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Daniel W. Linna Jr. / Cortesía

Daniel W. Linna Jr.: “La tecnología sola no es una bala de plata”

El docente de derecho y experto en tecnología legal cree que los abogados no han entendido todavía el potencial de la inteligencia artificial para el desarrollo de su profesión
por Lara Valencia
publicado el29/01/2019
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Daniel W. Linna Jr. centra su labor como docente e investigador en la innovación y la tecnología. Es profesor visitante de derecho en la Northwestern Pritzker School of Law (EE.UU.) y actualmente está a cargo del módulo de innovación e inteligencia artificial (IA) del Lawyers' Management Program para Latinoamérica (LMP) de  la IE Law School. Sus temas  de mayor interés son las leyes de computación, la inteligencia artificial, los análisis de datos, el liderazgo y los marcos de innovación.

 

Parece tener las respuestas y las claves más prácticas para que los abogados se curen la fobia a equivocarse y no teman al riesgo de experimentar para innovar. Se muestra convencido de que ninguna tecnología computacional ni la IA acabarán con los abogados, pero hace una advertencia muy clara: los días están contados para quienes no se adapten a la nueva realidad.

 

—¿Por qué son la tecnología y el derecho, en conjunto, todavía un problema? ¿Por qué ha sido tan difícil integrar la tecnología en la educación y en la práctica legal en general?

 

—Yo desglosaría este problema en dos partes:

 

En primer lugar, no ha habido una tradición de mejoras continuas en el derecho. La gran mayoría del trabajo legal se realiza hoy en día de la misma forma que se hacía 100 años atrás. El trabajo de muchos abogados no se ajusta a las mejores prácticas y estándares. Ha habido poco esfuerzo en mejorar la consistencia, la eficiencia y la calidad de los servicios. En este contexto, no se ha prestado suficiente atención a la mejora de procesos, a la gestión de proyectos, la creación de métricas y la integración de tecnología básica.

 

La segunda parte del problema es la digitalización, además de la aceleración del progreso tecnológico. El rápido progreso de la IA y las otras tecnologías han creado desafíos para todos.

 

Los abogados deben enfocarse en lo primero. Tienen que crear una cultura de mejora continua e innovación en la prestación de servicios legales. Creo que los abogados desempeñarán un papel importante en la resolución de problemas complejos, mientras lidiamos con el impacto del cambio masivo provocado por la IA y otras tecnologías. Pero debemos superar el déficit tecnológico en la profesión y ser mucho más proactivos en nuestro pensamiento.

 

—¿Cree que debería haber clases de tecnología y derecho como parte de un plan de estudios básico en las escuelas?

 

—En la iniciativa Law School Innovation Index yo distinguí entre los cursos de innovación y tecnología en la prestación de servicios legales y los que se centran en la intersección de derecho y tecnología.

 

El primer tipo de curso se centra en el abogado como palanca de innovación. En ese sentido, los abogados han de ser proactivos para adoptar nuevas disciplinas. Esto es necesario para facilitar el acceso de todos a la ley y de los servicios legales, así como para equipar a los abogados con habilidades de resolución de problemas complejos.

 

El segundo tipo de curso tiene como objetivo aprender las leyes que se aplican a las nuevas tecnologías. Las escuelas de derecho han hecho mejor trabajo en este campo. Sin embargo, las facultades de derecho y nuestras instituciones legales tradicionales tienden a ser reactivas, en lugar de ser proactivas a la hora de prevenir problemas y adoptar tecnologías para mejorar los sistemas legales.

 

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Hable por favor con nosotros sobre su participación en la IE Law School. Usted está a cargo del módulo de innovación e inteligencia artificial en el Lawyers’ Management Program para Firmas Latinoamericanas. ¿Qué espera lograr?

 

A través de las sesiones que imparto en el módulo de LMP, quiero equipar a los abogados con conocimiento sobre los procesos de innovación y desmitificar la inteligencia artificial. La tecnología sola no es una bala de plata. Quiero ayudarles a imaginar cómo pueden construir un plan de éxito para el futuro en torno a las personas, los procesos, los datos y la tecnología. Espero, sobre todo, que se vayan con una mejor comprensión del análisis de datos e inteligencia artificial, con nuevas ideas que puedan implementarse inmediatamente para transformar sus prácticas y bufetes de abogados.

 

—Vemos el potencial que la IA tiene para llevar los servicios legales a un mercado más amplio y a precios asequibles, pero algunos temen que los negocios se concentren en unos pocos gigantes tecnológicos, en los llamados legal tech giants. ¿Van a suponer la IA y las tecnologías computacionales la desaparición de las firmas legales como las conocemos?

