Reforma a la Ley de Hidrocarburos en Venezuela abre la puerta a la inversión extranjera y redefine el rol de Pdvsa

Voceros del Gobierno de EE. UU. han asegurado que la producción petrolera venezolana podría aumentar hasta 40 % este año./ Tomada del sitio web del Ministerio de Hidrocarburos.
Voceros del Gobierno de EE. UU. han asegurado que la producción petrolera venezolana podría aumentar hasta 40 % este año./ Tomada del sitio web del Ministerio de Hidrocarburos.
Marcos Carrillo, socio de AraqueReyna, cree necesario redefinir el rol de Pdvsa y no ve imposible una negociación que permita recuperar Citgo.
Fecha de publicación: 22/02/2026

La principal industria de Venezuela comienza a despertar. En tiempo récord, la Asamblea Nacional venezolana aprobó una modificación parcial a la Ley Orgánica de Hidrocarburos, sustrato legal que mueve los hilos del más importante recurso del país y que abre las puertas al capital extranjero para reflotar la industria que hizo de Venezuela jugador de peso en el tablero energético internacional.

Casi 20 años después de que Hugo Chávez pusiera en marcha una controvertida estatización de la industria, el país se prepara para una reapertura a la inversión que ayudará a recuperar el 80 % del tejido económico perdido y que podría elevar nuevamente a Venezuela a la categoría de nación de peso en el contexto mundial.

“Es un primer paso, muy tímido, pero necesario que abre una puerta importante a la inversión privada”, señala Marcos Carrillo, socio del despacho caraqueño AraqueReyna, cuya experiencia tanto en el área de energía y petróleo como en arbitraje y protección de inversiones nos ofrece una visión panorámica de las perspectivas que se abren para el país tras la salida de Nicolás Maduro de la presidencia.


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El tema legal

  • LexLatin: ¿Qué importancia reviste para Venezuela esta modificación de la Ley de Hidrocarburos?

Marcos Carrillo: La industria tiene que ir desarrollándose de una manera distinta a la que hemos tenido porque sigue muy atada al Estado. El privado va a poder actuar asociándose con el Estado en empresas mixtas, o de operadoras que trabajarán para esas empresas, o para empresas del Estado.

Sigue siendo evidente una subordinación a una concesión muy tradicionalista, estatista, pero es un primer paso. Más adelante se deberán dar otros, una vez que todo esté más solidificado.

  • ¿Es compatible la reforma con la Constitución Nacional?

MC: Está dentro de los parámetros constitucionales, se respetan y permiten abrir la exploración, exploración sino una compuerta downstream que no existía, mediante la apertura a la comercialización, algo muy importante.

  • ¿Qué otras leyes se deben modificar para hacer totalmente operativo al sector hidrocarburos venezolano?

MC: Lo primero es ofrecer garantía al inversionista, de modo que es importante contar con una Ley de Inversiones moderna, y utilizar los tratados bilaterales de inversión (TBI) existentes, ratificar nuevos u otras fórmulas que protejan la inversión, inclusive por vía de contratos.

Revisar la Ley del Sistema Eléctrico es central. Promover un marco legislativo que favorezca los proyectos de infraestructura que son indispensables.

En materia de impuestos, la modificación ha hecho en principio más atractiva la industria petrolera, aunque hay un gran poder discrecional y quedan muchas interrogantes por resolver.

Diría que esos son tres pilares fundamentales de todo este movimiento hacia una reindustrialización de Venezuela en petróleo y gas.

  • Se ha hablado de la ley, pero no se ha tomado en cuenta su reglamento, que data de 1941. ¿Cómo se puede echar a andar una reforma legal si seguimos anclados a un reglamento de hace 80 años?

MC: Hay una serie de disposiciones en la ley que otorgan mucha discrecionalidad al Ejecutivo, donde recae buena parte del peso de las decisiones. El Ejecutivo no solo tiene que actualizar ese reglamento, sino que por ley tiene la obligación de dictar las directrices relativas a la resolución de disputas por la vía de arbitrajes y mediación.


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Una nueva Pdvsa

A principios de los años 90, luego de la apertura promovida por el gobierno, la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa) llegó a ser considerada como la segunda mayor petrolera del mundo, solo superada por Saudi Aramco, en virtud de su capacidad de producción (unos tres millones de barriles diarios). Entonces a Pdvsa se le reconocía su avanzada tecnológica, eficiencia gerencial y expansión internacional. Esto cambió con la llegada de Hugo Chávez al poder.

La desinversión, el despido de dos tercios de su plantilla profesional, ineficiente gestión y el desvío hacia tareas que no le eran inherentes —como financiar programas agrícolas y de construcción de viviendas— entre otros males, convirtieron a la otrora corporación modelo en una empresa descapitalizada, tecnológicamente minimizada y dependiente de la producción de sus socias foráneas.

“Se ha pensado muchas formas de lo que debería ser Pdvsa, hay muchas propuestas, pero va a ser un tema que tomará algo más de tiempo. Lo central es permitir que la industria petrolera empiece a operar otra vez”, afirma Carrillo.

