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Reconversión monetaria en Venezuela: “Paños de agua caliente”

por Lara Valencia
publicado el24/08/2018

“Los venezolanos son millonarios”, contaba una señora haciendo chiste en tono irónico – por si no había quedado claro -  a las cámaras que grababan imágenes en un mercado en Caracas. “Somos millonarios porque salimos con millones de bolívares, pero con lo que trabajas 15 días no te puedes comprar un cartón de huevos”, añadía. Eran los días previos al proceso de reconversión monetaria en el que Venezuela está inmersa desde el pasado lunes 20 de agosto y que, según insinúan varios economistas, periodistas y expertos de la abogacía, no tiene ni pies ni cabeza.

La historia dice así en el nuevo episodio del drama venezolano. Nicolás Maduro, tras reunirse con el equipo económico de su Gobierno, anunciaba el 25 de julio el proceso de reconversión monetaria. La Resolución N° 18-07-02 del Banco Central de Venezuela (BCV), que rige el proceso de reconversión monetaria, conlleva una serie de normas centradas en el mecanismo de redondeo, estableciendo unas reglas generales y algunas excepciones para productos determinados. Según el Gobierno venezolano, esta medida busca revertir la profunda crisis económica y frenar la incontrolable hiperinflación. Busca hacerlo de la siguiente manera: quitando 5 ceros al bolívar y reimprimiendo nuevos billetes de los llamados bolívares soberanos.

Aunque en principio se tenía estipulada la eliminación de tres ceros en la moneda, la escalada inflacionaria de los últimos meses empujó al Ejecutivo a decantarse por suprimir un total de cinco ceros. Sin embargo, los venezolanos son escépticos. Comprender la realidad venezolana se puede antojar complicado. En general, cada día de la actualidad del país llegan noticias poco comprensibles para quienes están lejos. Puede que hasta a los propios venezolanos su realidad les suene a chino. Yo diría que la manera más simple y accesible de comprender a qué se va a enfrentar el ciudadano es haciendo el resumen que hacían algunos programas de televisión con dos conceptos muy simples: el sueldo medio venezolano y un kilo de carne.

Contaba una presentadora que el sueldo promedio en Venezuela es de 1,5 USD, lo que equivalía a 5.000.000 de bolívares. Eso es lo mismo que cuesta 1kg de carne, por lo que si compramos esa cantidad de carne con billetes de 1.000 bolívares, (el billete de menor valor hasta hace pocos días) necesitaríamos cinco mil billetes. De acuerdo con la nueva medida, los billetes serán de 2, 5, 10, 20, 50, 100, 200 y 500 bolívares soberanos y de ahí que Maduro saliese con el cuento de que van a acabar con la hiperinflación.

Otros detalles a tener en cuenta son los siguientes: los billetes superiores a mil bolívares podrán coexistir con el nuevo cono monetario hasta su total desmonetización por parte del BCV; se establecen normas particulares para la expresión de precios en ambos signos monetarios - tanto bolívares como bolívares soberanos - y también para la emisión de cheques y otros títulos valores.

¿Ayuda esto a combatir la inflación y la escasez que hay en el país? Maduro no está haciendo algo que no se haya hecho antes en Venezuela u otros países. Pero no resulta creíble ni efectivo que esto vaya a resolver el problema de fondo, porque ninguna de las medidas que ha anunciado está encaminada a atajar la grave crisis económica.

La reconversión ha llegado junto a un paquete de medidas que, afirman expertos, tendrá como consecuencia un bárbaro aumento del gasto público y la posibilidad de llevar a muchas empresas a la quiebra o a tomar la decisión de abandonar el país. Por esto, muchos afirman que la reconversión no podría catalogarse ni de “medida cosmética”. Una medida que, en teoría, debería facilitar la vida de los venezolanos, pero que en la práctica ya se está presentando caótica. En este momento, comerciantes y compradores temen que los precios sigan aumentando, por no hablar de la confusión mental que produce tener que recalcular todo constantemente para no olvidar el valor (aunque ya se habla de que el dinero no tiene valor alguno) de lo que se está gastando.

