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Elon Musk y la libertad de expresión

Elon Musk y la libertad de expresión

por Lara Valencia
publicado el11/06/2018
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Los sistemas de rating se han convertido en una herramienta eficaz para el consumidor y en un arma de doble filo para quienes venden y producen productos o servicios. Salimos a cenar y la variedad de restaurantes y gastronomías es tan variada e infinita en cualquier ciudad, que nos resulta más rápido preguntar a Google que a nuestros amigos, dónde encontraremos el mejor producto y servicio dentro de una relación razonable de calidad y precio. Lo mismo hacemos cuando buscamos hotel o apartamento a través de Airbnb. Del mismo modo que los empleadores y departamentos de recursos humanos rastrean nuestras redes sociales, buscando comentarios y recomendaciones de terceros. Bien sea con parámetros de cinco estrellas, con el SEO, o con lo que leemos en los hilos de Twitter de nuestros referentes, no estamos muy lejos de reproducir dinámicas sociales como las que llevan a Lacie a la locura y el desquicio absolutos en Nosedive, unos de los episodios más emblemáticos de la serie británica de ficción, Black Mirror.  

Nosedive – en español “caída en picada” - muestra el funcionamiento de una sociedad donde nuestro lugar en el mundo se determina, exclusivamente, por nuestra posición y prestigio en las redes sociales. ¿Les suena? El mensaje y el simbolismo parecen claros, razón por la cual la mayoría de reseñas que se encuentran sobre este episodio coinciden en algo. Dicho capítulo, es sin duda uno de lo más incómodos de Black Mirror. Resulta demasiado evidente el paralelismo con nuestra realidad en la actualidad.

El uso de las redes sociales también ha puesto en jaque el discurso sobre la libertad de expresión y la libertad de prensa en el siglo XXI. Si durante el siglo pasado uno de los retos de la prensa era luchar contra la censura y su uso como propaganda, el gran desafío ahora es marcar las líneas que diferencian a una red social de un medio de comunicación, la información de la desinformación, quién es creíble y quién no lo es. En definitiva, qué noticias son verdad y cuáles son mentira, destilar y desterrar el mal de las fake news.  

Aprovechando el tirón de esta problemática, el multimillonario Elon Musk - CEO de Tesla y SpaceX - proponía recientemente el lanzamiento de una plataforma de ranking para medios de comunicación y periodistas con la finalidad de combatir las noticias falsas. La propuesta, lógicamente, ha levantado muchos comentarios de rechazo y apoyo en la opinión pública. No es para menos. Los periodistas aplauden que existan mecanismos, instituciones o colectivos que velen por la credibilidad y profesionalidad de los medios, pero la particularidad de que sea una figura como la de Musk la que abandere este noble fin, resulta cuanto menos inquietante. 

Ariel Neuman es consultor en marketing jurídico y director de Artículo Uno. Este experto en comunicación piensa por ejemplo en los riesgos e implicaciones del contexto:

"Velar por la veracidad y la calidad periodística es un valor fundamental para cualquier sistema democrático. Un ranking orientado a ese fin puede parecer tentador, pero si la metodología con la que se hace no es transparente y segura (quién hace ese ranking, con qué parámetros, con qué conocimientos, con qué criterios), generará más opacidad de la que quiere despejar.”

Por otro lado, y como ya mencionábamos, la opinión pública ha mostrado mucho escepticismo, cuestionando y analizando la naturaleza de la propuesta y la posición del empresario. Según el abogado y socio fundador de Foresenics, Martín Elizalde “Elon Musk - por sus medios económicos, encanto personal y grado de exposición en causas  benéficas - tiene la posición ideal para impulsar un proyecto con el objetivo de determinar cuándo una noticia es falsa y cuándo es verdadera. Su apoyo sería excepcionalmente positivo.  Su actitud, sin embargo, parece derivar de la furia personal. Se enojó cuando leyó noticias negativas sobre un modelo de Tesla.” 