  • ¿Qué rol debería desempeñar Pdvsa en una nueva industria petrolera venezolana?

MC: Con lo que está en la ley, seguirá siendo una empresa para la cual los operadores privados van a trabajar, bien sea como parte de una empresa mixta (en las que el Estado conserva la mayoría accionaria) o de de operadoras que pueden inclusive comercializar el crudo extraído bajo ciertas condiciones. Igualmente, los denominados contratos de participación productiva existentes sigues siendo reconocidos. 

No obstante, hay una redefinición de su rol, porque si se va a delegar la operación en empresas privadas, entonces Pdvsa tendrá un papel menos operativo y más supervisor, más administrativo. Sin embargo, eso no resuelve el problema de fondo de Pdvsa, que debe ser sometida a una reestructuración, y definir su participación en la industria.

  • ¿Cuál sería el modelo a aplicar bajo esta nueva concepción?

MC: El modelo aplicado en Estados Unidos es muy particular y no se repite en el mundo. La propiedad de los yacimientos comúnmente es del Estado, cosa que ocurre en Venezuela por mandato constitucional, pero con la nueva Ley se abren las puertas a los privados para exploración, explotación y comercialización, algo positivo pues poseen gran experiencia en esas áreas. 

Tenemos a Pdvsa, pero su deterioro es tan grande que a lo sumo podría quedar como un actor más.

  • Se estima que se necesitarán entre 100.000 y 250.000 millones de dólares para volver a tener una producción de tres millones de barriles diarios. ¿Lo que se está haciendo garantiza la consecución de esos recursos?

MC: Sí, hoy tenemos más garantías que hace un mes. Es innegable y eso es un paso importante. Pero el inversionista tiene que pensar muy bien cómo va a hacer esa inversión. Tiene que pensar en los vehículos de inversión adecuados porque no todos van a tener la misma protección. Además, hay que buscar jurisdicciones que tengan tratados de inversión con Venezuela, de doble tributación y otros aspectos que den certezas.

También es importante reforzar la seguridad jurídica, eso es lo primero. Hay que dar seguridad para la inversión extranjera, no sólo en cuanto a leyes, sino en cuanto al sistema de justicia. Se ha abierto la posibilidad de utilizar la vía del arbitraje, pero deben esperar las directrices que dictará el Ministerio de Hidrocarburos conjuntamente con la Procuraduría, para entender qué sucederá con temas como el arbitraje, si el arbitraje puede ser internacional, la ley sustantiva aplicable, entre otras. Lo importante es mandar de que Venezuela va a cumplir con sus obligaciones (deuda), que son muchas. 

  • El tema de las concesiones, ¿cree que es apropiado?

MC: Hay que chequear lo que pasa cuando se vence el período de duración de la empresa mixta, por ejemplo. La Ley establece que es por 25 años prorrogable por 15 años más. En todo caso, eso es importante porque se establece que, una vez vencida esa concesión, los bienes pasarán a la República sin indemnización alguna.

Eso puede resultar muy beneficioso para el Estado, pero en el negocio petrolero los cálculos de proyección dejan claro cómo invertir y cuándo dejar de hacerlo, de modo que esto puede conducir a un declive de la producción con miras al cierre de la concesión.

Creo que habría que analizar ese tema y buscar alternativas para que la inversión tenga un sentido y un retorno.  


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Una puerta a la inversión

Uno de los cambios apuntados en la reforma a la Ley Orgánica de Hidrocarburos es la introducción de la posibilidad de resolver controversias mediante el arbitraje y la mediación, una diferencia sustancial respecto a lo vigente hasta ahora, que establecía los tribunales nacionales como única instancia para dirimir cualquier tipo de conflictos.

  • ¿Cuál es su opinión sobre la inclusión del arbitraje dentro de la Ley?

MC: En la primera versión de la nueva Ley se planteó sólo de arbitraje independiente, es decir, no se permitía que se dirimieran disputas por arbitrajes institucionales como la Cámara de Comercio Internacional, la Cámara de Caracas, etc. Eso restringía mucho el tema del arbitraje. Pero la versión definitiva tiene un aspecto más positivo que permite el arbitraje sin calificativos, eso puede abrir la puertea al arbitraje institucional e internacional, lo que genera confianza al inversionista.

Ahora bien, todo esto va a estar sometido a las directrices que dicte el Ministerio de Hidrocarburos en concordancia con la Procuraduría General. Esto podría tener un aspecto positivo, pues los acuerdos de arbitraje que cumplan con esas directrices no estarán sometidos a requerimientos establecidos en la Ley de Arbitraje Comercial ni en la Ley de la Procuraduría General. Podríamos sospechar que esas directrices van a ir en torno a facilitar los acuerdos de arbitraje, aligerando los procedimientos para la formación de la voluntad en los acuerdos.

  • ¿Sería una especie de tercera vía para la resolución de conflictos?

MC: Esas normas deberían facilitar que las partes acuerden el arbitraje que ellas quieran, en la sede y bajo los acuerdos que quieran. Un arbitraje tiene que ser previo acuerdo y eso es lo que se buscará.

