La Asociación Coreana de Derechos de Autor Musicales (KOMCA) eliminó la estricta prohibición que impuso sobre el uso de IA en la música, con lo que se sumó a un mundo en el que muchas normativas, revisiones, nuevas reglas y decisiones legales han determinado que las obras creadas con asistencia de la inteligencia artificial están sujetas a derechos de autor si se demuestra que la autoría es, mayoritariamente, humana y la herramienta generativa se usó mínima o tangencialmente en la composición.
Esto ocurrió el 3 de agosto, cuando la asociación reveló un marco normativo progresivo que permite el registro de derechos de autor para obras con asistencia de IA bajo estrictos umbrales de autoría humana. Se trata, por supuesto, de una decisión que pesa sobremanera en un país donde una parte significativa de su PIB depende de grupos de K-pop.
Nada de esto son palabras menores: Corea del Sur es el séptimo mercado musical más grande del mundo y el motor económico detrás del fenómeno global del K-pop, para el que construyó una infraestructura administrativa, tecnológica y legislativa que sostiene una muy rentable actividad creativa y económica. La nación, enfrentada a la fricción entre la adopción tecnológica acelerada y los límites dogmáticos del derecho de autor tradicional, ha cedido.
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La entidad de gestión colectiva estableció un marco oficial para registrar y distribuir regalías por composiciones musicales creadas con asistencia de IA. El cambio se produce luego de que KOMCA anunciara nuevas directrices de registro que reemplazan la restrictiva política de “cero por ciento” vigente desde marzo de 2025, que impedía registrar cualquier obra en cuya creación hubiera intervenido IA, incluso mediante herramientas automatizadas menores, como las de sugerencia de acordes. Con las nuevas reglas, los creadores podrán registrar sus obras y cobrar regalías por canciones creadas con asistencia de IA, siempre que una persona mantenga un papel “sustancial y principal” en el proceso creativo.
Este cambio abrió la puerta para que quienes quieran integrar modelos generativos en sus composiciones lo hagan manteniendo predominio humano en la creación, esto es: sigue estando prohibido producir música de manera totalmente automatizada, a través de lo que se llama “composición con un clic” (con indicaciones de texto dadas a la IA generativa), pero puede implicar un input robótico que ayude mínimamente o muy minoritariamente a las contribuciones creativas humanas a la letra, composición o arreglo de las piezas.
Que algo se produzca “con un clic” aún lo hace, automáticamente, inelegible para el registro de derechos de autor. Para calificar, KOMCA se basó, en gran medida, en otras posturas regulatorias, como el requisito de autoría humana de la Oficina de Derechos de Autor de los Estados Unidos (USPTO), al tiempo que le da la posibilidad de registrar obras de catálogo que utilizan software de producción moderno a las principales entidades editoriales nacionales, como Kreation Music Rights, de SM Entertainment, con una plantilla de más de 200 compositores de K-pop.
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Ahora, las casas de producción de K-pop y los creadores independientes que experimentan con el aprendizaje automático pueden registrar obras hechas con asistencia de IA siempre y cuando cumplan con la carga de la prueba al presentar datos que detallen las herramientas de IA específicas utilizadas, las secciones exactas de la composición o letra donde se implementó la IA y un resumen completo de las decisiones estructurales y melódicas principales del creador humano.
KOMCA se reserva el derecho de exigir una lista de verificación universal rígida de papeleo, pero espera que los creadores mantengan registros de auditoría meticulosos, como un archivo de proyecto de la estación de trabajo de audio digital (DAW), pistas MIDI, historiales de revisión, registros de edición y partituras y registros de indicaciones de generación (prompts). La entidad también se reserva el derecho de iniciar revisiones técnicas internas o exigir documentación de respaldo para verificar la autenticidad de la contribución humana.
Para evitar el fraude, el ente reveló varios mecanismos de cumplimiento que, si son infringidos por los productores, acarrean sanciones como la suspensión inmediata de la distribución de regalías, recuperación retroactiva de regalías pagadas indebidamente, rescisión inmediata de los acuerdos fiduciarios con la asociación y sanciones contractuales propuestas de hasta tres veces el monto de los fondos obtenidos indebidamente en casos de mala conducta intencional o negligencia grave.
Medios locales señalaron que la iniciativa de Corea del Sur surge en un momento en que la industria musical global desarrolla nuevos estándares para el contenido generado por IA. Por ejemplo, la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (FIF) presentó los principios que rigen la elegibilidad de las grabaciones con asistencia de IA para su inclusión en su red de listas oficiales, muy similar a la de Corea del Sur, como ser en gran medida de creación humana y no generar preocupaciones sobre la transmisión en streaming o la manipulación de las listas.
KOMCA también introdujo cláusulas que imponen multas financieras punitivas equivalentes a hasta tres veces la cantidad de las regalías recibidas indebidamente en casos de mala conducta intencional o negligencia grave. Su recién elegido presidente, el cantautor Lee Si-ha, defendió estas normas argumentando que eran un primer paso indispensable hacia la gestión de la creatividad en la era algorítmica, con el objetivo de construir un sistema confiable donde los miembros honestos no sufran desventajas económicas frente a las granjas de servidores.
Pragmatismo vs. legisladores
Las nuevas normas de KOMCA encendieron una controversia política de alto nivel sobre la soberanía legislativa. La primera alarma la sonó la Asamblea Nacional, el 10 de agosto, cuando la diputada Kim Jae-won, miembro del Partido de Reconstrucción de Corea y ex cantante profesional conocida como Lia, acusó a la sociedad de eludir los procedimientos democráticos adecuados, puesto que la autoridad para decidir si los resultados de una IA pueden reconocerse como sujetos a derechos de autor, y el criterio exacto mediante el cual se juzga la contribución humana pertenece exclusivamente al Estado y requiere un consenso social y legislativo.
Kim señaló que permitir que una organización privada y específica dicte directrices de registro crearía un precedente legal peligroso, lo que forzaría a la Asamblea Nacional a adaptar la ley a las realidades comerciales de KOMCA. Su queja se formalizó el 18 de agosto, cuando el Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo (MCST) emitió una carta administrativa oficial que recomendaba la suspensión inmediata del marco regulatorio hasta que se lleve a cabo un debate público más amplio con intervención de todos los sectores culturales.
Ante la presión, KOMCA votó por la retirada total de las enmiendas a las reglas de registro y a los términos de los contratos de fideicomiso el 25 de agosto. Con esto, las obras hechas con asistencia de IA generativa volvieron a ser irregistrables.
La anulación de las reglas del 3 de agosto sumió a la industria en lo que analistas denominaron un “vacío de estándares” (standards gap), hasta que se prepare un nuevo sistema sancionado por el Estado.
Mientras tanto, se trabaja en crear un enfoque holístico, que involucre a privados como KOMCA y a la Asamblea Nacional, especialmente porque cualquier decisión unilateral de una entidad privada como KOMCA podría imitarse en las industrias literaria, cinematográfica, de artes visuales y de radiodifusión.









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