Comunicación efectiva para abogados: la claridad es más importante que los tecnicismos

Hay que usar lenguaje comprensible sin sacrificar precisión / Gemini AI
Hay que usar lenguaje comprensible sin sacrificar precisión / Gemini AI
La comunicación jurídica efectiva es un activo estratégico para el abogado corporativo.
Fecha de publicación: 25/08/2025

En el ejercicio del derecho, dominar el lenguaje técnico ha sido históricamente un símbolo de  autoridad. Doctrina, jurisprudencia, latinismos, citas extensas y análisis detallados forman parte  del arsenal del abogado tradicional. Sin embargo, en la práctica contemporánea, especialmente en  el entorno corporativo y de negocios, esa forma de comunicación está dejando de ser un activo  para convertirse en una barrera. 

Hoy, tanto los clientes como los líderes de negocio esperan algo diferente: claridad, síntesis,  enfoque en soluciones y lenguaje accesible. La habilidad de comunicar de manera efectiva se ha  vuelto tan importante como la de argumentar jurídicamente. Saber qué decir ya no basta. Lo que  importa ahora es también cómo decirlo.


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Cuando el tecnicismo desconecta 

Un dictamen de veinte páginas con cinco citas doctrinarias por párrafo puede impresionar en la  academia, pero rara vez resuelve una necesidad empresarial. En el entorno actual, el cliente no  busca una clase de derecho, sino una opinión clara que lo ayude a tomar decisiones. 

Frases como “de acuerdo con la interpretación armónica del artículo 45 con el criterio reiterado  de la Sala…” generan distancia. Y cuando quien lee no es abogado —como suele ser el caso en la  empresa—, lo técnico se convierte en ruido. 

El in-house ante el reto de traducir 

Para el abogado in-house, esto es aún más evidente. No basta con conocer la ley: hay que traducirla  para que la entienda el área comercial, financiera o de operaciones. Correos extensos y redactados  como si fueran escritos judiciales rara vez son bien recibidos. En cambio, se valora una  comunicación que identifique el riesgo, explique las opciones y permita tomar decisiones  informadas con rapidez. 


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¿Qué significa comunicar bien en el ámbito jurídico? 

Hablar claro: usar lenguaje comprensible sin sacrificar precisión. 

Escribir con propósito: cada documento debe tener una intención clara y un mensaje  central. 

Persuadir sin intimidar: convencer con argumentos bien estructurados, no con jergas ni  citas abrumadoras. 

Conectar con la audiencia: adaptar el tono y el estilo según quién reciba el mensaje  (cliente, juez, colega, medio, equipo interno).  

Herramientas para mejorar la comunicación jurídica  

1. Define tu objetivo antes de escribir 

¿Es un correo para tomar una decisión? ¿Un informe para documentar? ¿Una nota para alertar  sobre un riesgo? Cada finalidad tiene un tono y una estructura distinta. No empieces a redactar sin  tener claro lo que necesitas lograr.   

2. Encabeza con lo esencial 

No dejes lo importante para el final. En entornos empresariales, los líderes no leen todo: escanean.  Comienza con un resumen ejecutivo o una frase tipo: “Se puede firmar el contrato, pero debe  incluirse una cláusula adicional para protegernos de X.” 

3. Elimina lo innecesario 

Evita repetir artículos, copiar párrafos de normas o jurisprudencia sin explicar su utilidad. Elimina  adornos innecesarios y busca la economía del lenguaje. 

4. Usa ejemplos, analogías y visuales 

Cuando un tema es complejo, usa un ejemplo práctico o una analogía simple. En entornos  empresariales, incluir gráficos, tablas o semáforos de riesgo puede ser más útil que cinco páginas  de análisis. 

5. Escucha y adapta tu estilo 

¿Tu cliente te devuelve los correos sin leerlos? ¿Tus colegas te piden que resumas tus informes?  Son señales de que tu estilo necesita ajustes. Escuchar activamente y observar cómo reacciona tu  audiencia es parte del arte de comunicar. 


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Reflexión final 

El buen abogado no es el que más palabras usa, sino el que hace que sus palabras generan claridad,  confianza y acción. En un entorno donde el tiempo es escaso, los riesgos son múltiples y las  decisiones no pueden esperar, la habilidad de comunicar bien se convierte en un activo estratégico. 

Abandonar el tecnicismo no es abandonar el rigor. Es hacer que el conocimiento legal sea útil,  relevante y comprensible para quien lo necesita. Y eso es, en última instancia, lo que espera  cualquier cliente, colega o juez. 

Call to action 

¿Quieres agregar valor real desde tu rol jurídico? Empieza por cómo te comunicas. Revisa tu  próximo informe, correo o presentación y pregúntate: “¿Lo entendería alguien ajeno al derecho?  ¿Está claro lo que propongo?” Si la respuesta es no, reescríbelo. Tu audiencia —y tu reputación— te lo agradecerán.

*Diego Thomás Castagnino es sénior legal director para Centroamérica y el Caribe de PepsiCo y profesor de Derecho Mercantil.

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