¿Cuál es la visión de una firma fundada en 1920 para seguir creciendo con foco en la innovación? ¿Por qué Icaza, González-Ruiz & Alemán continúa siendo referente de propiedad intelectual en un mercado cada vez más competitivo y regionalizado? En la última década, la firma ha definido un plan de trabajo claro para redefinir su posicionamiento en la industria de propiedad intelectual, apostando por la evolución como eje central de su estrategia.
Al frente de ese plan está un equipo liderado por Moisés Rivera, Gabriela Tejada de Britton y Fernando González-Ruiz, socios del despacho panameño.
“Como equipo, tenemos claro que no podemos limitarnos a hacer una evaluación jurídica de los casos de nuestros clientes, sino que debemos ejecutar una misión como sus socios estratégicos: nos involucramos dentro de las operaciones de cada una de nuestras cuentas e ideamos, pensamos y estructuramos una visión a mediano y largo plazo para que logren sus objetivos locales y regionales”, adelanta Moisés Rivera, líder en el área de PI de Icaza, González-Ruiz & Alemán.
En diálogo exclusivo con LexLatin, el delegado nacional titular de Panamá en la Asociación Interamericana de la Propiedad Intelectual (ASIPI) comparte su apuesta, que combina especialización jurídica, modernización de procesos y una lectura estratégica del rol que la PI juega hoy en el desarrollo empresarial y la atracción de inversión en Panamá y la región.
“Hay un motor para que la propiedad intelectual se desarrolle grandemente en Panamá: su posición geográfica, que no solo establece ventajas en términos políticos, sociales y económicos, sino que también impacta de manera trascendental en el desarrollo de la propiedad intelectual a nivel latinoamericano. Y la razón es bien sencilla: para poder exportar a los diferentes países de la región, la mayoría de las empresas hacen transbordos de mercancías en las rutas y trasiegos marítimos del país. Eso lleva a que los titulares, a lo largo de todas las latitudes, tengan la necesidad de proteger sus marcas y el valor comercial de sus activos intangibles en todo el territorio panameño, fundamentalmente para evitar falsificaciones, imitaciones y uso indebido. Por eso, con muchísimo gusto y beneplácito puedo decir que la propiedad intelectual en Panamá está en constante aumento”, explica Rivera.
Las cifras lo avalan: en Panamá se registran, en promedio, 10.000 marcas por año. Icaza, González-Ruiz & Alemán forma parte del top 3 de firmas con mayor cantidad de registros.
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Cuando una firma se anticipa, marca tendencia: dos casos icónicos en materia de PI
Mientras el país continúa el debate sobre las modificaciones a la Ley de Marcas, que eventualmente podría impulsar la modernización de la Ley de Propiedad Industrial de Panamá, Icaza, González-Ruiz & Alemán encabezó dos hitos:
1. Logró que el país emitiera la primera declaratoria de notoriedad a favor de la marca de cerveza Balboa, en todas sus presentaciones, a nivel general y en relación con la clase 32 internacional.
“Anteriormente, la declaratoria de notoriedad en Panamá se daba solamente de manera específica contra una parte en particular, es decir, contra alguien que estuviese dentro de un litigio. En este caso, hemos logrado que los juzgados reconozcan la declaratoria de notoriedad a nivel general, es decir, frente a todo el conglomerado social, a todos los terceros. Y esto le permite a las diferentes compañías reevaluar la cuantía del valor de sus marcas por medio del equipo de actuarios y fortalecer su portafolio de activos intangibles, no sólo en términos cuantitativos, sino también cuantitativo. Cuando hablamos de innovación, hablamos de estos casos, que le otorgan un valor agregado a nuestros clientes”, especifica Rivera.
2. Marcó un precedente y está trabajando activamente en la obtención de la nulidad de registros sanitarios de productos farmacéuticos, cosméticos, alimenticios y de bebidas y/o licencias de comercialización con base en los derechos de marcas, sin un marco legal sustantivo que estableciera el procedimiento a seguir.
“Este es un tipo de demanda que no se había dado en la República de Panamá. El caso ya pasó la fase de admisión y ahora va a la fase de caudal-probatorio para poder acreditar los derechos. En este momento estamos esperando que fijen audiencia y creemos que será favorable porque la innovación forma parte de nuestro compromiso para poder seguir liderando esta materia”, predice el abogado.
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Estar a la vanguardia, un mandamiento irrenunciable
La propiedad intelectual se ha convertido en un activo estratégico para empresas locales y multinacionales. Por eso, los despachos especializados tienen un desafío en común: adaptarse a un mercado más sofisticado, tecnológico y competitivo.
