¿Quién es dueño de una coreografía? La demanda contra Sony por el baile de NSYNC en Deadpool & Wolverine

La coreografía está sujeta a derechos de autor pero también puede considerarse una obra compuesta / YouTube.
La coreografía está sujeta a derechos de autor pero también puede considerarse una obra compuesta / YouTube.
La Ley de EE. UU. considera a un creador el propietario de los derechos de autor de su obra desde el instante en que se fija en un medio de expresión tangible.
Fecha de publicación: 09/04/2026

Una de las escenas mejor logradas del film Deadpool & Wolverine es una en la que el protagonista enfrenta a sus enemigos al son de Bye Bye Bye de *NSYNC, aquella boy band que se hizo famosa a finales del siglo XX. La escena fue tan llamativa que se viralizó en redes sociales y es ahora uno de los clips más compartidos de dicha película; además, fue —impulsada por esta renovada fama— ofrecida brevemente en el juego Fortnite, como un emote (mensaje en un chat que describe una acción que está ocurriendo con palabras o imágenes) interactivo y comprable.

Tanto la escena como el emote fueron posibles gracias a la rutina de baile de Darrin Henson, un reconocido coreógrafo estadounidense, quien la creó para el videoclip de *NSYNC en 1999 y quien, como autor de dicha obra, tiene derechos patrimoniales sobre esta que no percibió porque Sony Music, como titular de los derechos sobre Bye Bye Bye y, por ende, su videoclip, la licenció sin su permiso ni su reconocimiento tanto a los creadores de la película como a Epic Games, desarrollador de Fortnite. 

Por este motivo, y fundamentalmente porque –como toda obra artística– las coreografías tienen derechos de autor, morales (como el derecho de paternidad y el de integridad) y patrimoniales, Henson demandó a Sony Music Holdings, Inc., ante el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Norte de Georgia, para cuestionar la autoridad legal de la empresa para licenciar su coreografía sin su aprobación. 

La petición del bailarín (introducida a corte el 26 de marzo) es simple: que se reconozca que la propiedad exclusiva de la obra coreográfica incluida y los derechos a explotación de la misma le pertenecen a él, por lo tanto, deberían serle transferidos todos los ingresos que obtuvo Sony por licenciar la coreografía. Esto lo hace conforme al artículo 2201 del Título 28 del Código de los Estados Unidos (U.S.C.).


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La disputa, una vez Sony (que tiene hasta el 22 de abril) responda a la demanda, se centrará en determinar si la rutina (que ganó el MTV Video Music Award a la Mejor Coreografía de 2000) fue una “obra hecha por encargo”, en cuyo caso los derechos patrimoniales sí pertenecen a Sony Music o si, como clama Henson, nunca firmó un contrato (u otro instrumento legal de cesión de derechos) de “obra por encargo” antes, durante o después de la creación de la coreografía. El trabajo del tribunal será determinar las verdaderas condiciones contractuales dadas durante la creación de la rutina de baile.

Importante: De acuerdo con la Ley de Derechos de Autor de 1976 de los Estados Unidos, un creador es universalmente reconocido como el propietario inicial de los derechos de autor de su obra desde el instante en que se fija en un medio de expresión tangible (en este caso y, por ejemplo, el videoclip), excepto cuando dicha pieza cae bajo la definición legal de “obra hecha por encargo”, a la luz del Artículo 101 del Título 17 del U.S.C. 

En vista de este artículo, una “obra por encargo” es todo trabajo preparado por un empleado en el ejercicio de sus funciones o una obra solicitada específicamente para su uso como contribución a una obra colectiva, como parte de una película u otra obra audiovisual. Entonces, para determinar si una obra es una obra hecha por encargo deben cumplirse dos criterios estrictos: 1. la obra debe estar comprendida en una de las nueve categorías legales específicas enumeradas en la Ley de Derechos de Autor y 2. ambas partes deben acordar expresamente por escrito, mediante un documento firmado por ellas, que la obra se considerará obra por encargo.

Si estas condiciones no se cumplen, un creador independiente como Henson mantiene los derechos de autor y la parte que encargó la obra solo posee una licencia para usarla, que es, si el coreógrafo está en lo correcto (y esto se valida durante la fase de descubrimiento de pruebas del juicio), lo que ocurre aquí. Esto haría a Sony Music un infractor que le debe todas las ganancias obtenidas por licenciar a Marvel Studios y a Epic Games y al bailarín el único y exclusivo propietario de la coreografía, en virtud del artículo 106 del Título 17 del U.S.C., que reza que:


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El titular de los derechos de autor conforme a este título tiene los derechos exclusivos para realizar y autorizar cualquiera de las siguientes acciones: (1) reproducir la obra protegida por derechos de autor en copias o grabaciones sonoras; (2) preparar obras derivadas basadas en la obra protegida por derechos de autor; (3) distribuir copias o grabaciones sonoras de la obra protegida por derechos de autor al público mediante venta u otra transferencia de propiedad, o mediante alquiler, arrendamiento o préstamo; (4) en el caso de obras literarias, musicales, dramáticas y coreográficas, pantomimas, películas y otras obras audiovisuales, representar públicamente la obra protegida por derechos de autor; (5) en el caso de obras literarias, musicales, dramáticas y coreográficas, pantomimas y obras pictóricas, gráficas o escultóricas, incluidas las imágenes individuales de una película u otra obra audiovisual, exhibir públicamente la obra protegida por derechos de autor; y (6) en el caso de grabaciones sonoras, representar públicamente la obra protegida por derechos de autor mediante transmisión de audio digital.

