El Ministerio de Hacienda y Crédito Público de Colombia ha puesto en consideración del mercado un proyecto de decreto que pretende redefinir la estructura de los portafolios de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP). La normativa proyecta un límite máximo del 30 % para inversiones en el exterior sobre el total de los activos bajo gestión, una cifra inferior al 49 % de los recursos que actualmente se encuentran colocados en mercados internacionales.
La medida implicaría un giro en la estrategia de diversificación del sistema previsional colombiano, que a noviembre de 2025 administraba 527,3 billones de pesos colombianos (cerca de 143.000 millones de dólares). El borrador contempla un periodo de transición de cinco años, con un tope intermedio del 35 % en el tercer año de vigencia.
Para Ricardo Fandiño, socio de la práctica de banca, finanzas y mercado de capitales de Pérez-Llorca Colombia, el ajuste podría tener consecuencias directas sobre la rentabilidad, la diversificación y el perfil de riesgo de los portafolios pensionales. Según el abogado, la medida no solo limita el acceso a oportunidades globales, sino que incrementa la concentración de activos locales y genera desafíos en la gestión estratégica de largo plazo de los fondos de pensiones.
Un ruido político
Fandiño sostiene que la propuesta parece estar más vinculada a una estrategia de ruido político que a una búsqueda técnica del retorno de capitales. El propio diseño del borrador contempla salvaguardas, excepciones y mecanismos de justificación técnica, lo que sugiere que la obligatoriedad podría ser, en la práctica, flexible.
Según el socio, el Ejecutivo es consciente de la inexistencia de alternativas de inversión suficientes en el mercado local para absorber el volumen de recursos que las AFP tendrían que repatriar. El borrador prevé que las administradoras puedan presentar justificaciones técnicas cuando razones objetivas impidan el cumplimiento del límite.
Para el abogado, esta disposición convierte la obligatoriedad de la norma en un saludo a la bandera, ya que otorga una vía de escape regulatoria ante la falta de profundidad del mercado de capitales colombiano.
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Impacto en la rentabilidad de afiliados
Reducir la exposición internacional obligaría a las AFP a reconfigurar portafolios hoy diversificados, generando potenciales impactos financieros en el corto y mediano plazo. Esta obligatoriedad implica riesgos directos para los ahorradores, ya que forzaría a las administradoras a liquidar posiciones en mercados internacionales para cumplir con los nuevos topes legales. Según Fandiño, este ajuste podría afectar tres áreas clave:
- Pérdida de utilidades. La venta de activos antes de que alcancen su maduración proyectada impide capturar los rendimientos esperados.
- Costos operativos. La salida de posiciones en mercados extranjeros implica el pago de comisiones de corretaje y gastos administrativos.
- Riesgo de liquidaciones: Existe el riesgo técnico de que los fondos deban liquidar posiciones financieras en momentos de mercado desfavorables.
“Ante la falta de alternativas de inversión local, las AFP se verán obligadas a invertir en activos locales con menores tasas de retorno, presionando la rentabilidad futura”, menciona.
Mayor de concentración y exposición
Otro de los puntos críticos señalados por el experto de Pérez-Llorca es la concentración geográfica, monetaria y crediticia del portafolio.
Limitar la inversión internacional elevaría la dependencia del desempeño macroeconómico colombiano, amplificando la vulnerabilidad ante ciclos de recesión, deterioro fiscal o choques internos.
“En otras palabras, se trata de no poner todos los huevos en una sola canasta. Si la canasta se cae, todos los huevos se quiebran. Si por el contrario se tienen los huevos en distintas canastas, unas en Colombia y otras en el exterior, pues se asegura que los huevos de la canasta del exterior no se afectan con la caída de la canasta colombiana”, explica Fandiño.
Actualmente, los fondos de pensiones ya se encuentran cerca del límite máximo permitido en deuda soberana (50 %). Una mayor reasignación de recursos al mercado local podría traducirse en una exposición aún mayor a bonos del Gobierno colombiano (TES), en un contexto donde las agencias calificadoras mantienen una perspectiva de riesgo sobre la deuda pública.
“Claramente se aumenta el riesgo por dos razones: primero, la concentración del portafolio en un 50% en deuda soberana Colombia, en un momento en que las agencias calificadoras ven con riesgo negativo los bonos del gobierno colombiano; en segundo lugar, la falta de emisores Triple AAA en Colombia que necesariamente lleva a un portafolio con mayor riesgo”, añade.
El cuello de botella del mercado colombiano
El objetivo gubernamental de canalizar los fondos de pensiones como motor del desarrollo local enfrenta barreras estructurales del mercado financiero nacional.
