En julio culminó la transmisión de la serie Chespirito: Sin querer queriendo, que narra la vida de Roberto Gómez Bolaños, o Chespirito, y que fue producida por sus hijos. La serie tuvo una buena dosis de drama y enfrentamientos que pueden resumirse en: la disputa por los derechos de propiedad intelectual relacionados con la imagen personal de Chespirito y sus personajes, el legado de su obra (en parte bajo la titularidad de dos de sus hijos), el supuesto mal uso de la imagen personal de Florinda Meza y los millones de comentarios moralistas sobre la relación de Meza y Gómez Bolaños.
Todo esto —sumado al hecho de que El Chavo del 8 fue la serie con más retransmisiones en América Latina durante décadas y que, por ende, millones de latinoamericanos sienten un especial apego por Chespirito y sus personajes— impulsó el interés por la serie de HBO Max. La producción se convirtió en la más exitosa de origen latinoamericano en la historia de la plataforma, se mantuvo durante semanas en el Top 5 mundial y atrajo nuevos suscriptores.
La serie fue producida por Warner Bros. Discovery, las productoras mexicanas de contenido multimedia Perro Azul y THR3 Media Group y Roberto Gómez Fernández, productor ejecutivo de Grupo Chespirito e hijo de Roberto Gómez Bolaños. Se hizo mediante un exhaustivo proceso de investigación que incluyó documentos audiovisuales, testimonios y entrevistas, bocetos, vestuario y decorados originales e, incluso, la máquina de escribir de Chespirito.
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Y, aunque quizá quienes estuvieron involucrados en la realización, incluidos los hijos de Chespirito, puede que deseen que la serie no haya girado durante tanto tiempo en torno a la polémica figura de Florinda Meza y sus acusaciones de que el programa ofreció una versión distorsionada de su historia y la relación que tuvo con Gómez Bolaños… Así como los rumores y especulaciones de que demandaría a los creadores por mal uso de su imagen personal y difamación, lo cierto es que eso ayudó al interés sobre la serie.
También ocurre que esta no es la primera controversia de propiedad intelectual en la que el legado de Chespirito está involucrada. De hecho, el vasto legado de Gómez Bolaños ha estado envuelto en disputas de propiedad intelectual como batallas legales entre sus herederos (sus seis hijos, Meza, actores del elenco original de El Chavo del 8 y Televisa) por la autoría de varios personajes hasta desacuerdos por los derechos de transmisión y el uso de su imagen. ¿Cuáles son? Este artículo resume los casos más emblemáticos alrededor de la serie.
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1. María Antonieta de las Nieves ('la Chilindrina') vs Gómez Bolaños
Uno de los conflictos más largos y notorios fue el que enfrentó a Chespirito con la actriz María Antonieta de las Nieves por los derechos del personaje de La Chilindrina. La actriz sostuvo una batalla legal por décadas argumentando que ella había contribuido significativamente a la creación y desarrollo del personaje, por lo que era coautora del mismo, ergo el litigio entre de las Nieves y Gómez Bolaños se centró en los derechos de autor de este personaje.
La actriz registró el personaje a su nombre a principios de los años 2000, luego de notar que varios de los personajes de la serie no habían sido registrados por sus derechos de autor durante años, ni siquiera a nombre de Gómez Bolaños. De las Nieves solicitó el registro bajo el argumento de que había contribuido a idear el vestuario, las pecas, la voz y otras características de La Chilindrina, aprovechando la falta de registro.
Hacerlo le otorgó los derechos para utilizar el personaje en espectáculos y productos de manera independiente, pero, en respuesta, Chespirito y Televisa, donde se producía el programa, la demandaron bajo el supuesto de que La Chilindrina era propiedad intelectual de Gómez Bolaños. La disputa legal duró varios años, durante los cuales el personaje no pudo usarse en productos de Chespirito, como la serie animada de El Chavo del 8.
Al final, María Antonieta de las Nieves ganó esa demanda, lo que le otorgó el derecho legal de interpretar y usar el personaje libremente; sin embargo, este fallo marcó un precedente importante y significó una pérdida sensible para el control total que Chespirito mantenía sobre sus creaciones.
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2. Gómez Fernández vs Televisa
Tanto Gómez Fernández como la cadena mexicana se enfrentaron durante años por la propiedad y los derechos de los personajes y el material de Gómez Bolaños, cuyos derechos de explotación se los cedió Chespirito en vida a Televisa, por un período determinado. No obstante, tras su muerte, y con el contrato llegando a su fin, Roberto Gómez Fernández, su hijo y controlador de los derechos de autor de sus obras mediante Grupo Chespirito, inició una disputa con la cadena para obtener un mayor control y una mejor repartición de las ganancias generadas por todas las series de Chespirito.
