Un mes después de que la Fuerza Delta estadounidense extrajera a Nicolás Maduro de Fuerte Tiuna, Venezuela vive un interregno sin precedentes. Maduro enfrenta cargos por narcoterrorismo en un tribunal federal de Nueva York, Delcy Rodríguez asumió como presidenta encargada, y Donald Trump declaró que Estados Unidos "administrará" el país hasta una supuesta transición que nadie sabe cómo ni cuándo ocurrirá. Mientras tanto, las grandes petroleras negocian su entrada bajo presión de la Casa Blanca, la Asamblea Nacional aprobó a toda velocidad una nueva ley de hidrocarburos, y los teléfonos de quienes conocen el mercado venezolano no paran de sonar.
Raúl Stolk es una de esas personas. Abogado y periodista egresado de la Universidad Católica Andrés Bello con un LLM en Derecho Bancario y Financiero de Fordham y ex editor en jefe de LexLatin, ejerció en una firma legal en Caracas durante la primera década del chavismo, trabajó in-house en la industria petrolera venezolana y luego en Microsoft en Estados Unidos. En la actualidad es director de Caracas Chronicles, un medio de referencia que cubre la situación venezolana en inglés y que tiene una unidad de consultoría desde hace 10 años.
Desde su unidad de consultoría en riesgo político, Stolk ve llegar las preguntas de inversionistas, fondos y firmas que quieren saber cómo entender lo que está ocurriendo, y lo que puede ocurrir, con el mercado legal venezolano. En esta conversación, de particular interés para abogados de firmas privadas que estén evaluando oportunidades en el mercado venezolano, ofrece un mapa del terreno: qué cambió con la nueva ley de hidrocarburos, qué tipo de asesoría necesitan los clientes, y por qué vender a Venezuela como la panacea es la mejor forma de perder la confianza de quien contrata los servicios.
LexLatin: Ejerció en Venezuela durante una década transformadora para el país. ¿Cómo era hacer negocios en ese contexto?
Raul Stolk: Entre 2002 y 2014 solo hubo quizás un momento en el que se pensó que iba a entrar inversión nueva. El resto fue todo en picada. Cuando íbamos a conferencias, los abogados extranjeros nos decían: "Deben tener mucho trabajo". Y sí, teníamos mucho trabajo, pero era trabajo del malo. Compañías liquidando activos, problemas tributarios generados por la sobre fiscalización venezolana, y trasnacionales perdiendo millones de dólares con fondos atrapados en el sistema cambiario venezolano. Clientes que daban mucho trabajo en un momento dado, pero que después perdías. No era construcción, era demolición.
¿Y ahora? ¿Qué cambió?
El cambio fue de golpe. Nuestra unidad de consultoría estaba muy enfocada en temas de lavado de dinero, OFAC, sanciones. Trabajo interesante, pero no sostenible. Gente tratando de salir de algún activo en Venezuela, o clientes con procesos internacionales contra el Estado tratando de ver qué quedaba de lo suyo, levantando pruebas. La misma semana que sacaron a Maduro empezamos a recibir llamadas del otro lado: "Queremos saber cómo entender a Venezuela hoy. ¿Por dónde empezamos? ¿Qué tan sostenible es esto? ¿Cuáles son las oportunidades de inversión? ¿Cómo es la infraestructura institucional y legal? ¿Cómo se hace negocio en Venezuela hoy?".
¿Qué tipo de clientes están demostrando interés en Venezuela hoy?
El rango es muy amplio. Obviamente, después de la reunión de Trump con el Big Oil hay un enfoque en el petróleo, y es lo primero donde Estados Unidos ya está entrando. Y obviamente hay grandes sectores interesados como minería, puertos y telecomunicaciones. Pero también hay fondos de inversión, gente de inteligencia financiera que se acerca a preguntar: ¿qué más hay en Venezuela?
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Exxon tiene un reclamo de alrededor de 1.6 mil millones de dólares contra Venezuela. ¿Cómo entran ellos en este escenario?