 

—No conllevarán la desaparición de los abogados, pero los días están contados para los abogados y las firmas que se nieguen a adoptar la inteligencia artificial y las tecnologías computacionales.

 

La IA tendrá un gran impacto, pero tal y como la conocemos hoy es limitada. Se ocupa de tareas discretas, principalmente de reconocer patrones del pasado para hacer predicciones sobre el futuro. Ahí es donde sigue habiendo un rol para el abogado, para manejar situaciones novedosas y para actuar como asesor de confianza.

 

Para asuntos legales comunes, las grandes empresas descubrirán formas estandarizadas de manejar estos asuntos y su acceso a grandes cantidades de datos les proporcionará una gran ventaja. Estamos, sin embargo, observando la democratización de las propias tecnologías subyacentes, que son de código abierto y están ampliamente disponibles. Los abogados especializados probablemente tendrán ventajas en áreas donde será difícil desarrollar procesos estandarizados de generación de datos que puedan usarse para entrenar algoritmos.

 

Si se llega a desarrollar una tecnología que supere a la inteligencia artificial limitada de hoy, eso cambiará las cosas. Pero no está claro ni cuándo ni si veremos sistemas de inteligencia artificial con inteligencia a nivel humano, capaces de realizar una amplia gama de tareas.

 

—¿Cuál es el error más común que cometen los bufetes cuando innovan y adoptan nuevas tecnologías?

—Los abogados tienen que empezar a sentirse cómodos con el fracaso y dejar de confundirlo con la negligencia profesional y otros problemas graves. En las organizaciones innovadoras la identificación de defectos, problemas y pequeños fracasos es algo celebrado, porque ofrece la oportunidad de mejorar. Las organizaciones innovadoras son flexibles con las personas, pero duras en los procesos. Al reconocer un fallo, intentan mejorar el proceso subyacente para reducir la probabilidad de repetir el fallo. En el derecho no tenemos una cultura de mejora continua e innovación. En cambio, culpamos a las personas por los errores, ignorando la falta de control de procesos, de gestión de proyectos y la tecnología, todo lo cual podría haber ayudado a prevenir el error. Debido a que los abogados generalmente carecen de un compromiso con la mejora continua y la innovación, nuestra eficiencia, calidad y resultados no son tan buenos como podrían ser.

En Silicon Valley "falla rápido" es el mantra. Me gustaría replantearlo y decir "aprende rápido". No podemos perder tiempo insistiendo en que conocemos las respuestas a nuestros desafíos cuando innovamos y adoptamos tecnologías. Nuestras ideas son hipótesis, las debemos poner en práctica. Al probar nuestras ideas temprano y con frecuencia, reducimos la posibilidad de errores significativos. Al adoptar una mentalidad de "aprende rápido", podemos crear una cultura de mejora continua e innovación.

Los líderes de organizaciones innovadoras crean una cultura de mejora continua e innovación en sus organizaciones. Establecen una dirección clara y permiten a todos mejorar e innovar continuamente para ayudar a la organización a cumplir su misión y lograr su visión. Las personas, en una organización innovadora, cuestionan las suposiciones.

—¿Cómo imagina al abogado del futuro? ¿Qué habilidades necesitará para competir? ¿Cómo será un día de trabajo regular?

 

Todo lo que nos rodea revela muchas de las habilidades que los abogados deberán desarrollar para competir en el futuro cercano. También creo que es una apuesta segura que los abogados aprendan más sobre análisis de datos e inteligencia artificial. Necesitamos más abogados que presionen para aprovechar la tecnología, para mejorar el acceso a la ley y a los servicios legales.

 

Que trabajen para mejorar los sistemas de justicia, modernizar los sistemas legales y preservar y ampliar el Estado de derecho. Necesitamos más gente que trabaje de manera proactiva con equipos multidisciplinarios, para crear una inteligencia artificial justa, responsable y transparente.  

 

Desde mi punto de vista, para que los abogados sean efectivos en estos roles necesitan entender la IA más allá de lo abstracto. Para aprovecharla al máximo, los abogados deberán desarrollar una mayor comprensión de cómo funciona, lo que requiere una mayor comprensión de sus disciplinas subyacentes, incluida la computación, los métodos cuantitativos y el proceso de la ciencia de la información.

 

Para todos los interesados en el LMP, el próximo 12 de febrero su director académico, Fernando Peláez-Pier, dirigirá una sesión informativa sobre los temas a ser desarrollados en el programa. Analizará por qué hoy en día es prioritario que los abogados continúen con su formación en materias esenciales para enfrentar los retos que impone el mercado de servicios legales y contar con las herramientas necesarias para el desarrollo de su negocio. Para más información sobre el programa, hacer click aquí.

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