En este caso también concurren dos cosas: Si bien la coreografía, como obra artística, está sujeta a derechos de autor también puede considerarse una obra compuesta, porque está dentro de un video musical que se clasifica legalmente como una “obra audiovisual” y que, por su naturaleza, es una categoría distinta y separada de materia protegible por las leyes de derechos de autor. Esto significa que, cuando una empresa como Sony Music registra una obra audiovisual se incluye la compilación final de imágenes y sonidos, como un videoclip. 

No obstante, y he ahí el reclamo de Henson, esto no significa que los derechos de autor de la coreografía (los movimientos de danza originales que se fijan en un soporte tangible como una grabación de vídeo o una partitura son protegidos por la ley estadounidense) fueron transferidos con su representación en un medio audiovisual, porque la rutina de baile es una obra de autoría independiente integrada y no hubo una transferencia explícita del copyright sobre esta mediante un contrato de obra por encargo, entonces Henson conserva los derechos de autor subyacentes sobre la danza en sí. 


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Según el documento introducido al tribunal, Sony Music le dijo en repetidas ocasiones a Henson que como es propietaria del videoclip, también lo es de la coreografía, pero Henson argumentó que la compañía “no tuvo debidamente en cuenta su contribución creativa al registrar sus derechos de autor” y que su convicción de que los derechos de autor audiovisuales otorgan una autoridad absoluta e inexpugnable para licenciar unilateralmente la coreografía es una interpretación errónea de los derechos de propiedad intelectual sobre esta.

Cabe decir que antes de que Henson se decidiera a introducir la demanda notificó formalmente, junto con su abogada, Brittney Renee-Moss de Dobbins Law, LLC, a Sony Music, Marvel Studios y Epic Games, para dejarles saber que mantiene los derechos patrimoniales sobre la danza y para establecer que cualquier uso o licencia posterior de esta no sería más que una infracción deliberada.

Esto derivó en una conciliación y un acuerdo de suspensión del plazo que les daría tiempo de negociar el pago de las regalías. Las conversaciones que llevaron a esta conciliación se dieron entre diciembre pasado y marzo de este año cuando Sony se negó a llegar a un acuerdo amistoso de compensación económica y llevó al litigio federal formal.

Entonces, ¿qué se busca y qué se puede lograr? 

En virtud del Artículo 2201 del Título 28 del U.S.C, se busca que el tribunal reconozca que los derechos patrimoniales sobre la coreografía son de Henson y que Sony actuó en disonancia con la ley al no reconocerle las regalías que la licencia sobre esta produjo. Su objetivo es que lo declaren propietario exclusivo de la obra coreográfica y que se declare que Sony Music Holdings, Inc. no posee un interés jurídico “suficiente para conferir legitimación procesal” para administrar, licenciar o reclamar unilateralmente derechos de propiedad sobre la rutina de baile


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Según expertos, si Henson triunfa se sentará un precedente mediante el cual los licenciatarios deberán hacer un mejor due dilligence para determinar quiénes son los titulares de los derechos de autor, morales y patrimoniales sobre las obras coreográficas, especialmente empresas como Epic Games, que integran emotes que requieren licencias sólidas y bien estructuradas mediante autorizaciones contractuales explícitas y acuerdos de regalías firmados con los coreógrafos originales.

Como nota al margen, cabe señalar que esta no es la primera vez que Epic Games / Fortnite se ve involucrado en una acusación de uso indebido de un baile; entre sus antecedentes están sus enfrentamientos con Alfonso Ribeiro (el famoso Carlton de El Príncipe del rap) y creador del baile Carlton, quien los demandó por copiar sus movimientos en un emote, y con el influencer Russell Horning, creador del baile Floss, también usado en un emote

Aunque lo que distinguió a estos dos es que si bien eran los creadores del movimiento de baile no habían registrado su obra en la Oficina de Derechos de Autor de los Estados Unidos antes de presentar las demandas, cosa que sí hizo Henson quien, además, a diferencia de Ribeiro y Horning, sí creó una rutina completa, no solo movimientos considerados por los tribunales “rutinas simples y triviales” y es un coreógrafo profesional galardonado y reconocido por trabajar, por ejemplo, con las Spice Girls y New Kids on the Block.

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