Luego de meses de negociación, el grupo brasileño JHSF Península se hizo con la «joya de la corona» inmobiliaria del balneario uruguayo de Punta del Este: el emblemático Enjoy Casino & Resort. La transacción implicó un complejo proceso de reestructuración de deuda transfronteriza y regulación administrativa en uno de los sectores más fiscalizados del entorno empresarial.
Más allá de un simple cambio de propiedad, la operación marca el cierre de un tortuoso camino para la sociedad chilena Enjoy. En este proceso convergieron normativas antitrust, concesiones de juego, licencias de casino, emisiones de deuda y derecho laboral, todo como resultado de la desintegración del grupo propietario tras su segunda reorganización judicial en menos de cuatro años.
Ahora, bajo la gestión de sus nuevos dueños, el complejo uruguayo se prepara para una transformación radical. El objetivo es convertirlo en un espacio multiusos enfocado en el segmento del lujo recreativo e inmobiliario característicos de los desarrollos de JHSF, respaldado por una inversión prevista de hasta 500 millones de dólares en los próximos cinco años.
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La transformación de Punta del Este
Inaugurado en 1997 como Hotel-Casino Conrad, el inmueble marcó un antes y un después en la región. Diseñado bajo los estándares de Las Vegas y desarrollado originalmente por Caesars Entertainment junto a promotores locales, el complejo transformó la dinámica de Punta del Este, convirtiéndola de una ciudad de turismo estacional en un destino activo durante todo el año e impulsando su desarrollo económico, laboral e inmobiliario.
Al resort y casino se sumó una sala de espectáculos de nivel internacional que por años ha atraído a las estrellas más destacadas de la escena local e internacional, así como el centro de eventos más grande de Uruguay y la región rioplatense, consolidando su atractivo más allá de las fronteras nacionales.
En 2013, como parte de su estrategia de expansión, el grupo chileno Enjoy adquirió el 45 % de la operación del Conrad y asumió el control del complejo, concretando la compra del 55 % restante tres años después. La transacción total ascendió a 300 millones de dólares, financiados mediante una emisión de bonos.
Sin embargo, poco después de consolidar la propiedad, la empresa enfrentó el embate de la pandemia de COVID-19, cuyos efectos causaron un impacto insalvable en las arcas del consorcio chileno.
Enjoy, del crecimiento al concurso de acreedores
Nacida en 1976 bajo el impulso de la familia Martínez tras obtener la concesión del Casino Municipal de Viña del Mar, Enjoy evolucionó de una empresa familiar a una sociedad cotizada en bolsa. En Chile expandió sus operaciones a Antofagasta, Coquimbo, Pucón, Santiago y Chiloé, para luego dar el salto internacional hacia Mendoza (Argentina) y Punta del Este (Uruguay).
Para financiar esta expansión y responder a los compromisos de las licitaciones de los casinos, el grupo asumió un elevado nivel de endeudamiento mediante créditos bancarios y emisiones de bonos.
La severa caída del flujo de caja durante la pandemia obligó a la empresa a solicitar en 2020 un acuerdo de reorganización judicial bajo la Ley N° 20.720 de Chile. El proceso, concluido en 2022, incluyó la conversión de más del 70 % de la deuda en acciones y provocó la salida de la familia fundadora del control de la compañía.
En un intento por superar sus dificultades financieras, en enero de ese mismo año Enjoy anunció su intención de fusionarse con el grupo chileno Dreams para crear el mayor operador de casinos de América Latina. No obstante, la operación se frustró tras las investigaciones iniciadas por la Fiscalía Nacional Económica (FNE) de Chile, ante las denuncias de presuntas conductas anticompetitivas y colusión en licitaciones de la Superintendencia de Casinos de Juego (SCJ) del país andino.
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Segundo tropiezo financiero
La imposibilidad de concretar la fusión dejó a Enjoy expuesta a un exigente perfil de vencimientos. En enero de 2024, la firma ingresó a un nuevo proceso concursal con pasivos superiores a los USD 352 millones, concentrados en tenedores de bonos locales e internacionales, además de entidades bancarias como Banco de Chile, Banco Internacional y UMB Bank, entre otros acreedores.