El punto más álgido de esta disputa ocurrió en 2020, cuando, ante la falta de acuerdo sobre los términos financieros y la renovación del contrato, todos los programas de Chespirito salieron de las pantallas de televisión en todo el mundo, luego de cerca de cinco décadas de transmisión ininterrumpida.
Las negociaciones siguieron a puertas cerradas, por este motivo, en 2023 se anunció que todas las series volverían a transmitirse, gracias a un nuevo convenio con TelevisaUnivision, que devolverá todos los programas creados a raíz de personajes de Chespirito tanto a la televisión tradicional como a las plataformas digitales. Los detalles específicos del nuevo convenio no se han hecho públicos en su totalidad.
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3. Meza vs HBO Max y Gómez Fernández
La bioserie inició una serie de quejas de Florinda Meza respecto al uso de su imagen, que no pasaron de acusaciones de supuestas infracciones a sus derechos de PI sobre el legado de Gómez Bolaños (Meza es heredera de parte del legado de su esposo, aunque la repartición de la herencia generó tensiones entre los hermanos Gómez Fernández y ella, quien sintió que su participación en el legado no fue suficientemente reconocida) ni acusaciones de difamación a través del personaje de Margarita Ruiz, basada en ella y uno de los pocos que no tenía dentro de la serie el nombre real de la persona que representaba.
Los puntos clave de esta última controversia se basan en:
- Los derechos de imagen y biográficos. Florinda Meza, como viuda de Roberto Gómez Bolaños, ha reclamado que no se le solicitó la autorización adecuada para usar su imagen y su historia de vida en la serie. Ha expresado su desacuerdo con la forma en que fue retratada, argumentando que se falsean los hechos y que se le presenta de manera distorsionada.
- El contenido de la serie. La serie, producida por Roberto Gómez Fernández y HBO Max, aborda la vida de Chespirito desde su niñez hasta su muerte, incluyendo su carrera, sus matrimonios y su vida personal. En la producción, se omite el nombre de Florinda Meza y se la identifica con el personaje de Margarita, una medida que, según los expertos legales, no impediría que la actriz emprenda acciones legales. Meza criticó públicamente la producción, afirmando que “falsea los hechos solo para vender” y que su esposo hubiera querido que su “verdadera historia” fuera la que se contara.
- Un desacuerdo familiar. Meza dijo que no estaba de acuerdo con la forma en que se estaba llevando a cabo el proyecto y que Gómez Fernández no le había notificado correctamente sobre la producción. A pesar de que los medios han dicho por semanas que la actriz estaba preparando una demanda contra los responsables de la serie (Gómez Fernández, HBO Max y las productoras), ella misma desmintió haber interpuesto una demanda formal pero sin descartar la posibilidad de tomar acciones legales en el futuro.
Es importante destacar que, en México, la ley protege el derecho a la propia imagen, por lo que la normativa vigente exige, para la explotación comercial de la imagen de terceros, el consentimiento expreso para su uso; asimismo, tiene diversos mecanismos para que las personas puedan defenderse en caso de que sus derechos sean vulnerados mediante el uso indebido, la imitación o cualquier otra forma de explotación no autorizada. Para la ley mexicana, el derecho a la propia imagen es un derecho inherente a la persona y protege su dignidad, por tanto le otorga a la persona la facultad de decidir sobre la captación, reproducción, publicación y difusión de sus rasgos físicos, su voz y su nombre.
La protección de la imagen personal se aborda a través de distintas leyes, la primera de estas es la Ley Federal del Derecho de Autor. A grandes rasgos, la Ley Federal del Derecho de Autor contempla, en su artículo 87, el consentimiento expreso del uso de un retrato o fotografía de una persona para utilizar su imagen con fines comerciales o publicitarios.
La excepción a esto radica en que no se requiere el consentimiento de quienes formen parte de un conjunto en una fotografía tomada en un lugar público con fines informativos o periodísticos, siempre y cuando no se les cause un perjuicio, tampoco si las imágenes se usan con fines culturales o educativos sin fines de lucro. Esta ley también protege a las personas de la imitación, lo cual es particularmente relevante en aquellos casos en los que una persona se aprovecha del parecido con un personaje conocido para obtener un beneficio económico sin el consentimiento del titular del derecho.
Dentro del derecho civil y otros marcos legales mexicanos también se contemplan el daño moral que el uso no autorizado de la imagen de una persona, con fines comerciales o que le causen un perjuicio, puede dar lugar a una demanda por daño moral, así como el derecho a la intimidad, que protege la vida privada de una persona de la captación y difusión de imágenes privadas sin su consentimiento.






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