Exxon tuvo una muy mala experiencia con Venezuela. Yo trabajé tangencialmente en esos casos cuando estaba en el sector petrolero. Ellos tienen algo que negociar, porque es muy difícil que ese reclamo lo vayan a terminar de cobrar por la vía de la ejecución. Entonces, ¿qué pasa? Tienen la oportunidad de entrar en un mercado que se está abriendo. Para Exxon eso significa meter dinero, hacer una inversión grande, pero también tienen la oportunidad de negociar y darle la vuelta al asunto. En la reunión, el CEO de Exxon dijo que iban a mandar equipos a hacer inspecciones. Pero también puso sobre la mesa tres temas: los esquemas contractuales que tiene Venezuela, las garantías para el inversionista, y cómo se hace negocio allá hoy. Es un mercado completamente irregular y complejo. Y para ellos, además, hay un tema de seguridad que es fundamental.
¿Y del lado de las sanciones?
Cuando hablamos de garantías para los inversionistas, no solo hay que pensar en el lado venezolano. Las sanciones siguen vigentes. Ya los americanos emitieron la licencia 46 para comercialización con ciertas limitaciones y pronto vendrá el esquema de licencia de producción. Hay que estudiar el nuevo esquema y entender, por ejemplo, cómo pueden participar las empresas no estadounidenses. Pero incluso pensando en un escenario donde a estas compañías les den licencias o levanten las sanciones parcial o totalmente, también van a necesitar algún tipo de garantía del gobierno americano de que no se las van a reimponer.
¿Qué pasó del lado venezolano después de la salida de Maduro?
No pasó una semana y la Asamblea Nacional ya había discutido y aprobado en primera discusión un proyecto de nueva ley de hidrocarburos, en una semana más ya la ley se encontraba aprobada en segunda discusión. Lo acompañan un proyecto de protección socioeconómica y otro de simplificación de trámites. Todavía está por verse si esta especie de apertura se amplifica a otras industrias y a otros niveles de inversión. Uno de los grandes problemas de hacer negocios en Venezuela es que, comparado con Estados Unidos, donde en tres días puedes tener tu compañía, tu registro fiscal y tu cuenta bancaria, en Venezuela el proceso puede tomar más de tres meses y costarte más de cinco mil dólares.
¿Qué cambia con la nueva ley de hidrocarburos?
Hay que recordar qué pasó con Exxon. No fue una expropiación propiamente dicha. Ellos no aceptaron un cambio de condiciones contractuales que los obligaba a entrar en empresas mixtas donde el Estado venezolano tenía la mayoría, era el único que podía comercializar el crudo, y los impuestos eran altísimos. La nueva ley regresa a un esquema anterior, muchísimo más abierto incluso de lo que hemos visto en muchas décadas. Mantiene las empresas mixtas, no cambia el tema del porcentaje, pero sí permite la contratación directa. Exxon, por ejemplo, podría establecer una compañía en Venezuela y operar bajo ese esquema.
¿Eso no existía antes?
El chavismo había creado algo paralelo: la Ley Antibloqueo. Cumplía una doble función. Por un lado, servía para evadir las sanciones, porque daba un manto de confidencialidad a los acuerdos con petroleras o con quien quisiera hacer negocios con el gobierno. Por otro lado, les permitía darle la vuelta a la ley venezolana para firmar contratos donde el socio privado tenía más participación de la ganancia, esquivando las limitaciones de la ley de hidrocarburos. Lo que hace la nueva ley es legalizar ese tipo de contratos. Los contratos operativos y de servicios van a terminar siendo probablemente la principal forma de contratación, y ahí sí hay mucho espacio para que las petroleras tengan una participación más grande.
¿Qué más cambia?
Se modifica el régimen de las regalías, con un esquema de negociación más favorable para las petroleras. Y se reintroduce la posibilidad de arbitraje independiente e internacional. Eso es clave, porque después de la experiencia de tener a Exxon y a ConocoPhillips demandando en CIADI, el gobierno había reservado esas decisiones a las cortes venezolanas. Ahora se abre de nuevo esa puerta. También se simplifica y reduce significativamente el esquema tributario.
La gran pregunta: ¿hay un camino hacia la reinstitucionalización?
