Brasil llega a las urnas este domingo 4 de octubre, en plena implementación de la Reforma Tributaria del Consumo, una de las mayores transformaciones de su sistema fiscal en décadas.
Aprobada mediante la Enmienda Constitucional n.º 132, en diciembre de 2023, la reforma busca simplificar un sistema tributario estructurado en tres niveles (federal, estatal y municipal), con normativas específicas en los 26 estados y más de 5000 municipios -considerado uno de los más complejos de la región. Tras su desarrollo normativo en 2025 y 2026, el país afronta este año una fase de pruebas y adaptación, cuya ejecución y continuidad estarán entre los desafíos del próximo gobierno.
El alcance de este cambio ayuda a comprender por qué la reforma ocupa un espacio en el debate electoral. Con la reforma, Brasil adoptará un modelo de IVA dual basado en dos nuevos tributos:
- la Contribución sobre Bienes y Servicios (CBS), de ámbito federal;
- el Impuesto sobre Bienes y Servicios (IBS), gestionado por los estados y municipios.
Asimismo, se incorporará el Impuesto Selectivo (IS), de ámbito federal, que gravará determinados productos considerados perjudiciales para la salud o el medio ambiente.
De este modo, la CBS sustituirá a la Contribución para el Programa de Integración Social (PIS) y a la Contribución para el Financiamiento de la Seguridad Social (Cofins), mientras que el Impuesto sobre Productos Industrializados (IPI) será sustituido en gran medida, aunque mantendrá excepciones vinculadas a la Zona Franca de Manaos. Por su parte, el IBS reemplazará al Impuesto sobre la Circulación de Mercancías y la Prestación de Servicios de Transporte Interestatal e Intermunicipal y de Comunicación (ICMS), de ámbito estatal, y al Impuesto sobre Servicios de Cualquier Naturaleza (ISS), de ámbito municipal. Aunque la CBS y el IBS tendrán ámbitos de gestión distintos, ambos seguirán reglas comunes para armonizar la tributación sobre el consumo.
Con la implantación completa prevista para 2033, los candidatos discrepan sobre cómo avanzar: algunos defienden mantener el calendario con ajustes, mientras otros proponen revisar el modelo o redistribuir la carga tributaria entre consumo, renta y patrimonio.
Doce candidatos, doce propuestas para Brasil
Las diferencias sobre el futuro de la reforma se enmarcan en una contienda con 12 fórmulas presidenciales validadas por el Tribunal Superior Electoral (TSE). Para conocer en detalle las propuestas, los programas de gobierno están disponibles en una plataforma del TSE organizada en ocho grandes temas.
En cuanto a la intención de voto, las encuestas sitúan a Lula da Silva y Flávio Bolsonaro al frente de la disputa. El sondeo de Datafolha del 24 de septiembre les atribuyó un 40 % y un 36 %, respectivamente, en la primera vuelta, y un 47 % frente a un 45 % en un eventual balotaje, con empate técnico en ambos escenarios. En la encuesta de Quaest, divulgada el 21 de septiembre, Augusto Cury aparecía tercero, con un 6 %, seguido por Ronaldo Caiado (4 %) y Renan Santos (3 %).
A continuación, se presentan las propuestas tributarias recopiladas a partir de medios de comunicación, entrevistas y fuentes oficiales. Los candidatos se ordenan según la intención de voto; aquellos sin mediciones relevantes aparecen en orden alfabético.
