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El cambio inmutable de Scioli

El cambio inmutable de Scioli

por Angela Castillo
publicado el21/10/2015
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En las semanas previas a las elecciones, Argentina se debate entre el continuismo o la renovación. Pero ¿cuál de ellos es Scioli y qué supondría su toma de poder para la práctica legal en el país?

Por Ana Veiga

Decía el filósofo Heráclito que ‘lo único constante en la vida es el cambio’, aunque no sepamos si dicho cambio pueda traer consecuencias positivas o negativas a largo plazo. En el caso de las elecciones argentinas, que se celebran el próximo 25 de octubre, estamos pendientes de confirmar si el cambio al que el país se enfrenta será sustancial o superficial.

El sucesor del Frente para la Victoria (FPV) -partido al que pertenece la actual Presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner- es el polémico Daniel Scioli, ex Vicepresidente de Argentina, Gobernador de Buenos Aires, crítico interno de su propio partido, empresario y recientemente protagonista de miles de memes. Todo lo atribuido al candidato del FPV se ha forjado durante años de vida política, aunque para el último de los calificativos le haya bastado un par de horas y una ausencia, concretamente la del debate televisado entre los candidatos a la Presidencia -organizado por la ONG Argentina Debate-. Ausencia que, siendo este el primer debate entre los candidatos en la historia del país, ha sido considerado como “muy grave” para el 70% de los argentinos.

Curiosa actuación la de Scioli teniendo en cuenta que sería la mejor forma de publicitar su programa electoral; y sobre todo, especialmente curiosa por formar parte de un partido en el Gobierno que, según publicaba recientemente TN, en un minuto “gasta en publicidad más de lo que cuesta una jubilación mínima”. ¿Será esta otra muestra de cambio? De ser así, ¿cuáles serán las consecuencias para la práctica legal y la economía del país? Esto es lo que opinan Máximo Luis Bomchil, socio de M. & M. Bomchil Abogados y Jorge Pérez Alati, socio de Pérez Alati, Grondona, Benites,  Arntsen & Martínez de Hoz (h).


“Cristina va a tratar de ser la mano en la sombra y Scioli va a tratar de impedírselo”

Máximo Luis Bomchil Máximo Luis Bomchil

Bomchil tiene claro el cambio que está por venir: “Creo que Scioli va a virar lentamente hacia una economía ortodoxa. Va a mantener las retenciones a las exportaciones agropecuarias, pero las va a reducir progresivamente”. Considera que la disminución de las retenciones a las exportaciones de los productos regionales y la devaluación del peso favorecerán a las economías regionales porque “son economías muy perjudicadas por el actual modelo económico y que dependen mucho de la exportación (vinos, frutas, aceites, etc)”.

Según Bomchil, Scioli hará lo mismo con los subsidios al transporte y la energía. “Reducirá los controles cambiarios, eliminando gradualmente las distorsiones que actualmente existen y que desequilibran el presupuesto público y los precios relativos. Va a tratar de evitar un ajuste brusco, siempre que el mercado se lo permita”.

Y también si se lo permite su predecesora en el cargo. “Cristina va a tratar de ser la mano en la sombra del gobierno y Scioli va a tratar de impedírselo” aunque reconoce que “en general, los presidentes salientes en nuestro país han perdido todo poder político, pero no siempre la historia se repite”.

Quizá se repita también la propia historia del candidato, quien “fue un hombre de centro-derecha que en los 90 apoyó sin ambigüedades la reforma pro mercado del presidente Menem”, aunque recientemente Scioli haya afirmado en el Council of the Americas que "no cree en el libre mercado" ni en un "Estado ausente que deja todo en manos del mercado". Por ello, Bomchil se muestra sorprendido sobre el futuro económico bajo su gobierno: “Es una incógnita cuánto va a avanzar en crear un ambiente propicio para los negocios y generar un clima de confianza que le permita atraer inversiones”. Mientras, Scioli aborda la cuestión con promesas electorales: "No queremos un paraíso fiscal, sino un paraíso productivo”, afirma.

Bomchil augura que la inflación se mantendrá en el 30% anual “en tanto no se corrijan las distorsiones que existen en la economía y que se reflejan en un déficit del sector público del orden del 8% del PBI” y afirma que, aunque “nadie puede estar en contra de reducir el gasto público sin afectar la inclusión social, lo difícil es lograrlo”, para lo que considera la figura del nuevo presidente como un elemento decisivo. “El mercado y en general todos los agentes económicos esperan una devaluación que podría rondar el 50%, pero todo dependerá de la confianza que ofrezca Scioli ”.

Además, se manifiesta escéptico con las afirmaciones del político de atraer inversiones a Argentina o de eliminar el IVA para jubilados, que califica como “promesas de campaña”. Lo mismo opina de la idea de, según palabras de Scioli, "exigir a los bancos privados que sean alternativas para que los trabajadores cuenten con créditos hipotecarios de largo plazo y a tasas accesibles”. Bomchil pronostica: “En la Argentina no hay crédito bancario a mediano o largo plazo y no lo habrá hasta que no tengamos una moneda sólida”.

Sí le atribuye una ventaja: el carácter dialogante del candidato del FPV –a pesar de su ausencia en el ya famoso debate-. “Habrá muy buen diálogo con los actores del campo y, en general, con todos los actores económicos y políticos pues Scioli es un hombre de concertación, no de confrontación”. Las consecuencias de un nuevo gobierno presidido por Scioli en la práctica legal son para Bomchil es una incógnita. “Si realmente gira hacia la ortodoxia económica, habrá inversiones y trabajo legal; de lo contrario, se vislumbra un panorama similar al de los últimos años: chato, sin desafíos y con poco trabajo creativo e interesante”, vaticina.


