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"Desde el campo legal creo que dos temas serán claves: (i) propiedad intelectual y (ii) protección de datos personales" / Pixabay

Oscar Montezuma: “Las asociaciones de abogados deben ser promotoras del uso responsable de la tecnología”

La resistencia al cambio, propia de una profesión extremadamente conservadora como la nuestra, ya empieza a mostrarse
por Lara Valencia
publicado el12/06/2019
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“Regulación Black Mirror”, “populismo regulatorio digital” y “tecnopánico” son algunas de las citas que nos deja el socio fundador de Niubox Legal Digital, Oscar Montezuma, para compartir su visión del mundo de la tecnología legal (en inglés normalmente legal tech).

 

Hablamos con él en la primera entrega de nuestra serie temática sobre inteligencia artificial (IA) y la conversación comienza en la ciudad que parece estar convirtiéndose en un interesante hub de tecnología legal, Lima.

 

—¿Cuáles son las nuevas tecnologías dentro del desarrollo de la IA que, en su opinión, han impactado e impactarán más fuertemente el ejercicio del derecho?

Oscar Montezuma
Oscar Montezuma

 

—Creo que la tecnología será simplemente un facilitador del cambio y de la disrupción en la profesión. El cambio real empieza con las personas y la cultura de la organización.

 

En mi opinión tres son las tecnologías que van a marcar tendencia en el sector legal en el futuro cercano, de forma individual o combinada: (i) la inteligencia artificial, (ii) el data analytics y (iii) la automatización de documentos.

 

En particular, creo que la IA va a tener un impacto transversal en todas las áreas del derecho (litigios, M&A, propiedad intelectual, etcétera). Sin embargo, la resistencia al cambio, propia de una profesión extremadamente conservadora como la nuestra, ya empieza a mostrarse.

 

Por ejemplo, en Francia se acaba de aprobar una ley que prohíbe el uso de patrones resolutivos de los tribunales con efectos predictivos ("predictive data analytics") por parte de terceros sancionándolo con pena de cárcel, lo cual representa un golpe duro a la tecnología legal.

 

—¿Cuáles van a ser los mayores desafíos para asesorar a clientes en la implementación de sistemas de inteligencia artificial a lo largo de la próxima década?

 

—Desde el campo legal creo que dos temas serán claves: (i) propiedad intelectual y (ii) protección de datos personales.

 

En el primer caso, si se trata de soluciones de IA estándar, la asesoría se centrará en la negociación de las respectivas licencias. Si se trata de soluciones a medida, un tema clave será la titularidad de los derechos sobre el software creado, en particular si se utiliza código open source.

 

En el caso de datos personales, muchas de estas soluciones pueden permitir el tratamiento de datos personales transfronterizos, lo cual hace necesario involucrarse como abogados desde el diseño de la solución para introducir resguardos legales en materia de privacidad y datos personales.

 

Niubox Legal Digital se fundó hace tan solo unos meses y se lanzó como boutech, completamente enfocada a temas de tecnología legal y/o soportadas en estas con influencia del new law. Cuando la firma anunció que esta se fundamentaba en principios como la horizontalidad, el rol de socio sería más el de director e incluso construyó la marca corporativa huyendo de ciertos “personalismos”. ¿Qué importancia ha tenido para usted implementar este modelo organizativo para atraer clientes? ¿Lo valoran?

 

—No nacimos como organización con el objetivo principal de atraer clientes ni de hacer dinero. Nacimos con un propósito que nos inspira: creemos en el impacto positivo que generan la innovación y la tecnología en nuestras vidas y queremos construir una sociedad más digital e inclusiva.

 

Todo lo demás es consecuencia de ese propósito y este es el norte de todas nuestras acciones como empresa.

 

¿Cómo conectamos ese propósito con nuestro equipo, proveedores y clientes? A través de un modelo distinto que es el que describes. Agregaría que manejamos esquemas ágiles de gestión de proyectos y hemos eliminado la "hora-persona" de nuestro ADN. Es decir, no medimos el rendimiento de nuestro equipo por cuántas horas facturables suman a una plataforma, ni cobramos a nuestros clientes por cuánto tiempo nos demoramos haciendo el trabajo. Hemos sustituido la venta de tiempo por la efectiva satisfacción del cliente. Esto, unido a todo lo anterior, nos genera una conexión especial con nuestros clientes actuales y potenciales y le agrega un enfoque humano a la relación profesional que valoran positivamente.

 

—¿Se están cambiando las estructuras organizativas en otras firmas para formar y empoderar a las nuevas generaciones y que sean más apegadas al uso de herramientas tecnológicas?

 

—El mercado está cambiando lentamente, pero aún los cambios son tímidos e incipientes. Como sostiene Mark Cohen, la cultura legal se ha caracterizado por ser “centrada en el abogado, insular, territorial, obsesionada con el pedigrí, homogénea, dominada por hombres, adversa al riesgo, autorregulada, orientada a precedentes, jerárquica, piramidal y resistente al cambio”.