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Candidato y partido |
Consumo: IVA, IBS y CBS |
Renta, empresas y otros tributos |
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Luiz Inácio Lula da Silva Partido de los Trabajadores (PT) |
Defiende la reforma aprobada en su gobierno y su calendario. Destaca el cashback para familias del Registro Único de programas sociales y la exención de la canasta básica. Propone reglamentar el Fondo Nacional de Desarrollo Regional, que sustituiría la guerra fiscal del ICMS por inversiones directas, y asegurar un trato tributario justo en la implementación. Defiende el Impuesto Selectivo contra productos nocivos para la salud. |
Propone mejorar la eficiencia del gasto público y combatir privilegios y distorsiones. Promete simplificar la tributación de pequeñas empresas y emprendedores. No anuncia nuevas medidas de renta; las vigentes son las de la Ley 15.270/2025. |
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Flávio Bolsonaro Partido Liberal (PL) |
Hace una crítica estructural a la reforma. Plantea revisarla para contener el IVA y frenar aumentos de carga y recortar las excepciones sectoriales creadas por presión de lobbies. En junio habló de suspenderla un año o de hacer una nueva reforma, y mencionó un IVA en torno al 20 %. En agosto, pasó a hablar de corregir distorsiones y acortar la transición. Una pausa exigiría una PEC. El programa no trae estimaciones de renuncia fiscal. |
Reducir la tributación sobre el consumo de las familias, como electricidad y combustibles, y poner fin gradual al IOF sobre cambio, ligado al reingreso al proceso de adhesión a la OCDE. Amplía la desoneración de exportaciones e inversiones. Condiciona la baja de impuestos a un ajuste del gasto. |
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Augusto Cury |
Defiende ajustes sin cambiar el calendario y habla de reducir la carga sobre el consumo. Busca controlar los gastos fiscales para que la reforma termine con un IVA inferior al proyectado y divulgar el costo de cada régimen especial. |
Simplificar tributos y unificar procedimientos para reducir los costos de cumplimiento; revisar el reparto federativo de los impuestos. Su programa dice que el ideal sería menos Unión y más municipios. Propone cinco zonas francas de exportación con vocación sectorial, modernizar las ZPE y un mutirão de formalización con licencia en 48 horas. |
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Ronaldo Caiado |
Se opuso a la aprobación de la reforma y es de los más críticos, aunque no propone cambiar el calendario. Su programa solo plantea reglas previsibles y de largo plazo para bienes de capital e insumos de centros de datos e infraestructura digital. En una entrevista con SBT, dijo que revisaría puntos de la reforma y haría simulaciones por sector, y criticó con dureza el Impuesto Selectivo. |
Ajuste fiscal sin crear tributos ni subir alícuotas de forma permanente; revisar y recortar beneficios, subsidios y exenciones que no demuestren resultados. Menor carga sobre smartphones de entrada. |
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Renan Santos |
Defiende ajustes sin cambiar el calendario y habla de reducir la carga sobre el consumo. Plantea un régimen diferenciado de IBS y CBS para zonas económicas especiales en el Nordeste. |
Reducir subsidios fiscales ineficientes y eliminar exenciones de carácter político; suspender aranceles aduaneros. |
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Romeu Zema |
Defiende ajustes sin cambiar el calendario y un sistema sin excepciones ni regímenes especiales. Prioriza la simplificación. |
Metas anuales progresivas de reducción de impuestos, con recortes en el techo de gasto; reducción sistemática del impuesto a la renta de las empresas; IOF sobre crédito a niveles de países desarrollados. Plantea que el IRPJ lo calcule la Receita Federal a partir de la factura electrónica. |
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Samara Martins |
Defiende eliminar los impuestos al consumo. |
Propone aumentar la tributación del capital. |
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Clariana Barão Democracia Cristiana |
Propone revisar los gastos y las subvenciones. |
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Edmilson Costa Partido Comunista Brasilero |
Propone una tributación progresiva según la renta, con menor carga sobre el consumo. |
Más carga sobre patrimonio, renta y capital. Según Folha de S.Paulo, su programa plantea además una ruptura con el capitalismo, nacionalizar el sistema financiero, expropiar el gran agronegocio, suspender el pago de la deuda pública y revocar el marco fiscal. |
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Hertz Dias |
Propone tributar las grandes fortunas y revisar los gastos y las subvenciones. Según Folha de S.Paulo, plantea además estatizar bancos, agronegocio y grandes empresas bajo control de los trabajadores, suspender el pago de la deuda, subir el salario mínimo y poner fin a la jornada 6x1. |
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Rui Costa Pimenta |
Defiende eliminar los impuestos al consumo. |
Propone aumentar la tributación del capital. |
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Wilson Grassi Demócrata |
Plantea una nueva reforma con un impuesto cobrado automáticamente sobre movimientos financieros, con un parámetro de 2% en cada punta. Sustituiría varios tributos federales y eliminaría el aporte patronal sobre la nómina. |
Elevaría la exención de renta a cinco salarios mínimos (R$ 8.105 en valores de 2026) |
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Dos hojas de ruta para las empresas
Para Diogo Martins Teixeira, socio del departamento Tributario de Machado Meyer, las propuestas apuntan en direcciones distintas. En su opinión, el actual presidente Lula da Silva tiende a conservar la estructura del IBS y la CBS, y a concentrar los cambios en la renta, con más carga sobre altos ingresos y capital. Menciona ideas como los intereses sobre capital propio (JCP) y la tributación mínima, aunque varias aún no figuran formalmente en su programa. En conjunto, se trata de medidas que tienden a ampliar la base imponible o la recaudación proveniente de determinados grupos y actividades.