En Panamá, un hub natural de negocios para la región, esta transformación no solo pasa por el conocimiento técnico, sino también por la capacidad de prestar servicios legales diferenciales.
“Como equipo, no podemos limitarnos a hacer una evaluación jurídica, tenemos que hacer una evaluación de la realidad operacional y de la realidad del mercado de nuestros clientes, que se conjugue con el enfoque técnico-jurídico para ofrecer un resultado de un valor inimaginable. Nuestros clientes nos confían que pensemos en ellos y que les planteemos soluciones de manera pragmática. Por eso, ellos son parte de nosotros y nosotros somos parte de su ADN”, describe Moisés Rivera.
La misión de la firma panameña, que este año celebra 106 años de trayectoria, es marcar la pauta. “Necesitamos promover derroteros de buena sinergia para los clientes, como parte de nuestro espíritu corporativo. Si bien buscamos ejecutar un trabajo de excelencia de calidad triple A, nuestro rol no termina allí: también buscamos marcar tendencia y liderar el mercado. Esto, muchas veces, no es el camino más fácil, ya que trae cargas, retos y desafíos, pero allí está nuestro esfuerzo”, remarca.
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Inteligencia artificial y propiedad intelectual, ¿innovación o retroceso?
Como ex vicepresidente de la Comisión de Propiedad Intelectual de la Cámara de Comercio Internacional (CCI) – Capítulo Panamá y líder en el área de PI de Icaza, González-Ruiz & Alemán, Moisés Rivera tiene en claro que la inteligencia artificial (IA) es uno de los tópicos más desafiantes del sector.
“En términos regulatorios, creo que es necesario e indispensable establecer un marco que nos sirva de guía a todos, sobre todo un código de ética bastante específico, inclusive casi casuístico, para poder hacer uso de la inteligencia artificial”, opina.
Para el abogado, la inteligencia artificial es una herramienta innovadora con incidencia positiva, como la posibilidad de disminuir el trabajo tedioso, mecánico o cotidiano de los seres humanos. Sin embargo, también hace énfasis en que la IA, utilizada de forma irracional o abrasadora, podría traer consecuencias negativas en toda la sociedad: “Ya estamos viendo casos en donde las compañías han hecho uso incipiente de imágenes y voces de seres humanos, vulnerando sus derechos”, advierte.
En este sentido, Rivera considera que hay que avanzar hacia la protección de los derechos de los creadores. “No puedo concebir que un artista, un autor o un coautor pierda el reconocimiento de parte de su esfuerzo o creación cuando la inteligencia artificial toma fragmentos de su obra”, ejemplifica.
Como despacho, Icaza, González-Ruiz & Alemán decidió avanzar en la incorporación de IA. Recientemente, junto con la Cámara Americana de Comercio (AmCham), la firma suscribió un código de uso de la inteligencia artificial.
“Hemos desarrollado, y en este momento tenemos en desarrollo, aplicaciones que utilizan inteligencia artificial y escáner biométrico para estar a la vanguardia en el tema de marcas. Sin embargo, estamos haciendo todo nuestro esfuerzo para que estas herramientas no vayan en detrimento de los colaboradores, de los socios, de los asociados ni de las compañías. Para nosotros, el norte siempre debe ser el respeto a la confidencialidad y a la ética: no podemos perder de vista que la inteligencia artificial puede ser lo suficientemente invasiva como para dejarnos en una situación de vulnerabilidad frente a aspectos importantes, como los principios éticos”, señala el socio.
En relación al uso de la IA para abordar los casos de sus clientes, la firma panameña tiene un protocolo específico: “Como parte de nuestro código de ética, cada cliente tiene derecho a elegir. Para eso, deben completar formularios y plantillas digitales que acrediten su consentimiento. Hoy día, el 60% de nuestros clientes prefieren que usemos IA en sus casos; la mayoría de ellos nos consulta qué tipo de inteligencia artificial vamos a usar y cuáles son los límites o restricciones a tener en cuenta. El otro 40%, en cambio, no está de acuerdo con el uso de inteligencia artificial para sus asuntos y prefiere estar excluido de estas herramientas. Lo más importante, en todos los casos, siempre, es que se custodie la confidencialidad de sus asuntos”, subraya Rivera.
Ahora bien, entonces, ¿por qué Icaza, González-Ruiz & Alemán continúa siendo referente de propiedad intelectual en un mercado cada vez más competitivo y regionalizado? Porque la estrategia del despacho panameño responde a un cambio estructural en la demanda de servicios de propiedad intelectual, donde las empresas ya no buscan únicamente protección de marcas o patentes, sino asesoría integral alineada con sus objetivos de negocio.






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