Aunque el sistema bancario colombiano mantiene altos niveles de liquidez, el mercado de bonos corporativos sigue siendo limitado. Muchas empresas, especialmente fuera del segmento blue chip, prefieren el crédito bancario antes que emitir deuda en el mercado público. Fandiño identifica cuatro barreras principales:
- Alta carga fiscal. El sistema tributario colombiano se caracteriza por reformas frecuentes (aproximadamente cada dos años) que incrementan los costos operativos para las empresas.
- Obligaciones de reporte. Los requisitos de gobierno corporativo, miembros independientes, comités de auditoría y reportes públicos recurrentes generan costos administrativos que muchas empresas medianas no están dispuestas a asumir.
- Tasas de interés. No existe una diferencia atractiva entre las tasas de los créditos corporativos y las tasas de los bonos demandados por inversionistas institucionales.
- Exigencia de calificación. Los inversionistas institucionales en Colombia suelen restringir sus compras a bonos con calificación mínima de AA+, lo cual margina a una gran parte del sector productivo. Esta es una diferencia con los mercados más robustos, en donde existe mercado para bonos con calificaciones inferiores a las más seguras.
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Referentes internacionales y experiencia local
Aunque el Gobierno ha citado los modelos de Brasil y Costa Rica como antecedentes para justificar la restricción, el socio de Pérez-Llorca cuestiona la validez técnica de las comparaciones.
“Me explico: la rentabilidad de los fondos de pensiones en las últimas décadas ha sido positiva y los activos han sido seguros en términos generales. Esta rentabilidad y seguridad del portafolio se han logrado con inversiones diversificadas, incluyendo en el exterior. En este sentido, en lugar de mirar a experiencias del exterior, miraría a la experiencia local”, opina.
Según cifras de la Superintendencia Financiera de Colombia (SFC), el rendimiento histórico de los fondos de pensiones colombianos ha superado al de la mayoría de los países miembros de la OCDE. Este desempeño se ha logrado precisamente gracias a la flexibilidad para diversificar los portafolios en el extranjero.
Por tanto, el experto sugiere que la regulación debería basarse en el éxito de la experiencia local acumulada en lugar de intentar replicar modelos extranjeros con dinámicas de mercado distintas.
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Impacto macroeconómico
La eventual repatriación de capitales, calculada en aproximadamente el 19 % de los activos bajo gestión, plantea retos para la estabilidad monetaria y la tasa de cambio USD-COP. Fandiño considera que el impacto dependerá del ritmo efectivo de repatriación y de las excepciones previstas en el decreto. En su opinión, el diseño del borrador sugiere que la obligatoriedad podría ser flexible en la práctica.
“Muy difícil afirmar cuáles serían esos efectos negativos. Eso dependerá, entre muchos factores, del plazo dentro del cual efectivamente terminen repatriando esos recursos, pues el borrador de decreto no solo otorga un compás de espera, sino que trae excepciones al cumplimiento de la norma. Nuevamente, pareciera más un grito de batalla que una intención real de traer todos los recursos”, expresa.
No obstante, el abogado matiza que el tipo de cambio en Colombia no depende únicamente de factores internos. La mayor influencia sobre el valor del peso colombiano proviene de factores externos, como la política comercial de los Estados Unidos y la relación del dólar frente a las monedas de economías emergentes de mayor peso, como China, India o Brasil.
En este contexto, afirma el especialista, la repatriación forzosa añadiría un componente de presión interna a una variable que ya es volátil por factores globales.
“Lo que sí es cierto basado en las cifras reportadas por las AFP y la SFC es que en los últimos 20 años, el rendimiento histórico de los fondos de pensiones administrados por las AFP privadas en Colombia es superior al rendimiento de los fondos de pensiones en la mayoría de los países de la OECD”, agrega.
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Retos para el futuro
Para equilibrar los objetivos de rentabilidad, estabilidad y desarrollo del mercado, la recomendación técnica que brinda Fandiño es mantener el régimen de inversión vigente. Un entorno favorable para la inversión local no se logra mediante restricciones a la diversificación, sino a través de incentivos positivos. El experto sugiere que la política pública debería enfocarse en tres puntos clave:
- Reducir la carga fiscal para emisores e inversionistas.
- Disminuir los costos de reporte para facilitar que empresas de menor tamaño accedan al mercado de capitales.
- Fomentar la creación de un mercado de bonos con diversas calificaciones de riesgo para ampliar el universo de emisores.
En conclusión, el proyecto de decreto representa una modificación de las reglas de juego para el ahorro pensional en Colombia. Mientras el Gobierno busca consolidar a las AFP como financiadoras estructurales del Estado y la economía local, los expertos advierten que la medida compromete la rentabilidad y aumenta el riesgo sistémico de los ahorros de millones de colombianos.
El documento se encuentra actualmente en etapa de consulta, y su versión final determinará si las excepciones previstas permitirán la continuidad de la estrategia de diversificación que ha caracterizado al sistema en las últimas décadas.







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