinta (migratoria) a cambio de que no se establezca una medida que podría traer resultados desastrosos en materia económica para ambos países. Esperemos que la discusión se convierta en una verdadera negociación, en la que ambas partes obtengan beneficios y que nos lleve a actuar como un bloque (América del Norte) que pueda hacer crecer, aún más, las cadenas de suministro que se han creado en los últimos 25 años gracias al TLCAN (…)”.

Sobre las verdaderas intenciones de Donald Trump y qué le llevó a aceptar el “acuerdo”, Juan Carlos Partida no cree que este llegase a analizar el impacto que podría tener un incremento en los aranceles a las importaciones de productos mexicanos en los consumidores estadounidenses:

“El resultado que obtuvo al mantener su actitud de enfrentamiento con México fue el que deseaba. El país accedió a sus peticiones y no se vio en la necesidad de cumplir su amenaza, que bien podría haber tenido un efecto muy negativo para el consumidor estadounidense y, en su caso, para su imagen política”.

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