REPORTAJES


Plataformas en línea y big data prometen revolucionar el mercado jurídico

Las nuevas tecnologías que cambiaron por completo los modelos de negocios del transporte, el turismo, el comercio y la publicidad ahora vienen por los estudios de abogados. Y ya desembarcaron en América Latina. 

Después no diga que no le avisé. Sí, amigo abogado, aunque usted no lo crea, del mismo modo que ya lo hicieron Uber con el transporte ciudadano de pasajeros, Airbnb con el alojamiento de viajeros, Amazon.com con el retail, y Google con la publicidad, nuevos modelos de negocios buscan disrumpir el tradicional mercado de asesoramiento jurídico, con base en la aplicación de las nuevas tecnologías.

El cambio en ciernes puede ser dramático, si se tiene en cuenta que dicho mercado mueve unos 400.000 millones de dólares al año en todo el mundo y que las empresas comienzan a demandar métodos más objetivos para justificar sus gastos en servicios jurídicos. No es raro, en consecuencia, que quienes promueven estas iniciativas avizoren un futuro en el que las relaciones sociales, económicas, o políticas ya no alcancen para conseguir clientes.

Álvaro Ramírez Bonilla, socio de B&R Latin America IP LLC

Álvaro Ramírez Bonilla, socio de B&R Latin America IP LLC

Así lo advierte Álvaro Ramírez Bonilla, socio de B&R Latin America IP LLC, que se define como un Uber del asesoramiento jurídico, antes que como un estudio tradicional. Desde sus sedes en Bogotá, Colombia, creada en septiembre de 1999, y en Miami, Estados Unidos, inaugurada en junio del año pasado, atiende así los requerimientos de más de 2.000 clientes internacionales. Entre ellos figuran empresas de los Estados Unidos, Alemania, China y Corea del Sur de la talla de Samsung, Huawei, Linio, Easy Taxi o Petco. Lo hace en temas de propiedad intelectual a lo largo y ancho de 18 países de América Latina, donde cuentan con lazos con al menos un despacho local en cada uno.

“Nuestro modelo es de intermediación entre clientes y abogados. Básicamente, hay clientes en todo el mundo que tienen necesidades legales en diferentes países de América Latina. Nosotros estamos en la mitad, pero agregamos valor simplificando la región, con una sola propuesta, un solo pago, un solo poder, un solo punto de contacto, una doble supervisión de los procesos, y herramientas como un portal en Internet que le permite a cada cliente conocer en todo momento el estado de sus procesos”, subraya.

“Muchos de los clientes extranjeros ven a los países de América Latina como un solo mercado. Pero al momento de proteger sus marcas o patentes, rápidamente entienden que deben gastar mucho tiempo lidiando con las particularidades de cada nación. En la práctica, entonces, la mayoría quiere presentar una marca o patente en varios países a la vez y nosotros nos encargamos de que eso suceda. Suena fácil, pero coordinar el trabajo en 18 países es una labor compleja. Por lo tanto, la tecnología es fundamental para nuestro modelo de negocio”, continúa. A raíz de ello, la firma invierte cerca de 50.000 dólares al año en desarrollo tecnológico.

¿Pero cómo garantiza la calidad del servicio?, parece ser la pregunta del millón. “Primero, buscamos los mejores proveedores locales, lo que no siempre es fácil en América Latina. Pero también agregamos una segunda capa de control a los expedientes. No sólo los abogados locales hacen su seguimiento normal, sino que desde Bogotá también se vigilan. Los clientes no siempre se dan cuenta de lo importante de un doble control, pero es increíble el número de cosas que se les puede pasar a los abogados locales”, responde.

El emprendedor señala que, bajo esta modalidad, espera facturar nada menos que 1 millón de dólares en 2016. “Nuestro modelo de ingresos es bastante sencillo: compramos servicios más baratos, les agregamos valor y los vendemos más caros. Pero tenemos un ojo siempre puesto en la rentabilidad, porque la contribución de cada proceso es baja, ya que cada trámite requiere de mucho trabajo”, asegura. Por eso, precisa, la lucha pasa por automatizar los procesos: “Lo que pueda hacer una máquina, que lo haga, porque va a reducir los márgenes de error sustancialmente”.

Ramírez Bonilla se propone, de este modo, continuar mejorando la eficiencia de sus operaciones, con el propósito de aumentar la “capacidad de producción” de su iniciativa, sin elevar los costos fijos. Eso, en el corto plazo. Para el mediano deja el objetivo de ampliar su cuota de mercado. Lo hace confiado en que el futuro estará de su lado: “Creo que en el sector de la propiedad industrial va a suceder lo que pasó con las agencias de viajes. Lo propio va a pasar en el resto de los servicios legales: tarde o temprano la tecnología les va a quitar el trabajo a aquellos que no estén atentos. El mercado va a tener nuevos jugadores y vamos a ser uno de ellos”.

