REPORTAJES


Brasil: “La crisis política ha sido más dañina que la económica”

Brasil se encuentra sumido en una crisis política provocada por los escándalos de corrupción que han salpicado a gran parte de la clase política brasileña y especialmente al PT, partido en el Gobierno. Mientras el caso Petrobras destapó la corrupción en el sector de la construcción, la Operación Zelotes amenaza con hacer lo mismo en el sector automotriz.

Ambos parecían escándalos económicos que fueron tomando tintes políticos. El caso de la petrolera pública afecta más de 70 políticos y ha puesto en aprietos a la mismísima presidenta, Dilma Rousseff, quien presidió el consejo de administración de Petrobras -dato que ha provocado que la oposición pidiera su destitución-. En el caso Zelotes, han llegado a implicar al hijo del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, Luis Claudio, que está siendo investigado.

La crisis política ha sido más dañina para el país que la crisis económica”, opina Alexandre Bertoldi, socio director de Pinheiro Neto Advogados. “La mayoría de los mercados estaban de alguna manera esperando esta crisis económica; sabíamos que llegaría aunque la intensidad ha sido mayor de lo que cabía esperar. Pero la sorpresa ha sido la crisis política y el entumecimiento empresarial que ha conllevado que muchas compañías estén paralizadas por las investigaciones de los escándalos de corrupción… Nos ha costado mucho. Por un lado, ha traído el miedo de los bancos; y, por otro, ha parado las decisiones de muchos directivos, que están esperando a ver qué pasa”.

La investigación de la petrolera estatal realizada en la Operación Lava Jato provocó el anquilosamiento de la inversión petrolera y la construcción civil. Sólo en la primera mitad de 2015, se han perdido más de 20.000 puestos de trabajo en el sector a raíz del final de varios contratos con Petrobras que no fueron renovados por la crisis de la corrupción y la caída del crudo -según datos del Sindicato de Trabajadores Offshore (Sinditob)-. Y según un estudio del Centro Brasileño de Infraestructuras (CBIE), los municipios de Río perderán entre 30% y 40% de sus ingresos petroleros.

Sin embargo, el presidente del Tribunal Supremo, Ricardo Lewandowski,  afirmó hace unas semanas sobre el caso Petrobras: “Lo que está pasando ahora es una revolución porque el poder judicial se está ocupando de los escándalos, así que no tengo ninguna duda de que todo saldrá a la superficie”.

José Eduardo Carneiro Queiroz, socio de Mattos Filho, Veiga Filho, Marrey Jr. e Quiroga Advogados, también ve el lado positivo a la situación.  “La crisis política siempre es un elemento que puede afectar a la decisión de los inversores. Pero creo que el escándalo de Petrobras puede tener un impacto positivo porque es una señal de que la corrupción es investigada y castigada y de que el país seguirá estándares más altos, similares a lo que vemos en países desarrollados”.

Carneiro considera que “el funcionamiento de la Justicia en Brasil ha mejorado mucho en los últimos 30 años y continúa haciéndolo. Y esto es positivo no solo para atraer inversores sino para el desarrollo del país y sus instituciones”, de las que presume: “No ha habido una reducción relevante de IDE en términos y eso es gracias a que es un país bien estructurado donde las instituciones funcionan y son capaces de hacer que los inversores se sientan cómodos”. Aunque reconoce que “durante el último período, hemos visto los precios de las materias primas caer de forma significativa, causando un importante impacto negativo para ciertos sectores de la economía que estaban atrayendo inversores extranjeros”.

Por su parte, Bertoldi también alaba las bondades de la Justicia en Brasil. “Tenemos unas instituciones jurídicas muy sólidas que han mostrado un buen grado de independencia, autonomía y transparencia. El poder Ejecutivo y Legislativo han mostrado respeto por la Constitución y la Ley, lo que representa una garantía para los inversores. Y creo que esa es la principal ventaja que ofrecemos”. Admite que no cree que “la Justicia vaya a eliminar la corrupción porque es imposible, pero sí estoy de acuerdo con Lewandowski en que la Justicia está llevando a cabo su labor”.

La segunda virtud nacional de la que hace mención Bertoldi es la vasta extensión de su mercado interno. “Tenemos una economía muy grande que no depende de las exportaciones. Y tenemos una ventaja competitiva siendo, por ejemplo, el productor mundial número uno de proteína animal”. No obstante, el abogado pinta un matiz: “Brasil no es el indicado para ser usado como una plataforma de exportación”.

Evaluación del 2015

Bertoldi considera 2015 “un buen año” y, aunque reconoce que hay industrias que han sufrido, otras lo están haciendo “extremadamente bien”. “Hemos visto mucha actividad económica en Brasil principalmente por dos motivos: primero, porque los compradores inteligentes se están dando cuenta de que los activos en Brasil son muy baratos -por ello, muchos compradores están aquí para posicionarse en el mercado y estoy seguro de que harán mucho dinero en los próximos años-; y segundo, porque otros inversores extranjeros están creando nuevos negocios y sacando ventaja de la mala situación de muchas empresas brasileñas”.