El tema de la democratización está muy al centro de todo esto para los venezolanos. Pero en el futuro inmediato no parece estar en la hoja de ruta de corto plazo de Donald Trump ni de Marco Rubio. Desde el principio dijeron que no estaban en el negocio del cambio de régimen. Lo que Big Oil le está exigiendo es claro: si quieren que hagamos una inversión grande en Venezuela, necesitamos que ocurran muchas cosas. A lo mejor entrando por el negocio eventualmente llegan al centro del asunto, que es la reinstitucionalización del país.
El gobierno venezolano vigente reaccionó rápido a las demandas de Estados Unidos. ¿Eso es una buena señal?
Reaccionaron rápido, respondieron a todas las preocupaciones. Me genera mucha gracia que en el artículo uno de la nueva ley se incluyeran menciones a la seguridad jurídica y transparencia contractual. Están respondiendo muy literalmente a lo que se les está pidiendo, usando las palabras que piensan que tienen que estar. Tienen una pistola en la cabeza, pero en términos de gestos, respondieron bien. Por otro lado, con la misma velocidad aprobaron una ley de amnistía para los presos políticos. Eso sería un buen primer paso a la redemocratización, si es amplia y sincera, y si realmente liberan a los presos políticos sin condiciones.
Si le llama un abogado venezolano que ejerció en Caracas y tuvo que irse, o una firma española buscando oportunidades de expansión, ¿qué le diría?
Que sean creativos. Y esto a lo mejor va en detrimento de mi negocio, pero hay que entender que este es un momento rápido. Un cliente me dijo algo que me quedó grabado: "Estamos viendo en el mercado venezolano algo que nunca habíamos visto". Lo que entendí es que están identificando un momento que normalmente solo reconoces cuando ya pasó. Cuando ya es tarde para entrar, o cuando te das cuenta de que si hubieras entrado antes, habrías aprovechado más. Pero es un momento de exploración y análisis, y eso es lo que hay que ofrecer.
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¿Qué oportunidades concretas hay para las firmas legales?
Probablemente vamos a ver procesos de privatizaciones, cosas grandes. Oportunidades en negocios de servicio para la industria eléctrica, para la industria petrolera. Pero hay que estudiar espacios para el inversionista mediano, en sectores industriales alternativos o en bienes de consumo, por ejemplo. También entender los regímenes de expropiación y confiscación; habrá mucho cliente que se acercará a preguntar qué se puede hacer con sus propiedades en Venezuela, si acaso son recuperables. Para Si bien Venezuela es un mercado deprimido, hay oportunidades en un país con ciudades grandes que están vivas, regadas por todo el territorio. Hay que explorar oportunidades regionales, más allá de Caracas.
Más allá de las firmas tradicionales de Venezuela, hay algunos jugadores nuevos en el mercado legal venezolano: firmas pequeñas, gente joven que ha sabido entender el mercado local, pequeños focos de innovación y startups. Han sabido mantenerse vigentes. Ahí hay un espacio interesante para establecer alianzas
¿Qué tipo de asesoría jurídica necesitan los inversionistas en este momento?
Los abogados a veces van con el pitch de "nosotros te constituimos la compañía". Eso no es lo que necesitan ahora los inversionistas. Lo que necesitan es información, inteligencia financiera, de mercados, seguridad y digamos, un due diligence del país y de sus áreas de interés. Entender no solo cómo están ocurriendo las cosas ahora o cómo fueron con el chavismo, sino cómo se están conformando y hacia dónde pueden ir. Hay un trabajo analítico de pensar en el plano general más allá de lo legal. Muchas firmas ya tienen gente del mundo financiero integrada en sus equipos. Hay que poder dar una asesoría que eventualmente aterrice en lo legal tradicional, pero que empiece mucho antes agregando un valor para el potencial cliente.
¿Cuál es el riesgo de vender a Venezuela como la gran oportunidad?
La mejor forma de ganar un cliente hoy es que el cliente confíe en ti. Muchos van a tener la tentación de vender a Venezuela como la panacea, como "este es el nuevo Bitcoin". La verdad es que tienes que aterrizarlos en la realidad. Venezuela sigue siendo una inversión de muy alto riesgo, hay muchísimos obstáculos en el camino. Yo sí creo que se está abriendo algo, sí creo que estamos en un momento distinto a muchos otros que hemos visto, pero hay que ser muy cuidadosos. Si en tres meses el cliente se da un golpe porque tú le dijiste que sí a todo y no le advertiste los riesgos, perdiste ese cliente para siempre.
