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Las normas y regulaciones deben adaptarse a las nuevas tecnologías / Bigstock

Modernización laboral

Las normas y regulaciones deben adaptarse a las nuevas tecnologías y a la dinámica como hoy se desarrollan las empresas para poder brindar un mejor, mayor y más competitivo servicio a la población
por Ricardo Alemán
publicado el03/05/2019
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El 1 de mayo se conmemoraba en Panamá, así como en la mayoría de los países del hemisferio, el Día Internacional del Trabajo, como recuerdo de las grandes luchas sindicales que promovieron cambios y conquistas en las distintas legislaciones.

El Código de Trabajo panameño, aprobado en 1971, con el paso del tiempo ha sufrido cambios importantes, producto de presiones del sector empresarial y del sindical.

Importantes reformas se dieron en 1975: la creación de las Juntas de Conciliación y Decisión, competentes para tramitar los despidos injustificados; la Ley 53, que atribuyó competencia al Ministerio de Trabajo para conocer reclamaciones laborales; la Ley 72, sobre la actividad de la construcción; y en 1995, la Ley 44, para regularizar y modernizar las relaciones laborales, creándose el fondo de cesantía.

Si bien es cierto que las legislaciones arriba citadas, así como otras de menor envergadura, han producido modificaciones al Código de Trabajo original, también es cierto que los tiempos cambian y evolucionan. Las normas y regulaciones deben adaptarse a las nuevas tecnologías y a la dinámica como hoy se desarrollan las empresas para poder brindar un mejor, mayor y más competitivo servicio a la población.

Solo hay que recordar que en 1971 no existía en nuestro país internet y, ni siquiera, la telefonía celular.

Diez recomendaciones para mejorar la legislación actual panameña

Ante el inminente proceso electoral que permitirá el establecimiento de un nuevo gobierno a partir del próximo 1 de julio, considero oportuno recomendar desde ahora a los gobernantes que sean electos a provocar la discusión que permita modernizar y actualizar nuestra legislación laboral. Entre algunos cambios, sugiero los siguientes:

  1. Las jornadas diarias deben tener igual duración. Es decir, las diurnas, nocturnas y mixtas, cada una debe ser de ocho horas, de manera que el ciclo sea de veinticuatro horas y, así, evitar los sobrecostos y problemas de organización.
  2. Establecer un recargo único por trabajo en jornadas extraordinarias, eliminándose la figura de recargos sobre recargos.
  3. La posibilidad de que los sindicatos o trabajadores no organizados y los empleadores puedan convenir flexibilizar la duración de la jornada diaria o semanal de trabajo, sin que el exceso de la jornada máxima legal se remunere con recargo.
  4. Eliminación del recargo de 50 % por trabajo en domingo. El mismo se mantiene si se trabaja en el día de descanso semanal obligatorio.
  5. Los días 5 y 10 de noviembre se deben eliminar como días de fiesta nacional. A cambio, se puede adicionar el 4 noviembre.
  6. Ante la realidad logística de nuestro país, se debe flexibilizar el otorgamiento de permisos de trabajo a trabajadores extranjeros, sobre todo en determinadas industrias o servicios que lo requieren.
  7. Para la presentación de pliegos de peticiones, ya sea por supuestas violaciones a la ley o para la negociación de una convención colectiva, se debe exigir un porcentaje determinado de trabajadores que lo apoyan. No puede ser posible que una cantidad ínfima de trabajadores obliguen a una mayoría.
  8. Las Juntas de Conciliación y Decisión deben ser objeto de debate para determinar si continúan funcionando o si se establecen mecanismos para su mejor y más eficiente funcionalidad.
  9. Mayor flexibilidad y rapidez para la reducción de la fuerza laboral por causas económicas, debidamente comprobadas.
  10. Los reglamentos internos de trabajo deben responder a la realidad de cada empresa y no convertirse en fiel copia de normas del Código de Trabajo.

Como abogado especializado en el ejercicio del derecho laboral empresarial, considero que tenemos siempre que provocar cambios en las empresas para que, con dinamismo, se pueda atraer mayor inversión y crear fuentes de trabajo, aquellas que permitan a la población obtener mayores ingresos y una mejor calidad de vida personal y familiar.

Reconozco que estas sugerencias crearán polémica y hasta críticas en algunos sectores. Sin embargo, la evolución económica del país, el esfuerzo que realizan la industria turística y logística en particular y el interés en desarrollar la generación de nuevas empresas y consecuentemente mayor empleo y riqueza para todos me impulsa a continuar provocando la discusión entre nosotros, con miras a, ojalá, encontrar resultados positivos para el continuo crecimiento de la economía panameña.

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