Una selección más objetiva

Otro ejemplo de lo que las nuevas tecnologías pueden hacer con la práctica del derecho ahora mismo lo da la empresa Premonition, también con sede en Miami, Estados Unidos. Allí la cofundaron Guy Kurlandski, su actual CEO, y Toby Unwin, su Chief Innovation Executive, en marzo de 2014.

Maximiliano Marzetti, director para América Latina de Premonition

Maximiliano Marzetti, director para América Latina de Premonition

“En esencia, Premonition combina inteligencia artificial con big data para mejorar el análisis y la toma de decisión en materia de litigios. Transparenta así el mercado jurídico, al ofrecer la posibilidad de seleccionar abogados según su historial de casos ganados frente a cada juez, en lugar de tener que confiar en rankings basados en la percepción subjetiva de otros abogados”, explica Maximiliano Marzetti, su director para América Latina y quien además es consejero en Ambrosini & Asociados Abogados, en Buenos Aires. “Según nuestros estudios, hasta un 30,7 por ciento del resultado de un litigio depende de la relación que tenga el abogado con el juez”, añade.

El ejecutivo sostiene al respecto que la reputación de un abogado frente a sus pares no tiene correlación directa con la cantidad de pleitos ganados. Y añade que incluso resulta difícil recabar datos al respecto. “Para encontrar información jurídica, Premonition cuenta con un sistema de Court Crawlers. Ello le permitió crear una base de datos de litigios tres veces más grande que la de su competidor más cercano. Sin embargo, nuestros servicios cuestan un tercio menos”, asegura.

El esquema de funcionamiento es sencillo. Los clientes de la iniciativa -multinacionales, estudios jurídicos de primera línea y aseguradoras que se valen del análisis predictivo para gestionar el riesgo legal de sus carteras, según el profesional- se suscriben a los servicios. Esto les permite realizar búsquedas según tipos de casos, materia y duración, empleando herramientas automatizadas de análisis para procesar la información.

“El cliente también puede extraer datos directamente a través de una API (Application Programming Interface) o comprar archivos específicos con datos, en todos los casos copias fieles de archivos oficiales, de jueces o de tribunales seleccionados”, puntualiza Marzetti. A dos años de su fundación, de este modo, la firma prevé facturar no menos de 1 millón de dólares en el próximo ejercicio. “Nuestros objetivos consisten en seguir expandiendo los jueces y tribunales incluidos en la base de datos, incorporar nuevas herramientas de análisis y, finalmente, posicionarnos cómo líderes mundiales en el mercado de selección de abogados”, indica.

Es que, como ocurre desde la Antigua Roma, contratar asistencia legal continúa siendo prácticamente un acto de fe para un cliente y la calidad de su servicio, un enigma envuelto en un misterio, incluso una vez terminado el juicio o litigio en cuestión. Por eso, el abogado argentino se anima a brindar un pronóstico inquietante: “Creemos que nuestros servicios de naturaleza disruptiva forzarán un cambio en los modelos de negocios de los estudios jurídicos”. Del mismo modo que, como cuenta la película Moneyball, protagonizada por Brad Pitt, una nueva generación de métricas cambió la manera de reclutar jugadores en las Grandes Ligas de béisbol de los Estados Unidos.

Cuáles son las nuevas tecnologías

Plataforma en línea. Una plataforma online es un sistema que permite la ejecución de diversas aplicaciones bajo un mismo entorno, dando a los usuarios la posibilidad de acceder a ellas y hacer uso de sus servicios a través de Internet.

Big data. Es un concepto que refiere a la acumulación de grandes cantidades de datos y a los procedimientos empleados para encontrar patrones repetitivos dentro de ellos, en el campo de las tecnologías de información y la comunicación. Los problemas habituales asociados con la gestión de semejantes cantidades de datos no sólo se concentran en su recolección y almacenamiento, sino también en la búsqueda, transferencia, análisis, visualización, sobre todo para crear informes estadísticos y modelos predictivos utilizados en diversas materias, desde los análisis de negocio y publicitarios hasta los datos de salud y, ahora también, de jurisprudencia.

Inteligencia artificial. Por medio de las ciencias de la computación, la matemática, la lógica y la filosofía, estudia la creación y diseño de sistemas capaces de resolver problemas cotidianos por sí mismos, utilizando como paradigma la inteligencia humana. Este tipo de sistemas son parte de la rutina en campos como la economía, la medicina, la ingeniería o la defensa, y se usan en gran variedad de aplicaciones de software. En el caso citado en la nota, se trata de un sistema experto basado en casos, que busca una mejor calidad y rapidez en las respuestas, dando lugar a una mejora de la productividad.


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