Valve Corporation (o Valve Software) es una empresa estadounidense de desarrollo de videojuegos, reconocida por haber creado Half-Life, Portal, Counter-Strike y Left 4 Dead, entre otros; además, por ser una de las distribuidoras de juegos digitales más grandes del mundo y por haber creado dispositivos como el Steam Deck, Steam Controller y Steam Link. Todo esto, obviamente, requiere del uso de una serie de patentes, propias o licenciadas que le han generado uno que otro choque con terceros.
Por ejemplo, en 2023, se enfrentó a Immersion Corporation, que a su vez ya había demandado a Sony, Microsoft y Nintendo por su patente de tecnología de vibración y retroalimentación háptica. Según Immersion, Steam Deck y Valve Index infringían siete de sus patentes relacionadas con estas innovaciones.
En 2015, Ironburg Inventions los demandó porque, supuestamente, el Steam Controller infringía su patente para controles traseros. Esta demanda la ganó Ironburg, que obtuvo 4 millones de dólares en daños y perjuicios, que Valve logró limitar en lo referido al alcance de lo que constituye una “infracción intencional”, por medio de una apelación.
Como Valve no es ajena a las demandas por patentes, se puede decir que ya acumula bastante experiencia en estas lides, esto la ha llevado a tener una posición anti “trolls de patentes” bastante clara. Como en el caso contra Immersion, acostumbrada a llegar a acuerdos para evitar las cortes, pero que tuvo que enfrentarse a Valve en los tribunales, que siempre prefiere esta vía de resolución, no solo para defenderse y ganar, sino también como estrategia para desincentivar a otros demandantes, especialmente a los troles.
Esto nos trae a la actualidad, en la que la empresa demandó al inventor estadounidense Leigh Rothschild, bajo la Ley de Protección al Consumidor del estado de Washington. En el documento, introducido ante el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Oeste de Washington en Seattle este 28 de enero, la empresa contraatacó a Rothschild, reconocido como uno de los litigantes de patentes más prolíficos en EE. UU., quien en 2022 demandó a Valve (por segunda vez) por haber supuestamente incurrido en la infracción de una cartera de patentes sobre la que Valve, él y su empresa Display Technologies (una entidad fantasma) ya habían acordado una licencia global y pagos de regalías en 2016, también a raíz de una demanda.
La demanda de Valve contra el inventor se introdujo luego de que el juez Jamal Whitehead, de este distrito, negó el juicio sumario y falló a favor de Valve en febrero, cuando determinó que Rothschild y su empresa fantasma violaron la Ley de Prevención de Troles de Patentes de Washington al demandar y amenazar con escalar los litigios con más patentes que ya había licenciado. Valve argumentó durante todo el juicio que la demanda incumplía su acuerdo de 2016.
En resumen, un troll de patentes demandó a Valve, la empresa recordó que las patentes nombradas en la nueva demanda habían sido cubiertas en un acuerdo anterior y demandó de vuelta al troll por incumplimiento de dicho acuerdo al demandarlos.
Cabe resaltar que, cuando Valve señaló esta obviedad, Rothschild pidió al juez desestimar el caso, solo para que este respondiera que, en vista de las circunstancias y sus primeras acciones iniciando un litigio, el caso de Valve seguiría adelante. ¿Resultado? Valve está demandando a Rothschild, a Display Technologies y a los abogados que los representaron, quienes —para añadirle sal al guiso— fueron descubiertos usando IA generativa para desarrollar mociones con citaciones legales completamente falsas.
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Según expertos, la estrategia de defensa de Valve siempre ha sido de “tierra arrasada”: No ceden ante las demandas, por lo que no llegan a acuerdos extrajudiciales, y prefieren arriesgarse en las cortes donde demuestran que, aunque pierdan, los procesos en su contra serán largos, costosos y potencialmente perjudiciales para la reputación del demandante (los abogados de Rothschild perdieron credibilidad en el juicio por el uso de la IA y tuvieron que disculparse ante el juzgado).
La Ley de Prevención de Troles de Patentes de Washington
Todo el enfrentamiento de Valve contra Rothschild se basa en la Ley de Prevención de Troles de Patentes de Washington (PTPA, por sus siglas en inglés) de 2015, cuya principal función es impedir que se hagan afirmaciones de mala fe sobre infracciones de patentes —principalmente cartas de requerimiento infundadas y tácticas coercitivas previas al litigio— y autoriza su aplicación, a través de la Ley de Protección al Consumidor (CPA, por sus siglas en inglés) de Washington. Esta se usa para demandar a troles de patentes en litigios privados y la usa también el mismo estado.
Gracias a esta, el estado de Washington define un conjunto de factores para detectar demandas hechas por trolls, usualmente distinguibles por basarse en acciones legales inviables, afirmaciones falsas o engañosas y alegaciones sin fundamento. Proporciona a los jueces una lista de consideraciones para determinar el grado de falta de fundamento objetivo y pone luz sobre las comunicaciones engañosas y el historial de litigios simulados o acciones coercitivas en las que suelen incurrir los troles de patentes.
