La entrada en vigor del Decreto Nº 5714/2026 marca un hito en la política industrial paraguaya. Más que una reglamentación, da operatividad a la nueva Ley de Maquila que fue publicada el año pasado y consolida una reforma que redefine el régimen, elevando sus estándares y alineándolo con las exigencias actuales del comercio internacional.
El cambio es claro: Paraguay deja de ser percibido solo como una economía de bajo costo para posicionarse como una plataforma integral de producción, servicios y exportación, con mayores niveles de control, trazabilidad y seguridad jurídica.
De la maquila industrial clásica a un régimen integral
Quizás el aspecto más significativo del nuevo marco reglamentario sea su expansión conceptual. Históricamente, el régimen de maquila paraguayo se consolidó sobre una lógica predominantemente industrial: importación temporal, transformación y exportación de bienes. El Decreto N° 5714/2026, consolida una visión mucho más ambiciosa al reconocer formalmente la maquila de servicios como componente operativo real del sistema.
Este punto tiene implicancias profundas. Paraguay ya no se proyecta únicamente como destino de ensamblaje, confección o autopartes, sino también como potencial hub regional para software, servicios administrativos compartidos, BPO, call centers, ingeniería, soporte tecnológico y otras actividades de exportación intangible. En un contexto en el que la economía regional se orienta cada vez más hacia cadenas de valor híbridas, esta ampliación puede resultar decisiva.
Digitalización, SIMEX y trazabilidad: el salto hacia el compliance estructural
El decreto fortalece el uso del sistema integrado de maquila (SIMEX) como eje operativo y de control. Este aspecto supone la institucionalización de una maquila digitalizada, con mayor interoperabilidad estatal y una lógica de supervisión basada en consistencia de datos, un modelo de trazabilidad total.
Desde una perspectiva práctica, esto implica dos efectos simultáneos.
Por un lado, reduce informalidades, mejora la previsibilidad y profesionaliza el régimen, elementos particularmente valorados por capitales institucionales o corporativos internacionales.
Por el otro, eleva significativamente la exigencia de cumplimiento, haciendo que errores de consistencia documental, contable o aduanera puedan convertirse con mayor facilidad en contingencias fiscalizables.
En términos concretos, Paraguay mantiene sus incentivos, pero exige estructuras empresariales más robustas.
El factor Brasil: una oportunidad estratégica para la relocalización regional
Es imposible analizar el nuevo régimen sin considerar su dimensión geoeconómica.
Brasil continúa siendo el principal actor económico del Mercosur y, al mismo tiempo, uno de los mercados con mayores desafíos estructurales en materia de complejidad tributaria, litigiosidad administrativa y costos operativos. Para numerosas industrias brasileñas Paraguay aparece cada vez más como una extensión eficiente de su cadena productiva.
Textiles, autopartes, manufactura liviana, agronegocios industriales y servicios exportables encuentran en el nuevo régimen una combinación especialmente atractiva: baja carga fiscal, energía competitiva, proximidad logística y ahora un marco normativo modernizado.
La nueva normativa parece responder precisamente a esa ventana histórica.
Si la reglamentación secundaria logra preservar objetividad, previsibilidad y estabilidad institucional, Paraguay podría consolidarse como uno de los principales destinos de nearshoring industrial y de servicios para capital brasileño, a condición de certidumbre regulatoria.
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CNIME fortalecido: previsibilidad versus discrecionalidad
El fortalecimiento del rol del CNIME constituye otra pieza clave del nuevo diseño. Su mayor incidencia en evaluación, aprobación y supervisión puede elevar la calidad técnica de los proyectos y alinear el régimen con objetivos nacionales.
Sin embargo, aquí emerge uno de los puntos más sensibles para la comunidad jurídica y empresarial: cuanto mayor sea la amplitud de criterios sin parámetros objetivos previamente definidos, mayor será la percepción de discrecionalidad.
La diferencia entre política industrial estratégica y riesgo regulatorio muchas veces reside en la precisión técnica de sus reglas.
Por ello, uno de los elementos más esperados tras la publicación del Decreto será la consolidación de resoluciones complementarias que conviertan principios generales en estándares verificables.
Submaquila, shelter y operaciones mixtas: potencial amplio, desarrollo aún incompleto
El reconocimiento normativo de figuras como submaquila, shelter y coexistencia con operaciones bajo régimen general constituye una señal positiva, especialmente para grupos extranjeros que buscan modelos flexibles de entrada al mercado paraguayo.
Particularmente, el shelter puede convertirse en una herramienta poderosa para empresas brasileñas medianas que desean operar utilizando estructuras locales.
Sin embargo, el Decreto aún deja aspectos operativos relevantes sujetos a desarrollo posterior, lo que limita —por ahora— parte de su potencial transformador.
El desafío real: convertir ventaja fiscal en reputación institucional
La gran virtud histórica de Paraguay fue ofrecer competitividad fiscal. El desafío actual es convertir esa competitividad en confianza estructural.
El futuro del régimen maquila depende de algo más complejo que un simple beneficio fiscal: la construcción de una reputación internacional basada en reglas claras, digitalización, trazabilidad y estabilidad.
Reflexión final
La nueva arquitectura del régimen de maquila paraguayo abre una oportunidad singular: evolucionar hacia un verdadero centro regional de producción y servicios.
Sin embargo, su éxito dependerá de la calidad de la implementación de la norma reglamentaria, de la coherencia en su desarrollo y, sobre todo, de la capacidad institucional del país para transmitir al inversionista —especialmente al brasileño— una señal clara: que Paraguay no solo ofrece beneficios, sino también previsibilidad.
En el nuevo mapa económico regional, atraer inversión ya no consiste únicamente en ser más barato, sino en ser estratégicamente confiable.
*Federico Valinotti y Luciano Antonelli son asociados sénior de BKM Berkemeyer.






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