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La distribución de los servicios jurídicos ya es digital y al final de la década lo será casi por completo / Fuente: Twitter
La distribución de los servicios jurídicos ya es digital y al final de la década lo será casi por completo / Fuente: Twitter

¿Cómo será la profesión de los abogados en los años 20 del presente siglo?

No pierdas tiempo redactando documentos e invierte tiempo gestionando mejor
por Martí Manent*
publicado el17/11/2020
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Nos encontramos ante un momento espléndido para disfrutar de la profesión jurídica, es un momento donde el cambio se ha acelerado y en pocos años hemos visto cómo la profesión legal y toda su industria se está transformando. Estamos solo en el inicio de la transformación, para algunos esto es una oportunidad, para otros es una amenaza. Solo depende de ti situarte en un lado u otro, entre quienes ven el futuro y la transformación como una oportunidad o quienes ven el cambio como una amenaza.

En primer lugar, quiero recalcar que el sector jurídico es una industria. El concepto de industria legal o industria jurídica es una realidad, se trata de un sector económico que desarrolla un rol en nuestra sociedad. Dentro de esta industria participan diferentes actores; la administración de justicia, los abogados, los ciudadanos o administrados (particulares, profesionales o empresas) y, por último, las empresas que desarrollan su actividad dentro del ámbito jurídico, ya sea dando servicios a los abogados o dando servicio a los administrados o ciudadanos. Tampoco hemos de olvidarnos de los inversores, quienes ven en la industria jurídica un mercado interesante en el que invertir y ganar dinero.

La transformación que la digitalización ha supuesto para la industria jurídica se ha visto exponencialmente acelerada por el COVID-19. A cada uno de los actores de la industria jurídica les afecta de una forma diferente, por ejemplo, los administrados o ciudadanos quieren acudir a Internet para resolver sus problemas legales. La administración de justicia ha visto necesario implementar juicios telemáticos para dar respuesta a situaciones como el confinamiento.

Todos estos cambios han venido para quedarse. En las siguientes líneas voy a exponer de forma concentrada cómo veo el presente y futuro del ejercicio de la profesión por parte de los abogados en la década de los años 20 del presente siglo.

El cambio se realizará en las siguientes áreas del ejercicio de la profesión de abogado: ejecución, comercialización y distribución.

Ejecución o prestación del servicio

Los clientes no quieren desplazarse a las oficinas del abogado, los clientes quieren resolver sus problemas jurídicos o legales online, ya sea mediante un servicio empaquetado o a través de asesoramiento online. Los clientes no quieren perder el tiempo desplazándose al despacho o a las oficinas del abogado, no quieren perder el tiempo esperando que el abogado estudie el caso, no quieren perder el tiempo esperando que el abogado confeccione los documentos, no quieren perder el tiempo volviéndose a desplazar para que el abogado le explique lo que ha estudiado, ahora los clientes quieren una respuesta clara, simple y concreta a su problema y, en la mayoría de casos, quieren que el servicio sea online.

La mayoría de profesionales que ejercen de abogados deberán dejar de ser artesanos. Deberán convertirse en profesionales de la industria digitalizada en la que los procesos estandarizados tendrán cada vez mayor peso. Como en otras industrias, como por ejemplo la industria textil, ya desde hace algunas décadas no vamos al sastre para que nos confeccione la ropa a medida, ahora en lugar de ir al sastre vamos a tiendas o compramos la ropa online. En el ámbito jurídico está pasando lo mismo. Depende de ti ver esta realidad o continuar negándote a ver lo que está pasando. Depende de ti situarte entre aquellos que ven esta realidad como una oportunidad o los que continúan negando el cambio y viendo una nueva situación como una amenaza. Los profesionales del ámbito jurídico deberán reciclarse y aprender técnicas de gestión más efectiva para sus negocios. La ejecución es uno de los elementos esenciales para el éxito de cualquier proyecto, con lo cual también lo es para los abogados. Te recomiendo un libro que puede ayudar a un abogado a entender su despacho como un negocio y cómo gestionarlo. El libro fue escrito por el director de Intel, se llama High Output Management. Es uno de los mejores libros para aquellas personas que tienen que gestionar un negocio, como puede ser un despacho de abogados ya que también es un negocio.