“Scioli va a ser un prisionero de las medidas que han llevado a la Argentina al caos actual”

Jorge Pérez Alati, socio fundador de PAGBAM Jorge Pérez Alati

Pérez Alati empieza la entrevista con una aclaración: “Me parece equivocado interpretar que Scioli ha criticado al FPV, sino todo lo contrario; ha apoyado de manera entusiasta todas las medidas de este gobierno. En todo caso, ha tratado de dar una imagen más amable”.

Sin embargo, según Alati, dicha imagen no se ha “traducido en acciones concretas que permitan avizorar alguna esperanza de cambio favorable en las políticas que se necesitan para generar crecimiento e inversiones”. De hecho, considera que la continuidad de que hace gala, provocará que “Scioli sea prisionero de las medidas que ha implementado este gobierno y que han llevado a la Argentina al caos actual”.

Al candidato del FPV – partido que define como “el peronismo actual”-, le achaca su populismo y la continuación de una falacia elaborada sobre las cifras de bienestar del país. “Hoy el valor real del dólar en la Argentina es superior a 16 pesos, mientras el tipo de cambio oficial -al que nadie consigue dólares- es de 9,50 pesos. Lo que seguramente haría Macri es revelar la realidad y no seguir con la ficción”. Compara esta falsa realidad con las cifras de pobreza, de las que dice: “Los índices que del Instituto de Estadísticas Nacional (INDEC) ponen a la Argentina con menos pobreza que Alemania. Un próximo gobierno de Macri sería sincero también sobre las cifras de pobreza”.

Pero, para Pérez Alati, Scioli no solo continuará al gobierno actual sino que arrastrará también su propia estela como Gobernador de Buenos Aires: “Sus colegas del FPV, conocedores de sus “trapos sucios”, podrán hacer públicos tales hechos acaecidos durante su gestión como gobernador”. Otros límites a los que el candidato deberá enfrentarse en caso de llegar a Presidente serán “la presencia entre sus financiadores de empresarios que detestan la competencia y que deben su existencia a la protección del mercado” y “las limitaciones que le imponga el narcotráfico, ya que la provincia de Buenos Aires ha sido centro de un incremento abismal del comercio y producción de estupefacientes”. Sobre esto último, Pérez Alati opina: “Nadie duda que tal crecimiento exponencial haya podido tener lugar sin la colaboración del gobierno de la provincia así como del gobierno nacional”.

Económicamente, considera que se mantendrán las mismas políticas “de protección a los mercados, de limitación al libre mercado y de interferencias del estado en las decisiones empresariales” y cree que “Scioli solo podrá cambiar de políticas cuando el caos se traduzca en reclamos sociales con gente en las calles”, momento en el que según Pérez Alati, tendrá dos opciones: “O convertirse aún más en lo que es Venezuela hoy o tomar medidas sensatas de apertura de la economía, lo cual no es muy probable”.

Mientras, Scioli insiste en que representa "la fórmula del federalismo productivo”, a lo que Pérez Alati replica: “El federalismo en Argentina ha generado caudillos que se asemejan a los señores feudales, cuyas provincias o estados han sido sometidos a las mayores privaciones por la venalidad de sus gobernadores. La corrupción desenfrenada de esos señores feudales ha generado índices de pobreza y de analfabetismo nunca antes vistos”.  Por ello, relaciona este productivismo del que hace mención Scioli como “la misma receta aplicada durante estos doce años de kirchnerismo”.

Se muestra de acuerdo con Miguel Bein, posible asesor económico del nuevo Gobierno, sobre el descenso del “control de capitales”, en referencia al cepo al dólar. Aunque juzga que “cuando hay confianza y seguridad jurídica, los capitales fluyen hacia el país de manera consistente pero no me resulta claro que Scioli pueda generar ni confianza ni las condiciones para que haya seguridad jurídica”.

Entre las promesas del candidato del FPV, se atisba el triunfalismo frente a los “Fondos Buitre”: "No solo nos desendeudamos sino que (…) no es necesario pagarle a los (fondos) buitre para acceder al financiamiento internacional”. Las consecuencias de la ausencia de pago serán el “fatal deterioro de la situación” obligando a Scioli a “tratar de obtener financiamiento externo”, comenta Alati. “Es mentira que el país se haya desendeudado. Todavía tenemos una gran deuda no reestructurada y este gobierno ha generado una deuda soberana muy importante para financiar un déficit que hoy es de 9 puntos del producto bruto. A este nivel de gasto, es claro que se deberá encontrar una solución alternativa al financiamiento del déficit fiscal. Hasta ahora lo han hecho mayormente mediante la emisión monetaria, que ha provocado esta inflación que nos aqueja y ronda el 30 % anual”.

A pocos días de las elecciones, Alati se plantea las repercusiones en la práctica legal de un posible gobierno del FPV con Scioli a la cabeza. “La seguridad jurídica no va a ser fortalecida por un futuro gobierno de Scioli. Es inconcebible que haya gente que siga pensando, como si sufriera el síndrome de Estocolmo, que un gobierno de Scioli sería bueno en esta etapa de la Argentina. A mi modo de ver, nada más alejado de la realidad. Cuando buscamos un médico o un abogado tratamos de elegir al mejor, al de mejores antecedentes y de probada experiencia. Sin embargo, parece que, para la Presidencia del país, nos conformamos con un personaje incapaz de articular un pensamiento”. 

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