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Buena fe en el nuevo Código de Procedimiento Civil de Brasil

Buena fe en el nuevo Código de Procedimiento Civil de Brasil

por André Barabino
publicado el08/05/2017
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Cooperación, respeto, lealtad y ética son algunos de los elementos que componen lo que se conoce como buena fe objetiva, y que se busca en todas las relaciones sociales. Incluso antes de tener una definición legal, revela un profundo vínculo con factores éticos, morales y axiológicos. En este sentido, la buena fe objetiva ha sido tratada por el derecho desde tiempos antiguos. En el derecho romano, por ejemplo, antes de la creación de la buena fe (bona fides,) estaba la fides, de la diosa epónima, con la apariencia y conducta de una persona confiable. La violación de fides transformó lo bueno y honesto en maligno y deshonesto. Este concepto se asociaba a la persona que tenía crédito para hacer negocios en esa época. La buena fe era tan importante en este período que Cicerón incluso afirmó que era el pilar de la justicia.


Así pues, el principio legal y ético de la buena fe objetiva fue creado por el derecho romano. Ahora, la buena fe es un requisito de todas las relaciones legales y conlleva prácticas como honestidad, lealtad, fidelidad y ética. Por lo tanto, es una cláusula general, una obligación complementaria, una señal de respeto que debe ser estrictamente observada en todas las relaciones legales.


El concepto de la buena fe objetiva no debe confundirse con la buena fe subjetiva, que es un aspecto psicológico subjetivo de la persona, concerniente al conocimiento o ignorancia de esa persona sobre un hecho, e incluso la buena intención del agente; mientras que la buena fe objetiva, el tema de este artículo, se refiere a una regla objetiva, lo que significa que la buena fe debería interpretarse como una serie de hechos y conductas que la sociedad espera de una persona.


La comprensión de la buena fe objetiva es cada vez más importante en el derecho brasileño, debido a la modificación introducida en la Constitución Brasileña de 1988, el Código Civil Brasileño de 2002, y las constantes decisiones legales basadas en el principio. La adopción de la buena fe objetiva y la confianza entre partes contratantes conforman la base de la transacción legal, y es uno de los elementos fundamentales de todos los vínculos legales y un importante principio en relaciones contractuales.


En Derecho Privado, con el paso del tiempo, se notó que la idea de que la ley debería proveer inflexiblemente respuestas a todas las posibles situaciones de la vida diaria debería abandonarse, dándole paso a la comprensión de que un código debería contener reglas abiertas y flexibles, capaces de permitir la evolución de la Ley sin requerir constantes intervenciones legislativas.


Ya que vivimos en un mundo globalizado, donde los hechos se suceden con extrema rapidez, el sistema legal no puede esperar proveer respuestas para todos los eventos generados por el hombre, de lo contrario se le podría clasificar de anticuada y ser desprestigiada con enorme velocidad y, especialmente, no ofrecería formas para hacer que el gobierno cumpla con el deber de proveer protección jurídica adecuada, como lo establece la Constitución Brasileña.


Así pues, el hecho de que el Nuevo Código de Procedimiento Civil Brasileño ahora considera la buena fe objetiva como un principio a ser observado por las partes no es realmente algo nuevo; en la medida en que la fe objetiva siempre ha formado parte de las reglas de conducta que deberían guiar todas las relaciones sociales. En consecuencia, no habría necesidad de establecer tal precepto en ninguna ley, ya que la buena fe debería estar subyacente en cualquier relación social.


Sin embargo, los legisladores decidieron insertar la buena fe en el sistema legal a través de normas abiertas dirigidas al desarrollo de un bien común, especialmente luego de la entrada en vigencia de la Constitución Brasileña de 1988. En cuanto a la ley procesal, debería ser observada por litigantes y todas las demás partes en el procedimiento de sus respectivas actividades.


Como principio, también incluído en el nuevo Código de Procedimiento Civil Brasileño, la buena fe está destinada a guiar la conducta de las partes contratantes y los litigantes de acuerdo a la lealtad, la rectitud, la honestidad, la fidelidad y la cooperación en todas las fases del contrato y la demanda, respectivamente. En consecuencia, las partes son conscientes de la necesidad de seguir un estándar de conducta ético.


De tal forma que las cortes de Brasil son responsables por la correcta aplicación del principio de buena fe objetiva a los casos que reciban, recordando asuntos éticos y morales, que algunos han olvidado en los últimos años. Adicionalmente, jugarán un papel crucial en imponer el cumplimiento de la buena fe en asuntos procesales, evitando actos procesales maliciosos y trampas procesales, por ejemplo, los famosos litigios de mala fe.


La aplicación de sanciones por litigios de mala fe aún es bastante rara en cortes brasileñas, lo que termina alentando a litigantes maliciosos a recurrir a mentiras. No obstante, con el nuevo sistema y la inclusión de la buena fe objetiva, se espera que las cortes brasileñas apliquen sanciones más severas por tales conductas para prevenir comportamiento deshonesto, y que tales prácticas no vuelvan a ocurrir en el sistema legal brasileño.

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