Skip to main content
No dejemos que la ficción nos confunda

No dejemos que la ficción nos confunda

por Gabriel E. Gondolesi
publicado el24/06/2018
Compartir

Insuficiencia renal, la necesidad de trasplante, la desesperación, la compra de órganos y un trasplante efectuado por un cirujano plástico, sumados a excelentes actores, crean una gran ficción. Pero no dejemos que la misma nos confunda.


Los medios audiovisuales ganaron cada vez más relevancia como fuente de información y educación y las películas generan un gran impacto psicológico. Suelen convertirse en formadoras de verdades. Por eso, aquellas relacionadas con la donación y el trasplante de órganos pueden influir positiva o negativamente. Dos claros ejemplos son “Todo sobre mi madre” - donde el mensaje de Pedro Almodóvar fue “sí” a la donación - y “Coma”, donde Michael Crichton planteó, descarnadamente, la posibilidad de la compra de órganos, como también lo hace “Animal” de Armando Bo.


El efecto, sin embargo, depende de la sociedad en la que la ficción es difundida. España e Italia son los países con las tasas de donación de órganos más alta del mundo (más de 40 donantes por cada millón de habitantes al año), mientras que en Argentina, con mucha dificultad, solo hemos sido capaces de sostener entre 10 y 15 por millón.


La complejidad del proceso del trasplante requiere que se cumplan una serie de etapas para su concreción, más aún cuando se piensa en hacerlo con un donante vivo. La simple selección de un donante vivo en potencia, desde la valoración de su compatibilidad con el supuesto receptor, hasta la concreción del procedimiento que permita obtener un órgano utilizable, son prácticas imposibles sin el adecuado equipo ni la adecuada complejidad institucional.


Quienes formamos parte del personal de la salud que los realiza y, por lo tanto, somos responsables de los pacientes en lista de espera, debemos cuidar de todo aquello que pueda impactar de forma negativa en cualquier etapa del proceso. Esto tiene una sola consecuencia: incrementar la mortalidad en lista de espera. Es decir, reducirá las posibilidades de cumplir con la única posibilidad concreta de esos pacientes para mejorar o extender su vida.


En Argentina la ley N° 24193 de Trasplante de Órganos y Tejido establece claramente deberes, derechos y castigos para los profesionales de la salud y las instituciones habilitadas en la realización de trasplantes como el que plantea la película. Además, establece penas para cada una de las partes que incurrieran en el delito de obtener un órgano y trasplantarlo de forma lucrativa. La ley evita que existan protagonistas que tomen las sucesivas y equívocas conductas como las que detalla esta historia.


Nuestra responsabilidad es que el trasplante de órganos siga siendo el mayor acto de altruismo. Por ello, es nuestra obligación pedirle a la sociedad que, al dar con esta ficción, sepa que para poder satisfacer la demanda de órganos, deben ayudar a mejorar la tasa de donación con muerte encefálica. Las distintas sociedades del mundo confían en la comunidad médica de trasplante, en especial cuando interviene un donante vivo. Para sostener estas responsabilidades médicas, la Argentina cuenta con el Instituto Nacional Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai), dependiente del Ministerio de Salud, y responsable de hacer cumplir esta ley; y de una sociedad científica, la Sociedad Argentina de Trasplante, que reúne a especialistas del trasplante.


Nuestro profundo deseo es que “Animal” sirva para que la gente sepa que estos protagonistas no existen, y que debemos tomar conciencia de la necesidad e importancia de donar. Pedimos a todos los espectadores que al salir del cine, lo hagan con la convicción de que en la Argentina las normas legales, éticas y morales (que todavía existen), no permiten ni permitirán que esta ficción se vuelva realidad. Seamos todos donantes, cada día, cada semana, cada mes, cada año.


Este artículo de Opinión sigue a la columna El problema no son las ficciones, sino creer en ellas escrito por Elian Pregno.

¡Únete a la discusión!

HTML Restringido

  • Allowed HTML tags: <a href hreflang> <em> <strong> <cite> <blockquote cite> <code> <ul type> <ol start type> <li> <dl> <dt> <dd> <h2 id> <h3 id> <h4 id> <h5 id> <h6 id>
  • Lines and paragraphs break automatically.
  • Web page addresses and email addresses turn into links automatically.