La guerra de aranceles impulsada por la política comercial de Donald Trump ha alterado el equilibrio del comercio internacional y obligado a América Latina a revisar sus propias políticas impositivas. En un contexto en el que durante décadas se promovió la eliminación de barreras al intercambio, el retorno del proteccionismo desde Estados Unidos introduce nuevas tensiones que ya comienzan a reflejarse en la región.
Bajo argumentos de dudosa eficacia, cuyas consecuencias aún están por verse, la estrategia de Estados Unidos ha cambiado por completo el panorama arancelario del mundo y, aunque América Latina es quizás la región menos afectada, sin duda sentirá las consecuencias, habida cuenta de que en la región hay países que han logrado desde exoneraciones totales —en el caso de Guatemala—, hasta la nación gravada con el más alto porcentaje a escala global, como es Brasil.
Ahora bien, ¿cómo han influido las acciones estadounidenses en las políticas impositivas de los países latinoamericanos? Aunque algunas naciones de la región han aplicado nuevos gravámenes sin aparente relación con las directrices de Washington, en otros es posible distinguir que se trata de una reacción al proteccionismo del gigante del norte.
Balance: ¿Cuáles han sido los efectos de la política arancelaria de Donald Trump?
Impacto de la política arancelaria de Trump en América Latina
Lejos quedaron los años en los que Estados Unidos era una nación abierta a acuerdos comerciales con cualquier país. Es más, el propio Washington estimuló en las últimas tres décadas el establecimiento de algún tipo de tratado con muchas de las naciones del continente como una particular forma de dejar claro su dominio sobre una región que la Doctrina Monroe definió como “propia”.
Pese a la existencia de esos tratados, la política aplicada por Donald Trump en su segunda presidencia ha ignorado la palabra empeñada, imponiendo gravámenes, incluso a naciones que le sirven de despensa de productos esenciales y, si bien las recientes conversaciones bilaterales han dado como resultado algunas rebajas, e incluso exoneraciones totales, la amenaza de nuevas cargas tributarias sigue latente.
De hecho, Trump acaba de anunciar aranceles de 25 % a cualquier nación que comercialice con Irán, lo que ha traído como consecuencia que algunas hayan impuesto gravámenes a productos llegados del hemisferio oriental, con lo cual se busca frenar el ya inevitable avance de China como la gran potencia comercial del siglo XXI.
En medio de esa guerra desatada por Washington, los países latinoamericanos han entendido que las barreras arancelarias pueden ser contrarias a la expansión de sus economías, razón por la cual han buscado establecer acuerdos que minimicen los gravámenes y procuren una mayor apertura comercial. La reciente firma del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur es la mejor muestra de cómo los bloques económicos están dispuestos a abrir sus fronteras al flujo comercial.
Sin embargo, en el último año se han dado casos puntuales de imposición de nuevos gravámenes que, de alguna manera, han cambiado la reconfiguración del mapa impositivo regional, un reordenamiento que podría aún tener otros cambios en el futuro inmediato.
¿Qué implica para los países del Mercosur el acuerdo de libre comercio con la UE?
Brasil: el más afectado
Brasil no solo lleva la peor carga de los aranceles impuestos por EE. UU., al soportar la tasa más alta aplicada (50 %), sino que, al no contar con un acuerdo de libre comercio con México, ingresó a la lista negra de naciones que deberán pagar aranceles de hasta 50 % para ingresar sus productos a suelo azteca, un listado que comparte con China, India, Corea del Sur y Rusia.
Adicionalmente, en julio de 2025 Venezuela eliminó las exoneraciones a casi 600 productos brasileños que, desde entonces, pasaron a estar pechados con tasas de entre 15 % y 77 %, obviando incluso que muchos de ellos están amparados por un Acuerdo Bilateral de Complementación Económica vigente desde 2014.
Al justificar la medida unilateral, las autoridades de Caracas señalaron que se aplicó para frenar la competencia desleal con los rubros nacionales, revirtiendo una medida aplicada en 2018 para paliar el fuerte desabastecimiento que sufría el país por la drástica caída de la producción local.