Sobre Flávio Bolsonaro, el experto comenta que el candidato pondría el foco en reducir la carga sobre consumo y producción, compensándola al menos en parte con la revisión de beneficios y regímenes diferenciados. El abogado menciona que se han planteado propuestas para reducir las cargas sobre la nómina, los impuestos aplicables a la energía y los combustibles, así como para eliminar gradualmente el IOF aplicable a operaciones cambiarias.
“Desde la perspectiva de las empresas, quizás la principal diferencia radique en dónde se concentra la incertidumbre. En un eventual nuevo gobierno de Lula, la estructura de la reforma sobre el consumo tendería a ser más previsible, aunque podrían producirse cambios relevantes en la tributación sobre la renta y los resultados empresariales. Con Flávio, la mayor posibilidad de cambio estaría precisamente en el diseño del IBS y de la CBS, incluidos los beneficios y tratamientos diferenciados ya aprobados. En ambos casos, todavía hay propuestas que requieren un mayor grado de detalle. Por ello, más que considerar únicamente la reducción o el aumento nominal de determinados tributos, será importante observar cómo cada candidato pretende compatibilizar sus propuestas tributarias con las necesidades de recaudación y el equilibrio de las cuentas públicas”, sostiene el vocero de Machado Meyer.
Teixeira indica que ambos programas necesitan más detalle y que importa menos el aumento o la baja nominal de un tributo que cómo cada candidato lo compatibiliza con la recaudación y el equilibrio fiscal.
Desde otra perspectiva, Gustavo Teixeira Godoy, socio de Planificación Fiscal y Patrimonial de TAGD Advogados, destaca que las candidaturas también difieren en el papel que atribuyen a la política tributaria dentro de sus estrategias económicas. Teixeira manifiesta que mientras el candidato Lula da Silva vincula la reforma con la equidad fiscal, la reducción de las desigualdades regionales y el apoyo a las pequeñas empresas, Flávio Bolsonaro plantea revisar el modelo vigente para reducir los impuestos sobre la producción y el consumo, impulsar las exportaciones y las inversiones y reforzar la competitividad.
Más allá de las diferencias entre ambos programas, Godoy identifica dos transformaciones que marcarán la evolución del sistema tributario brasileño: la implantación del IVA dual y los cambios en la tributación de la renta, especialmente para las personas con mayores ingresos y los dividendos.
“Estos dos cambios tendrán un profundo impacto en las empresas, los inversores y la estructura patrimonial. La reforma del impuesto al consumo afectará a los precios, los créditos fiscales, las cadenas de suministro, los contratos y los sistemas de cumplimiento tributario. Asimismo, es probable que las nuevas normas sobre renta y dividendos influyan significativamente en la forma en que los grupos empresariales y los inversores estructuran la distribución de beneficios y la remuneración de los accionistas”, afirma.
En palabras del experto, la tributación al consumo y la tributación sobre la renta son los cambios con mayor potencial para reformar estructuralmente el sistema tributario de Brasil en los próximos años.
Por su parte, Cassiano Menke, socio coordinador del área de Derecho Tributario de Silveiro Advogados, advierte que la tributación de beneficios y dividendos también será un punto de debate. Según el especialista, la oposición ha propuesto revisar las reglas aprobadas el año pasado, que no habrían generado la recaudación esperada porque algunas empresas optaron por retener sus beneficios en lugar de distribuirlos.
Mientras que Mauricio Moscovici, socio fiscal del bufete Franco, Leutewiler, Henriques, pone el foco en la viabilidad de las propuestas electorales. Para el abogado, las posibilidades de introducir cambios relevantes varían según el componente del sistema tributario.
Una revisión integral de la reforma del consumo exigiría reconstruir el consenso político que permitió su aprobación, mientras que algunos ajustes específicos podrían tener un recorrido legislativo más acotado. En este contexto, las modificaciones en el pago fraccionado, el alcance del Impuesto Selectivo y determinados regímenes tributarios son aspectos que conviene seguir de cerca, al igual que los posibles cambios en el calendario de transición.