[caption id="attachment_32305" align="alignright" width="300"]Elon Musk y la libertad de expresión #elonmusk #pravda Fotolia[/caption]

Como apunta Elizalde, la ocurrencia del magnate llegaba justo después de que la prensa diese cobertura a los problemas de producción del Modelo 3 de Tesla, la pérdida de altos ejecutivos en la empresa y un enfrentamiento con el gobierno de los EE.UU. Este último fue por la investigación del accidente de un coche Tesla Model X que tenía activado el sistema automático cuando el pasado 23 de marzo chocó contra una barrera en Mountain View (California). “Convertirse en el árbitro de la verdad, cuando salen algunos reportes contrarios a un automóvil que uno produce y quiere vender, no parece una base sólida para esta tarea. Parece una venganza”, puntualiza Elizalde.

¿Mentira o Pravda?

Musk ha hablado en concreto de lanzar un sitio web llamado Pravda para puntuar la credibilidad de periodistas, editores y publicaciones.  Pravda, que en ruso significa “verdad”, es también la cabecera de un periódico ligado al Partido Comunista de la Unión Soviética. A pesar de la influencia de Musk en las redes, de poder suscitar tantos odios como amores, en términos de marketing el nombre de la hipotética plataforma levantaría, con certeza, recelos. No menos preocupante sería el monopolio que podrían ejercer los grandes conglomerados de información. ¿En qué lugar quedarían aquellos medios más independientes y con menos recursos?

Según Neuman “someter al escrutinio de un ranking o de una votación cuantitativa las bondades de un medio de comunicación incluirá, indefectiblemente, un movimiento hacia la concentración mediática. Veremos mayor puntuación para los más ‘creíbles’ en un círculo de retroalimentación y, el silenciamiento de otras voces, de las cuales algunas serán interesadas y otras independientes.”

Elizalde también advierte sobre los vicios que surgirían en la red: “opinar sobre una plataforma que no está funcionando me parece aventurado. Creo, sin embargo, que los usuarios podrían destilar veneno cuando una noticia no les guste y la plataforma tendría en cuenta la opinión negativa. Opinar sobre su nombre, es otra cosa. De todas las posibilidades, ¿era realmente necesario elegir ese? Pravda era el periódico ruso que publicaba obedientemente las opiniones del régimen soviético y regularmente, las ejecuciones sumarias de sus opositores...”. 

Musk ha intentado convencer a sus detractores y defenderse de quienes le acusan de ridiculizar o cuestionar a los profesionales de la comunicación, explicando que su intención no es desacreditar a todos los periodistas. En su cuenta de Twitter explicaba que se tiene que hacer algo para “mejorar la confianza de la opinión pública en los medios de comunicación”. Los escépticos no niegan el capital social que podría resultar de este emprendimiento.  

“En tiempos de trolls, de comentarios a cambio de pagos en sitios de recomendaciones, de difamaciones online, de posverdades y de falsedades, la curaduría periodística reviste un papel especialmente relevante. Saber quién o quiénes están detrás de una información, de un medio o de un periodista, le daría al público herramientas para distribuir sus cuotas de credibilidad”, explica Neuman. Sin embargo, añade, “sobran los ejemplos recientes de funcionarios en América - de norte a sur del continente - con el poder para organizar grandes equipos de opinadores virtuales, que denigran cualquier tipo de señalamiento en contra de sus políticas, sus decisiones o sus patrimonios, desatando verdaderas persecuciones. Si esto no se puede evitar, un ranking como el planteado, lejos de curar, generará mucha más confusión.”

Finalmente, no habría solo qué preguntarse solo en qué podría derivar la existencia de una plataforma que sirva para elaborar listas y rankings de la industria mediática. ¿Con qué autoridad o legitimidad sería el conocido empresario e influencer el impulsor de una plataforma que filtre la credibilidad de los medios?

Según Martín Elizalde “Preocuparse por el cuidado de la veracidad de la información es una tarea noble y necesaria. Es muy probable que muchas noticias falsas viajen de las redacciones de medios de comunicación al público, sin pasar un examen serio de su veracidad. El caso de Internet es aún  más grave, ya que cualquiera dice lo que se le ocurre y cuando se le ocurre. Creo que el señor Musk podría ayudar con su dinero, no con su experiencia. Quizás aportando a instituciones formadas por personas capacitadas y de reconocida trayectoria.”

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