"En cinco años, un pasante será 32 veces más inteligente que Einstein": la advertencia de un futurista a la industria legal mexicana

Cientos de personas acudieron al Taller Anual de Liderazgo y Desarrollo Profesional 2025, organizado por Abogadas MX
Cientos de personas acudieron al Taller Anual de Liderazgo y Desarrollo Profesional 2025, organizado por Abogadas MX
Jonathan Brill advierte que el mayor riesgo no es la tecnología, sino resistirse al cambio desde abajo hacia arriba.
Fecha de publicación: 13/10/2025

Las entradas se agotaron rápidamente. El 9 de octubre, el Hotel Westin Santa Fe se convirtió en el epicentro de una conversación tan estimulante como necesaria para la profesión legal mexicana. Cientos de personas acudieron al Taller Anual de Liderazgo y Desarrollo Profesional 2025, organizado por Abogadas MX —la asociación civil que impulsa la trayectoria profesional de las abogadas en México bajo principios de diversidad e inclusión—, sabiendo que escucharían verdades difíciles sobre el futuro de su industria, pero también mensajes optimistas e inspiradores sobre las verdaderas posibilidades del futuro.

La expectativa era alta: entre otros destacados conferencias estaba Jonathan Brill, futurista empresarial reconocido por Harvard Business Review y Forbes como una de las voces más influyentes en innovación, que presentaría su visión sobre el futuro de la profesión legal en la era de la inteligencia artificial.

Brill, asesor de compañías Fortune 500 y gobiernos, especializado en transformar la incertidumbre en ventaja competitiva, comenzó su presentación con una historia que no tenía nada que ver con tecnología ni con derecho. Narró cómo estuvo a punto de morir ahogado en el océano, atrapado por una corriente. "Tenía 60 segundos de vida", relató. "Los pulmones llenos de agua salada, sabiendo que iba a morir".

La salvación llegó cuando dejó de luchar contra lo que técnicamente se denomina corriente de resaca y recordó una lección olvidada de su maestra de natación: las corrientes tienen zonas de calma a los lados. Bastó moverse lateralmente 30 pies para que el mismo océano que lo iba a arrastrar hasta tragárselo lo devolviera a la orilla. "¿Cómo pasé de tener 60 segundos de vida a ganar otros 60 años? ¿Cómo pueden pequeñas decisiones cambiar dramáticamente nuestro destino?", cuestionó. "Esa pregunta ha guiado mis últimos 25 años de investigación".

La metáfora no era casual. Para Brill, la industria legal enfrenta hoy su propia corriente de resaca: puede luchar contra la transformación tecnológica hasta agotarse, o puede hacer un movimiento lateral inteligente que la lleve de vuelta a la orilla, transformada pero viva.


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La tormenta perfecta que viene

Brill identificó tres fuerzas convergentes que moldearán los próximos cinco años: cambio tecnológico masivo, transformación económica significativa y, particularmente relevante para México, un cambio regulatorio acelerado. "No podemos saber cuándo ocurrirán las 'olas rebeldes' —esas colisiones de fuerzas que generan disrupciones masivas—, pero frecuentemente podemos saber dónde ocurren", explicó.

Para la industria legal, esa colisión ya está en curso. En Estados Unidos, la primera mitad de 2024 registró 35 fusiones de firmas legales. "México puede estar adelante o atrás en esta tendencia, pero es un fenómeno global", advirtió. Al mismo tiempo, el debate sobre la ética de la IA en el derecho se intensifica: la American Bar Association sostiene que no se puede reemplazar el juicio de los abogados con IA, pero Brill cuestionó si esto seguirá siendo cierto en tres, cinco o quince años.

Los números que presentó son contundentes. Según McKinsey Global Institute, la eficiencia laboral en el sector legal aumentará 14 % entre 2025 y 2030 gracias a la IA, casi el doble del promedio general de 8 %. En áreas específicas como la producción de documentos para presentaciones regulatorias, el aumento será del 70 %.

Más allá de ChatGPT: la verdadera revolución

Brill fue enfático en distinguir entre el hype y la realidad. "ChatGPT y modelos similares representan literalmente solo el 4 % del valor económico que está siendo creado por la inteligencia artificial", reveló. La verdadera transformación, explicó, vendrá de la convergencia entre dos tipos de IA que hasta ahora han operado separadamente.

Por un lado está el razonamiento simbólico —el "pensamiento de hemisferio izquierdo", lógico y predecible, como un piloto automático de avión o software de preparación de impuestos. Por otro, las redes neuronales —pensamiento de "hemisferio derecho", creativo pero probabilístico, que puede generar contenido innovador pero también errores impredecibles.

"El desafío de los próximos años es unir estas dos formas para crear inteligencia de cerebro completo", explicó Brill. "Y cuando eso suceda, cuando tu pasante o paralegal tenga acceso a esa combinación, podrán resolver problemas de abstracción tipo Einstein que hoy solo pueden resolver los socios más experimentados".

El ejemplo que compartió fue revelador: hace 10 años, su equipo gastó $80,000 en software personalizado para modelar el flujo de personas en un edificio. "En 12 a 18 meses, un estudiante de preparatoria podrá hacer esto en 30 minutos, gratis", proyectó.

