Durante una década, Venezuela fue destino vetado para los capitales extranjeros, incluso para los más arriesgados, que acostumbran buscar buenos réditos en países en crisis. Pero esta realidad ha dado un giro de 180 grados y muchos inversionistas están apostando por una nación urgida de una gran cantidad de recursos para reflotar su economía, que no termina de recuperarse tras sufrir la segunda crisis hiperinflacionaria más aguda de la historia reciente.
Tanto grupos nacionales como extranjeros han recobrado su interés por hacer negocios en Venezuela, ofreciendo levantar recursos para financiar proyectos en industrias de alto impacto, como petróleo y gas, energía, minería, agricultura y telecomunicaciones, pero también en sectores aguas abajo, como servicios públicos, salud o infraestructura, entre otros.
Si bien estas inversiones no se materializarán en lo inmediato, el efecto balsámico por la creación de varios fondos destinados a captar recursos comienza hacer ruido.
Oportunidades a granel
Para los analistas, la recuperación de Venezuela representa un cúmulo de oportunidades casi infinitas. Para Francisco Monaldi, director del Programa Latinoamericano de Energía del Instituto Baker de Políticas Públicas de la Rice University, la reactivación de la industria petrolera, motor de la economía nacional, requerirá inversiones por el orden de 10.000 millones de dólares anuales durante la próxima década.
Y el petróleo es solo la punta del iceberg. Rescatar al sector eléctrico, transversal a toda la economía, requiere entre 15.000 y 20.000 millones de dólares solo para estabilizar la generación y distribución, monto que puede ascender hasta los 90.000 millones de dólares con la idea de garantizar un flujo continuo acorde con el crecimiento de la futura demanda.
Aguas abajo, las necesidades de financiamiento se pierden de vista, pues dinamizar una economía que entre 2014 y 2021 perdió tres cuartas partes de su peso pasa por la sustitución de un parque industrial deteriorado y obsoleto, además de actualizar áreas esenciales, como servicios públicos, infraestructura y educación. A este fin, inversores locales y extranjeros han creado fondos que buscan apoyar la recuperación y, de paso, hacer negocios.
“Creo que los fondos son una buena oportunidad, porque están constituidos por grupos de personas con experiencia en inversión en mercados de Latinoamérica, Europa, Asia. El hecho de considerar a Venezuela ya es un adelanto”, señala José Grasso Vecchio, presidente de la Bolsa de Valores de Caracas (BVC).
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Apuesta intrépida
A finales de 2025, hablar de miles de millones de dólares en inversiones para Venezuela era simplemente una fantasía a muy largo plazo. Seis meses después, se trata de cifras concretas previstas para financiar proyectos en diferentes espacios.
El caso más emblemático es Intrépida, el fondo constituido por el venezolano Grupo Cisneros para levantar 1.000 millones de dólares para impulsar la recuperación nacional, específicamente en sectores como agricultura, salud, turismo e inmobiliario, aunque no se descarta una diversificación del espectro en virtud del interés de los participantes.
Presentado en Caracas en abril de este año, el interés que ha despertado el fondo entre los financistas es tal que su alcance podría ampliarse hasta los 2.000 millones de dólares, en virtud de que ya están aseguradas tres cuartas partes del monto inicialmente previsto.
Sobre la base de un negocio de transporte fundado por un inmigrante cubano hace casi 100 años, el Grupo Cisneros es uno de los mayores conglomerados empresariales del país, destacando principalmente por su participación en sectores como medios de comunicación, consumo masivo, alimentos, finanzas y telecomunicaciones, aunque en años más recientes también incursionó en los deportes, el área inmobiliaria, minería e hidrocarburos.
Establecido bajo la normativa estadounidense, Adriana Cisneros, CEO del grupo familiar, ha estado presentando los alcances y beneficios de Intrépida en varios países latinoamericanos, suscitando el interés de muchos inversores de la región.
“Me ha sorprendido lo fácil que ha sido levantar el capital. Es un mix muy interesante, muchos family offices americanos, de Latinoamérica, algunos institucionales, los fondos soberanos. Ha sido un mix muy sano y atractivo”, afirmó durante la presentación de Intrépida en la bolsa de valores caraqueña.
Según Cisneros, el fondo tiene previsto destinar los recursos a tres o cuatro áreas donde se sienten cómodos, en parte porque ya cuentan con experiencia en ellas. La vocera descarta tocar los sectores minero y de hidrocarburos.