La idea es siempre vincular esta normativa a la ley de protección del consumidor, puesto que este tipo de litigios generan perjuicios económicos que pueden derivar en la reducción de la inversión o el desarrollo de innovaciones en Washington. La ley está diseñada para proteger a las empresas locales sin dejar de lado la justa aplicación de la ley federal de patentes cuando realmente corresponde.
En el caso específico del caso Valve, la PTPA fue eje de la discusión central. De acuerdo con los abogados de Rothschild, solo el Fiscal General del Estado puede pedir su aplicación, pero el Juez Whitehead consideró que, como el trolling de patentes es de interés público, todas las empresas privadas tienen derecho de demandar en virtud de esta.
La interpretación de los demandados no es compatible con este mandato. Según su interpretación, una violación de la PTPA constituiría un acto injusto y engañoso que “afectaría de forma vital el interés público”, pero ninguna parte privada podría obtener reparación. El Tribunal se niega a adoptar una interpretación que dejaría a las partes perjudicadas sin recurso alguno, al tiempo que declara que sus lesiones son asuntos de vital interés público, dijo el Juez.
Otro de los elementos que no favoreció al troll ante el juez es que el inventor es un reconocido litigador de patentes y que suele actuar de mala fe. Para el magistrado, haber demandado por tercera vez por la misma cartera de patentes que, además, ya había sido licenciada globalmente fue un acto “injusto y engañoso” que, aparte y a la luz de la PTPA, puede generarle una sanción monetaria tres veces mayor de lo usualmente estimado directamente a él y no a su empresa fantasma, recurso común de los troles de patentes, que suelen crear LLCs sin activos para que sean estas las que quiebren en vez del individuo demandante, si este pierde la demanda (por eso Valve lo demandó a él y a todas sus empresas). De hecho, Valve recuerda en su documento que ya cuentan con licencia y hay mala fe:
La disputa entre las partes se centra en las disposiciones de “Concesiones y Convenios” del GSLA (siglas en inglés de Acuerdo Global de Transacción y Licencia), que otorgaron a Valve una “licencia mundial no exclusiva, intransferible, perpetua, irrevocable, libre de regalías y totalmente pagada” sobre numerosas patentes —las “Patentes Licenciadas”— propiedad de Rothschild, DT y otras empresas asociadas con Rothschild. Id. § 3.1. La sección 3.1 del GSLA (el acuerdo de licencia) establece que “no se requerirán regalías ni pagos adicionales de ningún tipo para mantener este Acuerdo en vigor”.
Entonces, toda la demanda de Valve deriva y se basa en el GSLA, mediante el que pagaron una enorme cantidad por una licencia mundial perpetua que demuestra que Rothschild incumplió cuando demandó, en 2023, ignorando este contrato. El juicio al cual procederán ambas partes no es más que el proceso mediante el cual se determinará cuánto le deberá ahora el troll a Valve por haberlo demandado de mala fe según la ley de Washington (Valve solicitó una reparación judicial).
Sobre el incumplimiento de contrato
Cuando Valve y Rothschild firmaron el GSLA, lo hicieron bajo las leyes de Texas, por lo que el tribunal aplicará el derecho sustantivo de este estado a las reclamaciones de Valve por incumplimiento de contrato y que establece que todo reclamo por incumplimiento de contrato requiere que exista un contrato válido, el demandante haya cumplido o presentado la prestación según lo estipulado contractualmente, el demandado haya incumplido el contrato y el demandante haya sufrido daños y perjuicios debido al incumplimiento.
Valve centra su disputa en si Rothschild y los demás demandados incumplieron el GSLA en 2022 y 2023, y si ellos sufrieron pérdidas materiales como consecuencia. Le recordaron a la corte que tienen derecho a un juicio sumario a pesar de que su contraparte admitió incumplimiento y desestimó voluntariamente la demanda.
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La demandante también recuerda que, según la ley de Texas, para prevalecer en una demanda por incumplimiento anticipado el demandante debe demostrar que hubo un repudio absoluto de la obligación y un daño cuantificable. Para ellos, las cartas que Rotschild y sus representantes enviaron entre 2022 y 2023 amenazando con acciones legales sobre la supuesta infracción de patentes ya incluidas en el GSLA constituyó “un repudio absoluto de la GSLA”.
A la luz de la PTPA, Valve señala que Rothschild y las entidades legales ligadas a él realizaron afirmaciones extrajudiciales de mala fe procesables bajo el Título 10, capítulo 19.350, del Código Revisado de Washington de 2025, relacionado con las afirmaciones de mala fe y que, a grandes rasgos, considera que los litigios abusivos sobre patentes pueden perjudicar la economía de Washington, suponen una carga significativa para las empresas y otras entidades del estado y socavan los esfuerzos de Washington por atraer y fomentar las empresas de tecnología de la información y basadas en el conocimiento.
...una violación de este capítulo no es razonable en relación con el desarrollo y la preservación de los negocios y es un acto injusto o engañoso en el comercio y un método injusto de competencia para los fines de la aplicación de la Ley de Protección al Consumidor, precisa el Código, en su capítulo 19.86.






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