Debido a esas nuevas compañías y a la lucha de las ya existentes, se muestra optimista: “El país está sufriendo ahora mismo pero que va a emerger un país mucho mejor y con más negocios. Podemos eliminar la corrupción y todo lo que estaba haciendo que los precios fueran artificialmente caros. En el futuro, los precios van a reflejar la realidad”.

Bertoldi hace también un llamamiento a la sensatez. “La economía de Brasil no ha sido nunca tan buena como los inversores extranjeros lo vieron y ahora no es tan mala como creen”. A pesar de la disminución de inversores extranjeros, considera que “Brasil no ha perdido su credibilidad internacional. Lo que Brasil ha perdido es su imagen de ser El Dorado, un lugar donde todo el mundo hacía dinero… una imagen que nunca debió tener porque ese concepto fue malinterpretado”, afirma tajante.

Dilma Rouseff ha anunciado recortes de gastos y más impuestos para cerrar sus cuentas, apostando a medidas de austeridad con las que Bertoldi –quien rechaza opinar sobre la Presidenta- se muestra de acuerdo. “Creo que es una acción necesaria. Lo único que se puede hacer es reducir gastos –aunque no es fácil- y encontrar una solución para equilibrar el presupuesto. Y por supuesto, con más flexibilidad fiscal, se tendrán más herramientas para jugar y el Gobierno tendría mayores oportunidades de que la economía se recupere más rápido”.

En la situación financiera de la práctica legal en 2015, también hace un balance positivo. “No estamos sufriendo porque tenemos sectores en los que nos va muy bien así que el impacto general es ligeramente positivo. Pero, aunque estamos haciendo dinero con quejas relacionadas con escándalos de corrupción, sería mucho más agradable ganar el mismo dinero haciendo mercado de capitales o proyectos financieros”.

El futuro de Brasil

En 2014, la cuota del sector servicios superó por primera vez el 50% en el total de la IED. Este incremento se produjo, en parte, por una caída relativamente grande del sector de los recursos naturales, que pasó de un 21% de las entradas de IED a solo el 11%. “El aumento del sector servicios es un patrón que se puede ver en todas las economía en desarrollo y que aquí se ha producido debido a la demografía de la población y la reciente mejora de la situación social en Brasil –ahora hay más gente capaz de alcanzar el mercado de consumo y de tener mejor educación-. Y creo que la industria de servicios solo va a tender a aumentar”, comenta Bertoldi, quien reserva también un espacio para sectores que “siempre serán relevantes para el PIB de Brasil” como la agroindustria y las materias primas.

¿De dónde vendrán las inversiones? Actualmente, los principales países inversores de Brasil son EE. UU., Francia, Alemania y Japón; este último es la apuesta más clara de Bertoldi. “Las empresas asiáticas – coreanas, japonesas y chinas- van a venir más a Brasil, que es la 7º economía mundial. ¿Dónde más puedes encontrar eso? En Brasil tenemos la mentalidad de buscar inversiones pero el país nunca lo ha necesitado; los inversores extranjeros siempre han venido y seguirán viniendo, con o sin esfuerzo del gobierno de Brasil”.

El español Banco Santander, una de las empresas que más ha apostado por Brasil, promueve la IED en el país en su website TradePortal argumentando “el potencial del mercado doméstico brasileño así como el bajo coste de la mano de obra”. Bertoldi defiende que “el trabajo en Brasil no es necesariamente bajo sino que se vuelve bajo en dólares debido a la devaluación del real” pero reconoce que “el coste de producción en Brasil era mucho más alto que en cualquier otro país en desarrollo como India o China. Ahora los costes son más competitivos así que no creo que sea falso lo que el banco Santander afirma”.

Al margen de las oportunidades transoceánicas, Brasil encontrará inversores mucho más cerca. El flujo de capital proveniente de empresas latinoamericanas cayó un 12% en 2014 alcanzando 29.162 millones de dólares, cuando habían supuesto una media de 45.000 millones de dólares al año entre 2010 y 2012. Bertoldi acepta que “históricamente Latinoamérica ha sido tímida en invertir en otras países latinos y creo que quizá se han perdido oportunidades muy buenas. Ahora las empresas latinoamericanas son más sofisticadas y están listas para invertir. Además, creo que tienen una ventaja competitiva: por un lado, el idioma español -con Brasil como excepción- y, por otro lado, una mentalidad y una forma de hacer negocios muy similar. Y creo que vamos a ver más de eso en los próximos años. Es mucho más fácil ir a esos países que a Europa –que es casi imposible-, Asia o África. Creo que es natural buscar oportunidades en otros países latinoamericanos. Y creo que ese tipo de transacciones se volverán más y más habituales”.

 


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