Mirando el subsuelo
Con las reservas probadas de petróleo más grandes del mundo, el potencial petrolero de Venezuela recobra fuerza, fundamentalmente luego de que el mundo contemplara cómo un conflicto armado en el Cáucaso o en Medio Oriente puede afectar el suministro mundial de hidrocarburos.
Sin embargo, Venezuela necesita levantar su industria extractiva, que está en precarias condiciones tras años de desinversión y, si bien las grandes petroleras han expresado su interés por regresar al país, la cantidad de recursos requeridos demanda el concurso de muchos financistas.
Con esta idea en mente, la energética Latam Energy Partners (LEP) y la gestora de capital Lionheart Capital unieron esfuerzos para dar vida a una plataforma de inversión por 500 millones de dólares, cuyo objetivo es comprar y rehabilitar activos petroleros en el menor lapso posible.
Según el term sheet constitutivo del joint venture, el objetivo es adquirir campos abandonados con reservas probadas, infraestructura existente y producción histórica verificable, evitando cualquier riesgo exploratorio.
“El incremento de la producción es una cuestión de capital y ejecución, no de exploración, y ese es exactamente el perfil de riesgo que los inversionistas pueden respaldar”, ha dicho Steve Meehen, director ejecutivo de LEP.
Además de la experticia en hidrocarburos mostrada por el socio tecnológico, su par capitalista (Lionheart) es respaldado por una SPAC —vehículo con finalidad especial— listada en Nasdaq, con valor de mercado de 230 millones de dólares y capacidad para acceder a mercados de capital a gran escala.
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Nuevas oportunidades
El petróleo también ha inspirado la estrategia de ArtCap Strategies para Venezuela. La firma de crédito privado fundada por exbanqueros de Credit Suisse prevé financiar proyectos de pequeñas y medianas empresas en lo relativo a gastos de capital, la compra y mantenimiento de equipos.
De acuerdo con Andrés Martínez, director general ArtCap, el foco estará dirigido a apoyar la reactivación de campos petroleros mediante el financiamiento a proyectos de servicios con un horizonte temporal superior a un año.
Inicialmente, el fondo utilizará los cerca de 300 millones de dólares administrados como capital semilla para el apalancamiento empresarial, esto mientras alcanza a inversionistas adicionales entre su base integrada por aseguradoras, bancos extranjeros y family offices.
Fundada en 2023, un año después ArtCap asesoró al gobierno de El Salvador en el canje por naturaleza de 1.000 millones de dólares de su deuda externa, la mayor operación de su tipo realizada en el mundo hasta ese momento. En 2025, ayudó a financiar un programa de reducción de emisiones de carbono en Bahamas.
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Nuevos aires para la bolsa
El mercado bursátil también se verá beneficiado por estos fondos de inversión, toda vez que representan una oportunidad de crecimiento para un área de negocios que comienza a dar muestras de dinamismo.
Al estimar como altamente positivo la constitución de estos fondos, José Grasso Vecchio, presidente de la BVC, asegura que el sistema financiero venezolano puede canalizar las inversiones que sean necesarias para dinamizar la economía, lo cual ayudará a la profundización del mercado mismo mediante un proceso de retroalimentación permanente.
“Estamos en capacidad de atender al capital que quiera ingresar al país. El mercado de valores es fundamental para el crecimiento económico, para apoyar las necesidades de inversión y financiamiento que requieran las empresas, no importa el tamaño, si son nacionales o extranjeras. Es la vía más expedita y clara de invertir y obtener financiamiento”, apunta Grasso.
El economista recuerda que hoy la Bolsa de Valores de Caracas cuenta con 40 empresas listadas participando del mercado de renta variable, mientras que en el último año al menos 75 compañías han utilizado su plataforma para la emisión de diferentes papeles.
Además, asegura que la entidad cuenta con múltiples vehículos de inversión a disposición de las empresas para su fondeo y agrega que la entrada de estos fondos al país, y su posible manejo a través del mercado de capitales, no requiere la modificación de las leyes del área, aunque sí de algunas providencias para permitir la ampliación de las opciones, incluso con el retorno de papeles de la deuda pública y de entes estatales al mercado local.
“La bolsa y las 35 casas de bolsa que conforman el mercado estamos preparados, contamos con el conocimiento, la tecnología, el personal y las herramientas necesarias para hacerlo”, puntualiza Grasso Vecchio.







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