Los aranceles afectan especialmente a los industriales del fronterizo estado de Roraima, 70 % de cuya producción se enfoca en Venezuela. Datos oficiales señalan que en 2024 las exportaciones alcanzaron los 144,6 millones de dólares, de los cuales unos USD 2 millones (cerca de 10.000 reales) no han sido cancelados. Sin embargo, es de destacar que buena parte de las exportaciones brasileñas llegan a Venezuela de contrabando a través de los más de 2.000 kilómetros de línea limítrofe entre ambos países.
También es preciso recordar que, en contraparte, Brasil impuso en 2025 un arancel de 25 % a las importaciones de acero de China, como medida de protección de la producción nacional ante el creciente arribo de productos asiáticos.
México y la presión comercial de Estados Unidos
En el extremo norte del continente vemos la otra cara de la moneda. Luego de alcanzar acuerdos parciales con EE. UU. para reducir las tasas impuestas, México se ha visto conminado a aplicar gravámenes a ciertos países en aras de mantener la buena salud de las relaciones con su vecino y principal socio comercial.
Echando mano de una reforma a la Ley de los Impuestos Generales de Importación y de Exportación (Ligie), México ha dado cumplimiento a la exigencia de Estados Unidos de limitar el flujo de bienes procedentes de China y frenar así su entrada a suelo estadounidense, todo ello ante la inminente revisión del acuerdo de libre comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) actualmente en curso.
Se trata de una jugada geopolítica en la cual México ha priorizado la relación con su par americano antes que con el gigante asiático, con la firme esperanza de mantener las prebendas que le ofrece el T-MEC para ingresar sus productos al mayor mercado del mundo, aun cuando ello signifique sacrificar el creciente flujo comercial con los países del lejano oriente.
¿Qué papel han jugado las alianzas políticas de Petro en las relaciones comerciales de Colombia?
Colombia y Ecuador: aranceles como herramienta política
Sin relación aparente, el caso que involucra a Ecuador y Colombia sirve para ilustrar otra forma de influencia de Trump en la región. Luego de un impasse diplomático, Ecuador, en un primer momento impuso un arancel de 30 % a las exportaciones de Colombia, su principal socio comercial en la zona, en retaliación por la supuesta inacción de Bogotá en la lucha contra las bandas de narcotraficantes que hacen vida en la frontera común.
En correspondencia y tras no alcanzar un acuerdo para suspender la medida, Colombia pechó con 30 % los principales rubros llegados desde Ecuador, además de suspender la venta de electricidad a su vecino.
*A finales de febrero, sin embargo, Ecuador anunció, a través del Ministerio de Producción, Comedio Exterior e Inversiones, su decisión de elevar del 30 % al 50 % los aranceles a los productos provenientes de Colombia, medida efectiva a partir del 1 de marzo. Colombia está discutiendo responder de la misma manera a la política de su vecino.
Para los analistas, al utilizar los aranceles como arma política, el presidente ecuatoriano Rafael Novoa está copiando la fórmula prescrita por Donald Trump, solo que sin contar con el poderío comercial que detenta EE. UU. y con posibles consecuencias para la economía ecuatoriana, cuyos habitantes comenzarán a ver incrementos de precios hasta en productos esenciales de la dieta diaria.
Más graves podrían ser las consecuencias de la interrupción de venta de electricidad, pues Ecuador depende del suministro colombiano para satisfacer su creciente demanda, lo que hace prever la repetición de los prolongados apagones que sufrió esa nación en 2024.
En síntesis: La guerra de aranceles impulsada por Estados Unidos no ha dejado al margen a América Latina. Aunque la región no es el principal blanco de las medidas, varios países han comenzado a utilizar los gravámenes como herramienta de presión política o ajuste estratégico ante el nuevo escenario comercial global.
*Texto actualizado el 27 de febrero de 2026 sobre la elevación de aranceles impuestos entre Colombia y Ecuador.






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