OPINIÓN


El entorno regulatorio: tarea clave para la empresa en Venezuela (I)

La dinámica regulatoria en la Venezuela de los últimos años ha sido realmente turbulenta. Al punto, que una de las habilidades fundamentales de toda empresa es la de, precisamente, intentar entender de la mejor manera el entorno regulatorio.

¿Qué es el entorno regulatorio?

El “entorno regulatorio” puede ser definido como el conjunto de regulaciones dictadas o que podrían ser dictadas por el Estado, y que pueden incidir directa o indirectamente en el funcionamiento de una empresa.

¿Qué se entiende por análisis del entorno regulatorio?

La actividad económica, la regulación y el entorno regulatorio son tres conceptos íntimamente vinculados: será la actividad económica el objeto de la regulación que el Estado dicta. El análisis del entorno será, por su parte, el estudio del conjunto de consecuencias que se derivan para esa actividad económica de la regulación estatal que se dicte o que pudiera dictarse. La actividad económica del operador, en consecuencia, se verá directamente impactada por el entorno regulatorio al que está sujeto. De hecho, este puede incentivar o desincentivar la actividad económica del operador.

Se requiere, entonces, de un análisis que permita al operador identificar cuál es la situación concreta en la que se encuentra, para determinar así los niveles de riesgo y oportunidades, y el efecto que puede producir sobre su actividad.

En este contexto, el análisis del entorno regulatorio cobra su particular significado: implica una visión de uno de los elementos fundamentales del entorno, el aspecto regulatorio, que tendrá una valoración muy importante en la toma de decisiones a corto, mediano y largo plazo.

Sin embargo, el análisis de entorno no debe restringirse sólo a las regulaciones estatales que se hayan dictado o puedan dictarse, sino que debe también abarcar los “condicionantes”. Es decir, aquellos factores que pueden influir directamente o indirectamente para que el Estado dicte o no una determinada regulación general o especial.

El caso de Venezuela

La regulación es un signo característico del Estado contemporáneo. El operador económico, más en un país como Venezuela, se verá sometido necesariamente a la regulación, intensa o débil, acertada o desacertada, restrictiva o no de la libertad económica y del derecho de propiedad.

El entorno regulatorio va a impactar toda la actividad económica que se realice en Venezuela y, por ello, su análisis no es prescindible. Por el contrario, es una parte fundamental del análisis y un elemento fundamental para la toma de decisiones en el mercado venezolano.

El Estado venezolano, desde mediados del siglo pasado, se ha convertido en un “Estado regulador”: el Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo han dictado toda clase de normas generales y específicas para regular la actividad económica en Venezuela. Ese entramado de regulaciones sobre la actividad económica puede ser clasificado, según el esquema sugerido por Pavel Gómez, en Venezuela en cuatro categorías básicas: regulación de precios, regulación de la oferta, regulación laboral e intervención directa (Ver Infografía 1).

Infografía 1

Infografía 1

Además, la empresa en Venezuela no sólo se rige por un conjunto de normas generales como el Código de Comercio o el Código Civil, sino también por un conjunto, a veces desordenado, de normas sectoriales. Por ejemplo, los sectores de la banca y los seguros están sometidos a disposiciones reglamentarias específicas y detalladas. Invaden ámbitos que deberían ser propios de la libre decisión de los prestadores del servicio bancario y asegurador y de los usuarios. Similares situaciones ocurren con otros sectores sensibles como la prestación de servicios de telecomunicaciones o de educación, por ejemplo.

El entorno regulatorio en Venezuela además de complejo es inestable, básicamente debido a dos factores: por una parte está atado a la estabilidad –o inestabilidad- política, lo que a su vez se expresa en muy distintas manifestaciones; y por otra parte, porque la regulación económica en muchas ocasiones ha dependido –y lo sigue haciendo- del estado del flujo de los ingresos petroleros.

Paradójicamente, y como es conocido, el inestable entorno económico venezolano puede jugar muy a favor y muy en contra de ciertos operadores, según los casos.

En la próxima nota, explicaremos cuáles son las consecuencias que el “Socialismo del Siglo XXI” implica para el entorno regulatorio –y su análisis- en Venezuela.


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ARTICULO ESCRITO POR:

Anabella Abadi y Carlos García-Soto

Entorno Económico/Legal — Venezuela

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