 

En su opinión, esto ha permitido perpetuar ciertos mitos: (i) los abogados determinan qué es el trabajo “legal”; (ii) solo los abogados son competentes para llevarlo a cabo; (iii) los abogados, no los clientes, determinan el valor; (iv) todo el trabajo legal es a medida; (v) todos los asuntos legales son inherentemente únicos; y (vi) la “excepcionalidad jurídica”.

 

El cambio real se produce desde las personas y eso es muy difícil con las estructuras organizativas actuales que además carezcan de un propósito.

 

—¿Qué acciones concretas están tomando en Niubox para lograr esto?

 

—Además de todo lo señalado, hemos llevado a cabo algunas acciones muy simples que no requieren de grandes inversiones y marcan grandes diferencias.

 

Trabajamos con una plataforma de gestión de proyectos, cada encargo se sujeta a plazos límite alineados con los service level agreements que tenemos pactados con nuestros clientes. Tenemos reuniones bastante ágiles, de no más de media hora, los lunes y viernes.

 

Solo con esas medidas hemos logrado evacuar el 80 % de los pendientes que tenemos durante la semana. Eso también nos permite medir el nivel de ocupación de cada miembro del equipo y el nivel de trabajo que estamos en capacidad de aceptar. Nuestra plataforma está integrada con el correo electrónico y con otra herramienta digital de colaboración que nos permite coordinar el trabajo de forma organizada, generando conversaciones por canales, lo cual agiliza aún más nuestra forma de comunicarnos.

 

—¿Cuáles son los principales atractivos de la ciudad de Lima para abogados amantes de la tecnología? ¿Qué comunidades y redes recomienda frecuentar para desarrollar y atraer innovación en el sector legal?

 

—En el Perú estamos viviendo un fenómeno muy interesante. En los últimos dos años han proliferado una serie de boutechs creadas por abogados jóvenes, de “treinta y pocos” e incluso ya iniciados los 40. Ellos realmente quieren romper el molde y sacar prácticas novedosas. Eso hace que el mercado legal peruano esté pasando por un dinamismo interesante y muy atractivo.

 

Legal Hackers Lima es la comunidad que está liderando las discusiones locales sobre innovación legal, articulando una serie de meetups donde se discute intensamente el tema. La idea es conectar al ecosistema legal, promover una discusión nacional de innovación legal y, por qué no, contribuir en la creación de un hub de estos temas en nuestro país.

 

—¿Cómo cree que influirá en el sector legal la carrera que ha emprendido China para liderar el desarrollo y producción de tecnologías con el plan Made in China 2025? ¿Veremos a las firmas atrayendo más inversión china que pueda acelerar el crecimiento tecnológico en América Latina?

 

—El legal tech ha venido creciendo progresivamente a nivel global. Según la plataforma de automatización de documentos LawGeex, la inversión en startups de tecnología legal durante el 2018 llegó a los mil millones de dólares.

 

Por otro lado, miremos lo que ha ocurrido en el sector de aplicaciones de transporte, donde China ha exportado su propio modelo que ya compite con las grandes plataformas de Estados Unidos en el continente latinoamericano. No debería extrañar que, en la medida que la tecnología legal siga creciendo en la región, esa misma situación se replique en el continente.

 

—Según Expansión, “Silicon Valley se ha convertido en la capital tecnológica del mundo gracias a que Estados Unidos tradicionalmente ha sido un país con una regulación muy permisiva a la hora de hablar de desarrollo tecnológico. Sin embargo, la presión sobre los legisladores estadounidenses para proteger al usuario frente a las grandes tecnológicas amenaza este ecosistema”. ¿Cómo deberían participar las asociaciones de abogados en ese debate?

 

—Las intensas discusiones regulatorias en la región sobre la economía digital tienen un común denominador: se parte de prejuicios, miedos y se intenta calzar forzosamente las nuevas formas de interacción que permite la tecnología (con las enormes eficiencias que ello genera) en parámetros obsoletos que les resultan inaplicables. Ello fomenta un populismo regulatorio digital que puede generar efectos irreversibles para la innovación latinoamericana.

 

Creo que las asociaciones de abogados deben ser promotoras del uso responsable de la tecnología, educando sobre sus oportunidades y riesgos pero no restringiendo el avance de esta y la innovación con regulación basada en el “tecnopánico” o lo que llamo “regulación Black Mirror”.

 

Por ejemplo, recientemente la International Technology Law Association publicó un documento llamado  Responsible AI: A Global Policy Framework que propone una serie de principios aplicables al uso de la inteligencia artificial. El documento está abierto para consulta pública hasta el mes de septiembre y es una muestra de la labor propositiva que deben tener las asociaciones de abogados en el terreno digital.

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