Como parte de un complejo plan de reestructuración, se crearon tres unidades independientes (newco) para aislar activos e indemnizar a los acreedores:
- Newco 1: Adjudicataria del casino de Punta del Este y de dos activos inmobiliarios en Chile.
- Newco 2: Agrupó los casinos y hoteles de Santiago, Antofagasta, Chiloé, Viña del Mar, Coquimbo, Pucón y Puerto Varas.
- Enjoy S.A.: Conservó la administración de los casinos de San Antonio y Los Ángeles.
Bajo este esquema, la entidad conformada por los tenedores de bonos internacionales (Newco 1) lideró la venta de Baluma S.A., sociedad propietaria del hotel y casino Enjoy Punta del Este. El grupo brasileño JHSF Península adquirió el activo por USD 160 millones, una cifra sensiblemente menor a la invertida por Enjoy nueve años atrás.
“El producto neto de la venta será destinado exclusiva y completamente al pago de los tenedores de los Bonos Tramo A, siguiendo el orden de prelación de pago establecido en el indenture (contrato de emisión de bonos internacionales)”, explicó la empresa tras el cierre del trato.
Como parte del acuerdo, Baluma S.A. emitió un bono de conformidad con la Regulación S del mercado de valores estadounidense por USD 40 millones, suscrito por el gestor de activos chileno Moneda Patria Investments, para financiar capital de trabajo y la porción en efectivo del precio de compra. Adicionalmente, se estructuró otro bono Reg S por USD 115 millones para el canje y prepago de los títulos internacionales previos.
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Entramado regulatorio internacional
La operación, concretada el 10 de julio, requirió la articulación de al menos tres jurisdicciones, tomando en cuenta que los activos operativos están ubicados en Uruguay, la matriz corporativa se domicilia en Chile y los bonos se rigen por la legislación del estado de Nueva York. A ello se suma el origen brasileño del comprador.
En Uruguay: la transacción requirió el aval de la Comisión de Promoción y Defensa de la Competencia (CPDC) para descartar si con la compra JHSF logra una posición de dominio en disponibilidad de camas de lujo. Asimismo, el Banco Central del Uruguay (BCU) debió autorizar la transferencia por tratarse de un sector altamente regulado y fiscalizado que incluía, además, una sociedad de cambio autorizada.
En Chile: tratándose de una decisión en el marco de un proceso de reorganización judicial bajo las leyes de ese país -en el cual Enjoy y sus filiales traspasaron el 100 % de las acciones de Baluma S.A. bajo la supervisión de los tribunales concursales-, todo el proceso debió ser informado y avalado por la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), órgano que también fiscaliza a Moneda Patria Investments.
En Estados Unidos: las autoridades financieras pertinentes tuvieron que ser notificadas debido al canje de instrumentos bajo Ley de Nueva York y las reglas de emisión de bonos Reg S.
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La apuesta por el ultra lujo
El comprador, JHSF, es un reconocido desarrollador brasileño especializado en centros comerciales de alta gama, hoteles de lujo, restaurantes y gestión de infraestructura aeroportuaria privada de target superior.
Además de estar consolidado en el mercado doméstico, el grupo tiene presencia internacional en Estados Unidos y Europa, con operaciones en Nueva York, Miami, Londres, Cascais, Sardeña. A tierras uruguayas ingresó en 2010, cuando inauguró el Hotel Fasano en Las Piedras.
La estrategia para Punta del Este consiste en replicar su modelo multiformato de ultra lujo.
“El Enjoy es un activo emblemático para Uruguay, con una ubicación privilegiada y una operación ya consolidada. Lo que identificamos fue una oportunidad clara de evolucionar este activo hacia un proyecto alineado con el modelo de JHSF”, dijo el CEO de la empresa brasileña, Augusto Partins, en una entrevista reciente.
El plan de desarrollo contempla mantener el hotel y el casino e incorporar un centro comercial de 20.000 metros cuadrados con firmas internacionales de lujo, siguiendo el concepto del reconocido Shopping Cidade Jardim de São Paulo, referencia en el consumo de alto valor en América Latina. El proyecto se completará con un exclusivo desarrollo residencial firmado por arquitectos de renombre internacional.






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