Por lo pronto, la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción (Fedecámaras) dijo el pasado lunes que:

“Las empresas están en riesgo de quiebra tras los ajustes económicos decretados por el jefe de Estado, Nicolás Maduro”.

Como el Zimbabue del 2008 y la Alemania de entreguerras

Hace pocos días el Fondo Monetario Internacional (FMI) anticipó que la inflación puede alcanzar el 1.000.000% este año, por la dependencia del gobierno venezolano en la impresión de moneda. Alejandro Werner, economista responsable en la institución del departamento que sigue la evolución de la región latinoamericana, equiparaba a Venezuela con el Zimbabue del año 2008 o la Alemania de la década de 1920. ¿Son estas comparaciones oportunas y realistas? Los abogados consultados para este reportaje entienden la comparativa. José Gregorio Torrealba, socio sénior de Leĝa Abogados, dice que la hiperinflación en Venezuela es efectivamente grave y que si no se toman medidas lo antes posible, “es muy probable que lleguemos a los niveles de la hiperinflación de Zimbabue o de la Alemania de entreguerras”.

José Gregorio Torrealba
José Gregorio Torrealba

Aun así, añade un matiz:

“Creo que la comparación es oportuna para advertir a dónde podemos llegar, pero no creo que sea realista decir que 2018 en Venezuela cerrará con una inflación a esos niveles que superaban 200 millones por ciento. Claro que no puede descartarse en los años siguientes, si no se toman las medidas acertadas”.

A estas alturas Venezuela puede esperar cualquier giro en la crisis económica, pero hace años el país no habría sido capaz de anticipar la situación límite en la que se encuentra. “Los venezolanos no imaginábamos que podríamos llegar a estas comparaciones. No era un club al que queríamos ni al que nos merecíamos entrar”, cuenta el socio de Imery Urdaneta Calleja Itriago & Flamarique, Carlos García Soto.

Fernando Peláez-Pier, socio fundador de Hoet, Peláez, Castillo & Duque, también entiende que Werner utilice los casos de Zimbabue y Alemania para que se activen las alertas:

“Definitivamente me parece oportuna la comparación, sobre todo con Zimbabue. Llegamos a esta situación por razones similares, entre otras: la falta total de una política económica; el manejo de la economía y las finanzas por personal que no tiene los conocimientos requeridos; la aplicación desde el inicio del ‘chavismo/madurismo’ de políticas populistas. Recuerdo haber leído hace 20 años varios artículos en The Economist sobre la situación hiperinflacionaria en Zimbabue y me preguntaba: ‘¿Cómo puede un país funcionar bajo esas condiciones?’ Bueno, ya aprendimos”.

¿Qué va a pasar en el sector empresarial?

José Rafael Bermúdez es socio de BNM ONTIER y deja un ejemplo bien claro de las cosas que ya están pasando:

“Quitar ceros es hacer lo mismo que el marido que resolvió vender el sofá. Mucha gente cree que las dificultades solo atañen a los bancos, pero he visto que algunas compañías tienen dificultades inmensas adaptando sus sistemas contables, incluso las que utilizan SAP. Pude ver que la subsidiaria local de una empresa extranjera tiene problemas, porque usan el software contable global. Aquí les colapsó y nadie les ayudó desde las oficinas centrales. Le dijeron al gerente local que no iban a perder tiempo adaptando su software a Venezuela, así que los contadores internos salieron a comprar uno local. Hace tres años lo ‘desconsolidaron’ con el fin de hacer reportes financieros y ahora están ‘descontabilizando’, pues los sacan enteramente de su sistema contable global”. 

