El mundo jurídico, como cualquier otro ámbito profesional, necesita renovación constante, pero no a costa del olvido ni de la arrogancia generacional. En tiempos donde todos quieren avanzar rápido, llegar a la cima en pocos años y ocupar cargos de liderazgo sin pasar por procesos intermedios, vale la pena detenerse a reflexionar: ¿cómo aseguramos un relevo generacional responsable, ético y sostenible?
La respuesta no es simple, pero sí clara: formando y dejándose formar. La transmisión del conocimiento no es una pérdida de tiempo, es una inversión. Y aceptar que el aprendizaje lleva tiempo no es resignarse, es madurar.
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La importancia de formar a las nuevas generaciones
Un líder jurídico, ya sea en una firma o en una empresa, no puede ser únicamente operador o solucionador. También debe ser formador, referente y mentor. Invertir tiempo en compartir conocimientos, explicar decisiones, abrir espacios de aprendizaje práctico, es parte de la responsabilidad de quien ha llegado antes.
No se trata solo de delegar tareas, sino de acompañar procesos, compartir razonamientos, corregir con empatía y enseñar el “por qué” detrás del “cómo”. El conocimiento jurídico no se hereda: se construye, se transmite y se reafirma en la práctica.
La madurez de aprender de quien ya estuvo ahí
A veces, el entusiasmo de las nuevas generaciones, tan valioso, viene acompañado de una impaciencia que impide aprovechar lo más valioso que tiene el equipo: la experiencia acumulada. No basta con aspirar a ser socio, gerente legal o general counsel. Hay que preguntarse con humildad: ¿qué me falta?, ¿qué debo aprender?, ¿a quién puedo observar, escuchar, acompañar para mejorar cada día?
Aquí entra en juego una herramienta subestimada pero poderosa: el shadowing o “seguir la sombra”. Acompañar a un líder senior en reuniones, audiencias, negociaciones o presentaciones no es “perder el tiempo”, es absorber aprendizaje vivo. Es ver el derecho aplicado con criterio, entender cómo se maneja la presión, cómo se comunica con los stakeholders, cómo se gana confianza con hechos.
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El crecimiento lleva tiempo (y está bien que así sea)
Vivimos en una cultura de inmediatez, donde se romantiza la idea de “ser socio a los 30” o “GC antes de los 35”. Y si bien hay trayectorias excepcionales, la mayoría de las carreras sólidas se construyen paso a paso, con maduración técnica, emocional y estratégica.
Ser parte de un equipo legal no es solo dominar el derecho. Es también aprender a leer contextos, manejar egos, negociar con propósito, defender con equilibrio, liderar con integridad. Y eso no se improvisa, se cultiva.
Además, debemos disfrutar cada una de las etapas profesionales que vamos asumiendo: no se trata de quien es el más rápido, sino de dar pasos firmes y seguros para llegar a la meta. Aceptar que cada etapa tiene su valor es parte del crecimiento. La ansiedad por llegar sin saber qué implica estar ahí solo genera frustración y riesgo de desgaste prematuro.
Estrategias para fomentar un relevo generacional sano
1. Promover el shadowing y el acompañamiento activo: Incentivar que los más jóvenes participen en espacios clave, aunque no intervengan directamente. Aprender observando es una estrategia poderosa.
2. Fomentar una cultura del feedback constante: No esperar a la evaluación anual. Corregir, guiar y reconocer de forma continua ayuda a acelerar el aprendizaje y alinear expectativas.
3. Documentar y sistematizar el conocimiento: Protocolos, matrices de decisión, mejores prácticas. Todo lo que hoy se hace “por experiencia” debe poder ser replicado mañana por quienes vienen detrás.
4. Modelar con el ejemplo: El líder que enseña, escucha y comparte es el que deja huella. La generosidad profesional también es una forma de liderazgo.
5. Reconocer que el aprendizaje es bidireccional: Los más jóvenes también tienen mucho que aportar: herramientas digitales, nuevas formas de comunicar, energía y visión fresca. El relevo generacional no es jerarquía, es sinergia.
Reflexión final
El derecho no se transmite por ósmosis ni por antigüedad. Se enseña, se comparte y se aprende cada día. El relevo generacional no se improvisa: se construye con humildad, con apertura y con voluntad de sembrar en otros lo que alguna vez alguien sembró en nosotros.
Si estás en una posición de liderazgo, no dejes pasar la oportunidad de formar. Y si estás empezando tu camino, no desperdicies la oportunidad de aprender, porque un día estarás del otro lado y el ciclo volverá a empezar.
Call to action
Pregúntate: ¿Estoy dejando huella en los que vienen detrás? ¿Estoy aprovechando el conocimiento de quienes ya recorrieron este camino? El futuro del derecho no depende solo del talento joven ni de la experiencia senior, sino de la capacidad de construir puentes entre ambos.
*Diego Thomás Castagnino es senior legal director para Centroamérica y el Caribe de PepsiCo y profesor de Derecho Mercantil.







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