La democratización del juicio ejecutivo

Pero quizás el cambio más profundo que anticipó Brill no es tecnológico sino organizacional. Describió cómo un investigador del Toyota Research Institute, que solía generar seis a ocho ideas de diseño diarias, ahora produce 187 con herramientas de IA generativa. "Está literalmente en una nave espacial, trabajando 365 días al año, 24 horas al día", ilustró.

Esta aceleración no se limitará a tareas técnicas. "Cada empleado tendrá en su teléfono un súper socio equivalente a McKinsey", vaticinó. "Tu pasante tendrá el mismo nivel de soporte para decisiones que el CEO de una gran empresa tiene hoy. Tendrán en su bolsillo herramientas de modelado que hoy solo están disponibles para estados nacionales y empresas haciendo grandes transacciones".

Brill compartió su propia experiencia preparándose para una reunión con el gobierno chileno. Hace seis años le tomó 60 horas de investigación y miles de páginas de documentación. En su visita reciente, ChatGPT le generó un resumen de 3,000 palabras en 45 minutos. "No era perfecto, pero francamente era mejor de lo que había hecho seis años antes. Entré a reuniones como experto con 45 minutos de preparación en lugar de una semana y media".


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El fracaso del modelo tradicional de transformación

Una de las estadísticas más impactantes que Brill presentó fue esta: entre 70 % y 85 % de las transformaciones digitales fracasan completamente en lograr sus objetivos. "¿Qué otro proceso de negocio puede fracasar del 70 al 85 % y seguir siendo el estándar?", cuestionó.

La razón, explicó, no es la tecnología sino el modelo de implementación. "Las personas en la cima tienen una visión, contratan consultores que pasan 15 minutos con cada empleado, gastan 10 o 100 millones de dólares, y no pasa nada". El problema es que nunca se toman el tiempo para entender realmente cómo funciona la firma.

Aquí es donde Brill ve la mayor oportunidad de la IA: "Lo emocionante es que todos tus empleados ya están experimentando con ella, viendo qué pueden hacer. Por primera vez, podemos hacer transformación digital desde abajo hacia arriba, si elegimos hacerlo".

Pero también identificó el mayor riesgo: si el personal de apoyo domina estas herramientas y los socios no, el balance de poder cambiará. "Si tu personal de apoyo sabe usar estas herramientas y tú no, van a poder impulsar el costo de su compensación hacia arriba porque controlan los medios de producción", advirtió.

Tres preguntas para los líderes legales

Brill propuso un ejercicio para los asistentes: "Esta noche, cuando tengan un momento, háganse tres preguntas".

  • Primera: ¿Qué cosas ni siquiera consideramos hacer como organización porque nadie es lo suficientemente inteligente para hacerlas?
  • Segunda: Si cada empleado fuera exponencialmente más capaz, ¿cómo haríamos las cosas diferente?
  • Tercera: Si tuviéramos capacidad de contratación ilimitada, ¿qué cambiaría?

Reconoció que la reacción instintiva, especialmente para los abogados y directores de riesgo en la audiencia, sería rechazar este nivel de experimentación descentralizada por considerarlo demasiado arriesgado. ¿Su respuesta?: "Al final del día, las organizaciones en un mundo donde la innovación se acelera necesitan ser más innovadoras. Necesitan aceptar más riesgo de su gente junior".

La solución, propuso, no es prohibir sino establecer nuevos mecanismos de gobernanza. Explicando cómo los pulpos funcionan distinto a los humanos, explicó: "Los tentáculos exploran, pero solo hasta cierto punto. Hay un rango de movimiento permitido". Las firmas deben definir no solo cuánto riesgo pueden tomar sus empleados, sino cuán poco riesgo pueden tomar antes de ser penalizados por falta de innovación.


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El costo de no actuar

Los números de inversión que Brill proyectó son significativos. El gasto en tecnología legal, actualmente en 3.7 %, aumentará al 5-6 % para 2030. La gestión del conocimiento se volverá crítica: "¿Cómo mantienes tu corpus de conocimiento unido para aprovechar estas búsquedas y obtener lo máximo de todos esos datos?".

Pero el verdadero costo, sugirió, no será financiero sino existencial. Citó su propia experiencia casi fatal en el océano: "El 90 % de las muertes por corrientes de resaca ocurren cuando intentas luchar contra la marea". La pregunta no es si la IA transformará el derecho —eso ya está ocurriendo—, sino si las firmas lucharán contra esa corriente hasta agotarse o harán el movimiento lateral inteligente que las salve.

Para la audiencia reunida en el Westin Santa Fe, en su mayoría abogadas trabajando por transformar una profesión históricamente resistente al cambio, el mensaje resonó con particular fuerza. Abogadas MX, la organización sin fines de lucro que organizó el evento, representa precisamente ese tipo de movimiento lateral: no luchar frontalmente contra las estructuras existentes, sino encontrar el ángulo que permite que las mismas fuerzas que podrían destruir terminen impulsando hacia adelante.

Brill cerró con la misma imagen con la que comenzó: él mismo, arrastrándose por la playa después de casi morir, viendo el atardecer, preguntándose qué acababa de pasar. "¿Cómo pasé de tener 60 segundos de vida a ganar otros 60 años? Fueron un par de pequeñas decisiones que cambiaron dramáticamente mi destino".

Para la industria legal mexicana, esas pequeñas decisiones están por tomarse ahora.

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