Debemos entender que ahora la clave ya no será quién recuerda más artículos de una ley o quién recuerda más párrafos de una sentencia, ahora la clave es qué abogado ejecuta y gestiona mejor su despacho. Creo que la diferencia entre los despachos en esta década de los años 20 la hará los que sepan aplicar mejores técnicas de gestión o management y no los que recuerden más artículos de una norma o números de sentencias.

Podría alargarme más en el apartado de la ejecución, simplemente quiero poner un ejemplo de cómo la tecnología está cambiando todas las industrias y no queda exenta la industria legal. El proyecto Open AI da acceso a tecnología de inteligencia artificial, ya que es open source, la última herramienta que han puesto a disposición de todos los usuarios de forma gratuita a mediados del 2020 se llama GPT-3. Esta tecnología está entrenada después de leer y memorizar más de 170 mil millones de documentos. Ningún abogado podrá nunca leer tantos textos ni mucho menos recordarlos. En el presente y en los próximos años veremos cómo cada vez más tecnologías de inteligencia artificial serán las encargadas de redactar documentos legales por mucho que para algunos abogados esto parezca imposible. Quiero recordar que ya es una realidad, no hablamos del futuro sino del presente. 

La conclusión de este tema sería que no pierdas tiempo redactando documentos e invierte tiempo gestionando mejor.

Comercialización

Cuando tienes un problema en el corazón no acudes al médico de familia, cuando tienes un problema de corazón vas al cardiólogo. Ahora cuando alguien tiene un problema legal no va su abogado de toda la vida o al abogado de la familia, ahora cuando alguien tiene un problema legal busca online el abogado o la empresa que le podrá resolver su problema concreto. Los clientes quieren un especialista que sepa completamente sobre su tema y no va a querer contratar a un abogado que no sea experto en esa materia. Con Internet esto es posible. Ahora un abogado en un pueblo puede hacerse especialista en una materia jurídica concreta y gracias a Internet prestar a distancia sus servicios. Los clientes ya no son solo de su pueblo o ciudad, los clientes quieren solucionar su problema y buscan al mejor abogado que sepa de su tema. Prestando los servicios jurídicos a distancia la especialización es posible. Con el COVID los clientes se han dado cuenta de que no es necesario desplazarse al despacho del abogado.

Por otro lado, vemos que cada vez más los clientes quieren pagar online el servicio o financiarlo mediante pequeños pagos mensuales. Los abogados han de saber vender sus servicios online, estableciendo un precio fijo y dando la opción de pagar online

Un ejemplo concreto de la transformación en el ámbito de la comercialización de los servicios jurídicos la encontramos en los marketplace jurídicos. Cada vez más tienen un rol muy importante en cómo los clientes encuentran su abogado. Millones de usuarios en todo el mundo hace años que los utilizan para contratar o encontrar al abogado especialista en su problema jurídico y esta tendencia en la comercialización irá convirtiéndose en la principal fuente de adquisición de clientes para los abogados.

Distribución

Actualmente, la distribución de servicios jurídicos en parte es digital, pero cada vez será más el canal dominante. Con el COVID hemos dado un salto de unos cinco años en la transformación digital. Esto significa que la entrega del producto o servicio que un abogado venda será a través de Internet. Al leer esto parece que nos encontramos en el futuro pero no es así. Muchos juicios se celebran en salas de reuniones virtuales, las negociaciones entre abogados se realizan a través de herramientas de conferencias virtuales, los documentos se comparten mediante plataformas digitales de edición y creación de documentos y así un largo etcétera de ejemplos ponen en evidencia que la distribución de los servicios jurídicos ya es digital y al final de la década lo será casi por completo. 

Como conclusión de mi artículo, veo que al final de la década de los años 20 la gestión y ejecución serán los elementos clave que diferenciarán aquellos abogados que sean los líderes en sus respectivas especialidades de los que no. La integración de herramientas digitales avanzadas, como software de inteligencia artificial que haga parte del actual trabajo de los abogados, será una normalidad. La comercialización y prestación de los servicios legales se realizará mayoritariamente online, siendo ofrecida a precios fijos y con pago online.

*Martí Manent es fundador y CEO de ElAbogado.com y Derecho.com, director de Legal Bridge to Silicon Valley del IE Law School y codirector del Máster de Legaltech del IE Law School.

Este artículo fue publicado originalmente en el ebook De la crisis a la Transformación, de Lawit Group.

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