“Dicho esto, mi lectura personal es que cualquier cambio material en la reforma, aunque se promete en campaña, es muy poco probable. La estructura del nuevo sistema está en la Constitución y en leyes complementarias. Modificar una enmienda constitucional exige tres quintos de los votos en dos turnos en cada Cámara (308 diputados y 49 senadores). Una ley complementaria requiere mayoría absoluta. A esto se suma que la reforma fue fruto de un pacto federativo muy delicado con estados y municipios, que hoy ya están adaptando sus administraciones tributarias. Reabrir ese pacto tiene un costo político enorme para cualquier gobierno, sobre todo en el primer año de mandato y con un Congreso fragmentado”, expresa.
Incentivos fiscales, inversión y seguridad jurídica
Sobre los beneficios fiscales y las cargas por sector, Diogo Teixeira explica que los incentivos pueden ayudar a impulsar actividades estratégicas, mientras que las reducciones generales de impuestos pueden aliviar los costos de muchas empresas y favorecer la inversión. Sin embargo, su efecto depende de cómo se diseñen y apliquen.
"Cambiar de forma brusca los beneficios fiscales ya concedidos puede perjudicar especialmente a sectores cuyos proyectos requieren años para generar resultados", aclara.
Por su lado, Godoy señala que con la reforma los estados y municipios dependerán menos de la competencia fiscal para atraer empresas y tendrán mayor peso otros factores, como la infraestructura, la logística, la disponibilidad de trabajadores y la cercanía a los mercados. También aclara que la cautela de los inversores no significa necesariamente que vayan a invertir menos, sino que podrían aplazar proyectos, modificar su estructura o destinar capital a otros países.
"No veo cómo la reforma del impuesto al consumo podría sufrir un revés importante que impidiera su implementación. Porque la reforma se realizó mediante una enmienda constitucional. Y no es algo que un gobernante, sea nuevo o actual, pueda cambiar, ya que existen las condiciones para realizar un cambio tan radical sin consenso. La reforma tributaria se basó en un consenso con el Congreso Nacional y, para modificarla, habría que enmendarla en la Constitución, lo que no creo que suceda. A lo sumo, lo que podría ocurrir es un aplazamiento del inicio de la reforma", opina.
Moscovici destaca que la incertidumbre sobre los plazos no debe retrasar la preparación de las empresas. Aunque una ampliación del calendario daría más tiempo para adaptarse, seguiría siendo necesario ajustar los sistemas, revisar los contratos y planificar la gestión de créditos fiscales. Además, los cambios en los beneficios tributarios y en los impuestos sectoriales podrían afectar la rentabilidad de proyectos específicos, incluso sin modificar la estructura general del IVA dual.
“Para las empresas no tiene sentido frenar la adaptación a la espera del resultado electoral. Es probable que el núcleo de la reforma se mantenga. Una prórroga de plazos daría más tiempo, pero no cambiaría la dirección. Lo prudente es seguir con la parametrización de sistemas, la revisión de contratos de largo plazo con cláusulas de reequilibrio y la gestión de créditos acumulados, trabajando con escenarios que contemplan cambios de calendario más que de modelo”, enfatiza el vocero de Silveiro Advogados.
Entre los aspectos que las empresas deberían seguir de cerca, Moscovici destaca cuatro:
- Beneficios fiscales federales: posibles recortes y necesidad de evaluar la sostenibilidad de los incentivos vigentes.
- Nuevos regímenes especiales: propuestas para zonas económicas, centros de datos o bienes de capital, cuya viabilidad dependerá de los cambios normativos necesarios.
- Tributación sectorial: posibles ajustes en el Impuesto Selectivo, la energía, los combustibles y los regímenes específicos.
- Renta y capital: cambios en la tributación de dividendos, remesas al exterior y beneficios empresariales, que también pueden influir en la inversión extranjera.
Godoy concluye que, para los inversores extranjeros, la clave no es solo la carga tributaria, sino también la estabilidad y previsibilidad de las normas a largo plazo. Añade que el debate electoral gira en torno a cómo equilibrar la recaudación, la competitividad, la progresividad fiscal y la seguridad jurídica en Brasil.
Con una carrera pareja y una posible segunda vuelta electoral el 25 de octubre, la discusión tributaria seguirá abierta después de este domingo. Los tres expertos coinciden en que, gane quien gane, las empresas seguirán con la implementación, y en que la previsibilidad pesará tanto como el nivel de la carga.









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