OPINIÓN


El entorno regulatorio: tarea clave para la empresa en Venezuela (II)

En la nota anterior, explicábamos qué entendíamos por entorno regulatorio, y cuál es el general para la actividad empresarial en Venezuela. Conviene ahora explicar cuáles son las consecuencias que para este, y para su análisis, ha implicado el modelo económico del “Socialismo del Siglo XXI”.

El entorno regulatorio en Venezuela se ha visto permeado desde 1999 por los planteamientos ideológicos del Gobierno, particularmente a partir de 2005, con la aplicación de la doctrina conocida como el “Socialismo del Siglo XXI”. Esta ha supuesto la intervención indiscriminada del Estado sobre la libertad económica y el derecho de propiedad. Sobre el derecho de propiedad ha pesado una política expropiatoria que ha supuesto un gravamen difícil de precisar.

Tal entramado de normas se aplica de modo arbitrario. Esto, puede tener su origen en la errónea interpretación de la norma reguladora o en la propia aplicación arbitraria, bien sea por ignorancia, como un instrumento para la retaliación económica o política, o como una forma de promover la corrupción. La arbitrariedad se ve agravada por la falta de independencia del Poder Judicial. Todo esto implica que, en el análisis regulatorio no sea suficiente un examen aséptico, sino un análisis de los modos ortodoxos y heterodoxos de interpretación y aplicación de las normas generales y especiales.

Vale la pena mencionar la ley Orgánica de Precios Justos. La manera en que se redactó y sus posteriores modificaciones, así como la experiencia derivada de la aplicación de las previas ley de Costos y Precios Justos, ley Orgánica de Seguridad y Soberanía Agroalimentaria y regulaciones de precios y divisas en general, adelantaron múltiples dificultades: retardo regulatorio, aplicación selectiva y ausencia de una “zona de seguridad” (Ver Infografía 2). 

Infografía 2

Infografía 2

 

Además, cada sector de la economía ha sido objeto de regulaciones que han impactado negativamente. La política de intensa regulación ha supuesto que desde el Estado se haya utilizado la regulación como parte del discurso político en contra de la empresa privada e, incluso, de la dirigencia empresarial.

Las políticas regulatorias también han sido utilizadas en ocasiones por el Gobierno para responsabilizar a la empresa privada de la crisis. Resalta, por ejemplo, que con la llegada de Nicolás Maduro a la Presidencial en abril de 2013 se comienza a impulsar la narrativa sobre una “guerra económica” como causante de los problemas de inflación y escasez. Más aún, se usó para justificar la llamada “ofensiva económica”, excusa por la que se establecieron nuevos controles para la fijación de precios.

En su informe anual Doing Business, el Banco Mundial analiza de manera comparada las regulaciones que mejoran la actividad de los negocios y las que la limitan. En la edición de este año, Venezuela quedó como la tercera peor economía del mundo para hacer negocios, sólo superada por Eritrea y Somalia; y la peor para comenzar un nuevo negocio.

En The Global Competitiveness Report el Foro Económico Mundial evalúa los factores y las instituciones como determinantes para mejorar la productividad, que a su vez es el principal determinante del crecimiento a largo plazo y un factor esencial en el crecimiento económico y la prosperidad. En el reporte del período 2017-2018, Venezuela quedó como décimo primera economía menos competitiva del mundo, resaltando entre los factores más problemáticos para hacer negocios: las regulaciones cambiarias, la inestabilidad de las políticas públicas, la burocracia gubernamental, las regulaciones laborales restrictivas y las regulaciones impositivas.

Si bien por muchos años los desincentivos a la producción local fueron compensados por estímulos fiscales basados en los ingresos petroleros, dichos ingresos se tornaron insuficientes –incluso antes de la caída del barril en 2014- y, por tanto, a la fecha no hay sector de la economía venezolana que muestre números positivos de forma sostenida y sostenible.

En el contexto descrito el gerente es responsable de detectar los riesgos que se deriven de los asuntos legales y regulatorios que le interesan a la empresa. Para ello, debe adquirir las herramientas que le permitan realizar un pertinente “análisis del entorno regulatorio”.

Así, el gerente podrá tener el criterio para medir el “riesgo regulatorio”. Sabrá anticiparse a situaciones de exposición y  reaccionar adecuadamente.

La consecuencia de una educada sensibilidad para la detección de los riesgos legales y regulatorios debería ser la capacidad de alertar de forma asertiva a la empresa de tales riesgos, actuales o potenciales, para que puedan tomarse las decisiones necesarias para anticiparse al riesgo, o para mitigar sus efectos.

Un gerente que sistemáticamente falle en alertar oportunamente a la empresa, la expondrá a situaciones de riesgo de forma innecesaria. A la inversa, sin embargo, un gerente que no sepa mediar la verdadera gravedad del riesgo regulatorio, perderá credibilidad.

¿Por dónde empezar?

El punto de partida es el monitoreo regular –preferiblemente diario- de los asuntos y anuncios regulatorios. Para esto es recomendable la revisión diaria de la Gaceta Oficial y el seguimiento del discurso de actores claves del Gobierno, cuyas declaraciones –oficiales y extraoficiales- puedan ofrecer alerta temprana a potenciales ajustes.

Este proceso debe hacerse de manera eficiente, logrando un equilibrio entre el tiempo que se dedique al monitoreo y análisis de la información regulatoria y todas las demás tareas gerenciales que no deben ser descuidadas. Para esto, la práctica, disciplina y uso de herramientas tecnológicas disponibles serán clave.

Algunas recomendaciones particulares:

  • Usar documentos compartidos para registrar puntos de información de revisión regular como, por ejemplo: fechas de Gacetas Oficiales de interés, fechas de anuncios regulatorios, fechas prometidas para la discusión de modificaciones de normas, etcétera.
  • Revisión diaria del sumario de la Gaceta Oficial. Esta se puede conseguir en cuentas de Twitter como, por ejemplo, @GacetaOficial.
  • Usar herramientas que alerten sobre noticias de interés. Por ejemplo, se puede usar de manera gratuita Google Alert
  • Crear listas en Twitter por áreas de interés, para hacer seguimiento a actores y portales de noticias y análisis político y económico.

Una versión ampliada de este artículo fue publicada originalmente bajo el título “Analizar el entorno regulatorio: tarea obligatoria en Venezuela”, en Debates IESA, Volumen XXII, N° 3 y 4, julio-diciembre, 2017, que puede ser consultada aquí.


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ARTICULO ESCRITO POR:

Anabella Abadi y Carlos García-Soto

Entorno Económico/Legal — Venezuela

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