Ahora todo parece fácil porque la "gerencia local", como la llama, encabezada por ahora por Delcy Rodríguez, está respondiendo rápido a Trump. ¿Qué pasa después?
Después de la emoción, del entusiasmo inicial, viene un momento complicado. Cuando empiecen a chocar con los detalles: la administración tributaria dando problemas, los municipios, los ministerios que no tienen gente preparada. Ahí va a haber más fricción, más resistencia local de la que estamos viendo ahora.
¿La comparación con la invasión a Irak a comienzos de siglo, exitosa desde el punto militar pero fallida desde el punto institucional, es válida hoy para Venezuela?
Me da miedo esa comparación. En Irak había un intento deliberado de institucionalización; la venta de la operación estadounidense era "vamos a volver esto una democracia para que se irradie a la zona". Y fue conducente a la anarquía. Pero creo que el riesgo en Venezuela es distinto. Primero, los venezolanos tienen una cultura democrática bastante profunda. Y segundo, si bien existe un Diosdado Cabello que tiene control sobre policías y colectivos, no es lo mismo que las milicias y facciones culturales y religiosas que había en Irak.
¿Cómo entender las tensiones internas del chavismo?
Hay cosas que estuvieron peleando en la Asamblea Nacional con los grupos que controlaba Diosdado. Él bloqueaba iniciativas porque era el poder que tenía para pedir otras cosas. Si bien en este momento tienen una pistola en la cabeza, yo creo que ellos también ven esto como una oportunidad. A lo mejor piensan: "Si sobrevivimos a Trump nos quedamos aquí el resto de la vida, pero si no, podemos ser los facilitadores de la transición y quedar protegidos por esa gestión Obviamente, se inclinan más a lo primero.
¿Y el frente político? ¿Las elecciones?
Ahora están en una luna de miel porque no se ha dado ningún tipo de presión en el frente político. Hay conversaciones sobre elecciones, sí están ocurriendo. Pero la presión política real de cambio va a venir cuando se ponga sobre la mesa el tema electoral. Porque tienes un grupo al que le robaron unas elecciones que ganaron contundentemente. Yo creo que ya la oposición está asimilando que no va a haber juramentación de Edmundo González y que la solución eventualmente va a ser una elección en la que van a tener que competir contra el chavismo.
¿Qué ocurrirá con María Corina Machado luego de la controversia con el Premio Nóbel ?
Ella va a decir que por supuesto quiere participar en las elecciones. Si ella participa, con todo lo que ha pasado, gana de lejos. Sin duda. Y eso es exactamente lo que la gerencia local quiere evitar. No van a querer dejarla participar. Van a querer, como siempre, tratar de controlar contra quién compiten. Pero bueno, en las últimas elecciones fue Jorge Rodríguez a quien le ganaron la negociación: se pudo poner a alguien que no estuviera controlado por ellos. Les parecía inofensivo Edmundo González Urrutia, pero María Corina pudo hacer su campaña en Venezuela. Y el resultado es el que vimos.
¿Quién es el principal obstáculo interno para una transición?
Diosdado Cabello. Para él es un juego de supervivencia total y absoluta. Como Maduro: cuando le hacían ofertas de irse a Bielorrusia, Rusia o Qatar, él nunca creyó que iba a estar seguro. Y creo que tenía razón, porque Trump no tiene forma de garantizar protección total y absoluta para el resto de su vida a un dictador acusado de crímenes de lesa humanidad. Los Rodríguez, en cambio, pueden ser más dados a los off ramps.
¿Cuál es el balance entonces?
Hay mil formas de que salga mal, y una de que salga bien. Pero pareciera que estamos en el camino donde se puede crear el mejor desenlace posible. Sí hay una oportunidad en Venezuela. Hay una oportunidad de alto riesgo y alto rendimiento para inversionistas y para quienes tienen sus negocios en pie en Venezuela todavía en pie. Y por supuesto, para las firmas legales en Venezuela. Lo que recomiendo es que sean creativos, que entiendan que esta es una etapa exploratoria. Para las firmas legales interesadas: Hagan el pitch de sus servicios, no del país. Eso vendrá después.







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