Hay momentos en los que una deja de preguntarse qué más puede hacer y empieza a hacerse una pregunta distinta: ¿dónde vale la pena invertir la energía?
Durante mucho tiempo, el crecimiento profesional se entendió como una carrera de resistencia: más horas, más presión, más capacidad de aguante. En la cultura del derecho, avanzar parecía implicar demostrar, una y otra vez, que una podía con todo: absorber responsabilidades nuevas, adaptarse a cambios constantes y responder con resultados incluso cuando la dirección no siempre era clara. Incluso organismos internacionales del propio gremio, como la International Bar Association, han reconocido que durante años la profesión legal ha operado bajo modelos de trabajo de alta presión y desgaste.
Hoy empiezo a mirar ese modelo con más distancia y a replantearme cómo entendemos el crecimiento profesional y la sostenibilidad de las carreras jurídicas.
He aprendido que no todo movimiento es avance y que no toda presión construye una trayectoria sólida. Hay una diferencia importante —aunque a veces sutil— entre moverse por inercia y moverse con propósito.
Desde que llegué a mi rol actual, el trabajo ha estado marcado por retos constantes y proyectos sin precedentes dentro de la organización. Entré para apoyar la estructura legal de una rama que estaba naciendo y, con el tiempo, el alcance se fue ampliando. Hoy asumo responsabilidades en distintas líneas de negocio y participo en iniciativas de mejora transversal. Operar en varios frentes, entender dinámicas distintas y asumir responsabilidades crecientes exige aprender rápido, integrar visiones y tomar decisiones en contextos donde no hay manuales ni respuestas predefinidas.
Ese tipo de crecimiento implica presión, sin duda. Pero también implica algo distinto: oportunidad.
Cuando el reto es nuevo y nadie lo ha hecho antes, la pregunta deja de ser si una es capaz y se convierte en qué quiere construir con ese espacio. El enfoque cambia. Ya no se trata de demostrar inteligencia o disponibilidad permanente, sino de entender el impacto del trabajo, el aprendizaje que genera y las puertas que puede abrir hacia adelante.
Moverse con propósito significa saber por qué se aceptan ciertos desafíos: no solo porque alguien los asigna, sino porque fortalecen el criterio, amplían la comprensión del negocio y generan exposición estratégica —interna y externa— que permite construir reputación profesional y una visión más integral de la operación. Significa invertir energía en aquello que desarrolla habilidades transferibles y relaciones valiosas, no solo en cumplir expectativas inmediatas.
En entornos corporativos complejos, la presión suele venir acompañada de mensajes contradictorios: se espera iniciativa, pero no siempre se concede autonomía; se exige resultado, pero no siempre se ofrece dirección. Navegar esas dinámicas requiere algo más que esfuerzo: requiere estrategia personal.
He aprendido que ser estratégica no es solo anticipar riesgos legales o cerrar bien una negociación. También es decidir dónde vale la pena involucrarse a fondo, cuándo observar antes de actuar y cómo administrar la energía para sostener el crecimiento en el tiempo. No todo merece la misma urgencia, ni define una trayectoria.
Lectura sugerida: La continuidad de las políticas DEI en el escenario mundial
Para muchas abogadas de mi generación, este momento profesional, además, es un cambio generacional dentro de las organizaciones. Nos formamos con líderes de otras generaciones, aprendimos a adaptarnos a estructuras rígidas y hoy empezamos a ocupar posiciones de mayor responsabilidad en un contexto que todavía está redefiniendo cómo se ejerce el poder y la toma de decisiones. En ese proceso, a veces encarnamos el cambio mismo y eso genera resistencia.
La tentación es responder a esa resistencia con más presión interna, con más horas y la sensación constante de tener que probar algo. Pero cada vez estoy más convencida de que el crecimiento profesional no se sostiene desde el agotamiento permanente, sino desde la claridad, la preparación y la capacidad de elegir.
Esto no significa bajar el nivel ni renunciar a la ambición. Significa cambiar el enfoque. Invertir energía en aprender el negocio, en entender la operación, fortalecer criterios técnicos y en construir relaciones profesionales sanas. Dejar de gastar energía en demostrar valor en espacios donde ese valor ya está probado.
Te recomendamos: Acoso sexual en espacios laborales, la deuda de México con las mujeres
Este replanteamiento no ocurre en el vacío. Publicaciones especializadas del sector legal han señalado que las generaciones más jóvenes están transformando la forma en que se concibe la carrera en la abogacía: se cuestiona el modelo basado exclusivamente en horas y presencia física, y se privilegia un crecimiento más intencionado, enfocado en propósito, impacto y resultados. Esta transición generacional genera fricción con estructuras tradicionales, pero también abre la puerta a nuevas formas de ejercer el liderazgo y construir trayectorias más sostenibles. (Law Society Journal; Lawyers Weekly)
Lo que estamos construyendo hoy las abogadas no es solo presencia en la mesa, sino una forma distinta de permanecer en ella: con preparación, sí, pero también con límites; con compromiso; sin vivir a la defensiva; con resultados, sin perder claridad ni bienestar.
Moverse con propósito no elimina la presión, pero le quita el control. La presión empuja; el propósito dirige. Y cuando el movimiento tiene dirección, el crecimiento deja de sentirse como desgaste y empieza a sentirse como construcción.
Ya no se trata de prometer más, sino de invertir mejor: en lo que suma, en lo que deja aprendizaje real y en lo que permite crecer sin vaciarnos en el intento. Porque construir una carrera sólida también implica saber hasta dónde, cómo y para qué.
Y esa es, quizá, una de las conversaciones más importantes que podemos empezar a tener hoy.
*Andrea Baca es abogada con más de diez años de experiencia en asesoría legal integral, con trayectoria en litigio y derecho corporativo. Ha asesorado a empresas nacionales y multinacionales y actualmente forma parte de Intermex
Referencias
- International Bar Association. (2025). La necesidad de tomar medidas para mejorar la salud mental de los profesionales legales. https://www.ibanet.org/article/36c89479-9c35-4fb7-983a-c907b9fb5061
- Law Society Journal. (2025). How Gen Z will change the legal profession. https://lsj.com.au/articles/how-gen-z-will-change-the-legal-profession/
- Lawyers Weekly. (2025). Generational shifts in the legal profession: A challenge worth embracing. https://www.lawyersweekly.com.au/biglaw/41105-generational-shifts-in-the-legal-profession-a-challenge-worth-embracing







Add new comment