  • ¿Podría ello ayudar a solucionar los arbitrajes que existen contra las expropiaciones que ejecutó Venezuela a empresas transnacionales, como ExxonMobil, por ejemplo?

MC: Allí hay muchas alternativas. Uno de los problemas centrales que tenemos es la deuda, buena parte de ella proveniente de los procesos de arbitrajes y los laudos incumplidos por Venezuela. El tema es que hay formas de renegociar esas deudas, procurar formas creativas de acuerdos en impuestos, regalías, etc. La ley podría abrir opciones en este sentido, pero con respecto a esos acreedores que quieran regresar a Venezuela, se pueden abrir puertas de negociación mucho más amplias.

  • ¿Recuperará Venezuela la propiedad de Citgo?

MC: Es un tema interesante, porque, a pesar de que ya hay una decisión judicial, está sometida a la aprobación de la OFAC (por las siglas en inglés de Oficina de Control de Activos Extranjero), y la OFAC es un ente administrativo. Eso ha estado paralizado, aunque la sentencia se dictó hace ya varios meses. Muy probablemente habría que sentarse a llevar un enorme proceso de negociación no solamente con quienes ganaron la subasta, sino con todos los acreedores. Es difícil predecir, pero creo que eso va a terminar en una negociación.

Citgo es una empresa compleja incluso de manejo. No podría seguir siendo operada bajo las condiciones que se le establecieron. Eso será un espacio muy interesante para el derecho, porque va a haber negociaciones de todo tipo.


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Un panorama distinto

Tras el descubrimiento de grandes yacimientos en su suelo, Venezuela comenzó a ocupar un papel fundamental en el contexto petrolero mundial. De hecho, en las primeras décadas del siglo XX fue el primer exportador mundial y, como miembro fundador de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep), detentó poder decisivo en el mercado mundial.

No obstante, el declive de la producción durante la última década minimizó su participación en el sector, período durante el cual emergieron otros actores regionales con los cuales tendrá que disputarse una cuota del apetitoso pastel.

  • El panorama petrolero de la región hace 20 años era distinto ¿Cómo puede Venezuela reinsertarse en el mapa productor con nuevos actores como Colombia, Argentina, Brasil y Guyana?

MC: Tenemos de entrada un gran atractivo: la infraestructura, que es de primera línea, aunque muy deteriorada, pero se podría facilitar su recuperación. Esa infraestructura nos pone por encima de muchos países.

Otra de las ventajas que tenemos es posibilidad del retorno de mano de obra calificada. Tenemos muchos venezolanos que saben de petróleo y que seguramente están interesados en regresar a Venezuela. 

Por otra parte, más allá de la Faja del Orinoco seguimos teniendo petróleo liviano en la cuenca del Lago de Maracaibo, cuya explotación en una primera etapa nos puede ayudar a reflotar la industria. Además, el petróleo de la Faja seguirá siendo interesante para alimentar las refinerías diseñadas pensando en ese crudo, como Citgo y otras de costa este de EE. UU.

  • ¿De qué manera las sanciones siguen afectando el repunte de la industria?

MC: La tendencia es a que las sanciones institucionales desaparezcan con el tiempo si las cosas siguen evolucionando de manera adecuada. Las licencias que se han otorgado para que varias empresas puedan operar en el país han sido importantes y necesarias mientras no se eliminen las sanciones. Creo que en la medida que se vaya asentando todo y vaya habiendo más seguridad jurídica, se irán levantando las sanciones. En el caso del inversionista de EE. UU., no solo es relevante el tema de las sanciones sino que se deben construir formas de protección de inversiones pues no está protegido por algún tratado bilateral.

  • ¿Cómo quedan Rusia y China en este nuevo escenario?

MC: Lo primero es determinar de cuánto es la deuda con ambos países, especialmente con China. En segundo lugar, cómo se puede reestructurar esa deuda y tener en cuenta que pudieran darse litigios, porque creo que los habrá, y no solo por inversión sino por temas comerciales. Además, no sabemos si la deuda es legítima porque quizás no se cumplieron los pasos constitucionales para asumirla. La legitimidad de esa deuda podría estar en entredicho.

  • ¿Cuál será el papel de las firmas legales en todo esto?

MC: Para las firmas se abren puertas que estaban cerradas o casi cerradas porque no solo es petróleo y gas, es energía en general, infraestructura, bienes raíces, impuestos, arbitrajes, laboral, el manejo de los fondos creados para recibir los recursos por venta de petróleo, etc. La industria del derecho va a tener un crecimiento exponencial. Quizás algunas firmas se verán forzadas a contratar más personal, probablemente duplicar el número de abogados. También veremos firmas extranjeras interesadas en adquirir firmas nacionales.

  • En resumen, ¿Cómo ve el futuro?

MC: Desde el punto de vista de la inversión, creo que vamos bien, se han hecho modificaciones que abren las puertas al capital extranjero. Vamos a un crecimiento importante. Debemos seguir hacia una estabilidad jurídica para llegar a un estado democrático que ofrezca verdadera seguridad, un país moderno e involucrado en el concierto internacional. La economía va a ir a un ritmo más rápido que la política. Pero sin cambio político no habrá estabilidad.


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