José Rafael Bermúdez
José Rafael Bermúdez

“Luego de las primeras semanas de turbulencia y aprendizaje, el sector empresarial tendrá la ventaja de volver a trabajar, por un tiempo, con unas cantidades monetarias fáciles de manejar. Sin embargo, los expertos advierten que dado el ritmo de la hiperinflación, en pocos meses o semanas volveremos a funcionar con cifras astronómicas”, comenta García Soto. Efectivamente, una de las preocupaciones en Venezuela es el aumento de precios que seguirá teniendo lugar, esta vez en parte, por el insostenible aumento de salario (de casi 60 veces el salario mínimo actual) que las empresas tendrán que implementar como parte del “Programa de Recuperación Económica, Crecimiento y Prosperidad”. Además, el gobierno pretende impulsar una reforma cambiaria que, a todas luces, parece una continuación del mismo control de cambios que se ha mantenido vigente en Venezuela desde 2004 y una reforma tributaria que, para algunos especialistas, atenta contra el principio de capacidad contributiva.

Carlos García Soto
Carlos García Soto

En las calles, los venezolanos hacen prácticamente oídos sordos. Cuando -preguntados por los medios- se escuchan respuestas como “eso son paños de agua caliente, mientras no se fomente la producción industrial, mientras no se estimule la producción nacional, tanto privada como pública, aquí no se va a solucionar nada” o “esto va a seguir en una debacle”.

Torrealba lo ve así:

“El sector privado en Venezuela se ha venido preparando para la reconversión monetaria, pero lo normal es que, operativamente, vengan unos días complicados mientras se ejecutan los cambios en los distintos mecanismos de pago, facturación, etcétera. Creo que el problema más significativo se centrará en el redondeo, que es la manera de ajustar los precios al nuevo valor de la moneda. El efecto del redondeo puede ser doble. Como regla general, los precios cuya cifra tengan un tercer decimal superior a cinco elevarán el segundo decimal a una unidad”.

El patrón que reconocen los expertos que se muestran contrarios al Programa de Maduro tiene que ver con las mismas carencias: la falta de políticas que realmente incidan en la crisis. “En base a lo que conocemos, al no formar parte de un conjunto de medidas que busquen corregir la grave crisis económica que estamos enfrentando y los problemas que la conforman, no considero que la reconversión tenga ningún efecto positivo para el sector empresarial, ni para la población en general. Su anclaje al Petro es una falacia”, explica Fernando Peláez-Pier. 

Fernando Peláez-Pier
Fernando Peláez-Pier

El papel de la Comunidad Internacional

Finalmente, la pregunta del millón es qué se le puede exigir a las instituciones internacionales para que contribuyan a una transición democrática en el país. José Gregorio Torrealba cree que la comunidad internacional debe centrarse en la “aplicación irrestricta del Derecho” en todos los niveles, ya que en este caso la diplomacia no puede ser un mecanismo para retrasar la aplicación de normas locales o internacionales.

En esta misma línea, García Soto menciona lo oportuno de exigir garantías democráticas más allá de lo técnico: “Es importante que no analicen la situación del país con criterios únicamente cuantitativos, sino que tomen en cuenta las cualidades que debe tener un régimen para ser democrático; que le den voz a los venezolanos que claman por mejores condiciones de vida”. 

No parece que Venezuela pueda salir de la profunda crisis económica sin un consenso político. Existe una urgencia innegable de que estas presiones contribuyan al entendimiento entre todos los representantes de la política nacional. Según Fernando Peláez-Pier, se debe mantener la presión que se ha venido ejerciendo desde el año pasado, “aplicando sanciones a funcionarios públicos y a cualquier persona que se haya beneficiado -y lo siga haciendo- de negocios con el régimen, además de seguir denunciando ante organismos internacionales. Esto debería llevarles a buscar una transición. El problema es que, para ello, los representantes de la oposición deben dejar de lado sus intereses personales y partidarios. Tienen que anteponer los intereses de Venezuela para encontrar una solución democrática”.

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