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El ejemplo de los grandes estudios internacionales sirvió a Rodríguez Angobaldo Abogados para crecer / Bigstock

Fernando Rodríguez Angobaldo: “Siempre habrá mercado para firmas con estándares de calidad”

por Lara Valencia
publicado el12/10/2018
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serie mp

Fernando Rodríguez Angobaldo fundó Rodríguez Angobaldo Abogados con un estudio muy pequeño de tan solo tres personas. Hoy día trabajan más de 60 y son una de las firmas especializadas en litigios y arbitraje más grande del Perú, con más de 20 años representando a clientes nacionales y extranjeros.

En esta nueva entrega de la Serie MP, su socio director y fundador nos cuenta la historia de cómo su paso por una firma full-service le hizo entender que solo había futuro con perspectiva y ambición de crecimiento.

— ¿Podría identificar alguna cualidad o habilidad suya que haya sido el catalizador que le permitió llegar a dónde está?

— Autodefinirse, para mí, es un poco complicado. Pero creo que la cualidad está en haber hecho grandes esfuerzos. En entender que la única forma de posicionarse en el mercado es haciendo un servicio donde haya calidad respecto al conocimiento legal y al servicio al cliente. Eso es algo que he querido siempre mantener a lo largo de este tiempo. 

Fernando Rodríguez Angobaldo
Fernando Rodríguez Angobaldo

La firma tiene 20 años. Sin embargo, en los primeros 6 o 7 años, nos dedicábamos a trabajar básicamente en asuntos judiciales con las entidades financieras en lo que es recuperación de cartera pesada. Tenía 25 años cuando fundé el estudio con dos grandes amigos de la Universidad. Era complicado que me asignaran otro tipo de temas que no fueran recuperaciones judiciales. Con el transcurrir de los años y un poco más de madurez, empezamos a ofrecer a nuestros propios clientes servicios distintos.

En los últimos 10 años los servicios de litigios y arbitrajes distintos a recuperaciones han generado una facturación mayor. Por ello, hace 5 o 6 años se tomó una decisión muy importante. Decidimos constituir otro estudio dedicado únicamente a cobranza judicial de cartera pesada, por lo que ahora tenemos servicios jurídicos absolutamente diferenciados con colaboradores distintos y domicilios distintos. La decisión ha sido acertada porque nuestro crecimiento más importante en litigios y arbitrajes ha sido en los últimos 6 o 7 años.  Allí somos hoy seis socios, cada uno con una trayectoria profesional impecable. Al estudio de cobranza judicial también le va muy bien, ya que es absolutamente especializado en ello y cuenta con otras 60 personas que trabajan estas materias.

— ¿Cuáles han sido sus principales retos como socio fundador y MP de su firma?

— Mirar dentro de las cosas positivas, visualizar cómo funcionaban los grandes estudios de abogados en Perú y otros países. El reto residía en la interrogante de en qué medida nosotros podíamos dar un mismo servicio. Nosotros consideramos que, por ser un poco más pequeños, podríamos precisamente dar un servicio personalizado y, probablemente, con menores costos. Otro reto fue la decisión de ser un estudio especializado en un área del Derecho y no ser un full-service. Pero sabíamos que eso nos permitiría tener características muy particulares. Para eso necesitábamos abogados que conociesen mucho los temas sustantivos y los procesales. La mejor defensa de un arbitraje es a partir de una mixtura entre conocimiento sustantivo y conocimiento procesal.

— ¿Cuál fue el punto de crecimiento que dejó un antes y un después?

— En 2012 el estudio se transforma con la incorporación de dos socios que nos dan un posicionamiento interesante en el mercado legal. Hace dos años y medio, en la medida en que seguíamos creciendo, también pude advertir que el estudio necesitaba dos cosas: una, abrir un área procesal laboral; dos, buscar en el mercado a los abogados que tuviesen ese conocimiento, además de todas las ganas. También que fueran reconocidos, por lo que comenzamos a buscarlos en los mejores estudios del país.

El estudio hizo la apuesta de incorporar a un socio laboral, César Abanto Revilla, un socio procesal que venía de Estudio Muñiz - Jaime Heredia Tamayo - y Adolfo Pinillos Córdova, que venía de Miranda & Amado Abogados.

— ¿Hay alguna persona a quien considere que haya sido clave en el desarrollo de su carrera?

— En el 2002, mientras estudiaba una maestría, conocí a José Ramírez Gastón Roe, quien ha sido socio decano del Estudio Echecopar por 20 años. Él me invitó a la firma para trabajar en un proyecto especial de tres meses que se alargó hasta seis. Me di una licencia en mi estudio y fui al Estudio Echecopar. Ahí en verdad es donde vi que el mundo podía funcionar de manera distinta. Otra persona importante ha sido Rafael Corzo de la Colina, de Miranda & Amado Abogados. Los dos han sido, en definitiva, personas que me han hecho ver el mundo de otra forma. Me dieron oportunidades que supe capitalizar.

En cuanto al fenómeno que hemos vivido en nuestra firma, es muy interesante. La llegada de los socios que te he comentado le ha dado un giro importante. Me ha permitido no tener que estar tan involucrado en todos los casos importantes. Eso me permite mirar con perspectiva de crecimiento.

Antes de ellos, otra gran etapa fue la de 2010 – 2015, cuando se incorporaron dos socios que ya no están, Adolfo Román y Luis Alberto Liñán. Adolfo Román es un extraordinario abogado con conocimientos del área sustantiva y que venía del mundo financiero. De Luis Alberto destaco mucho que le dio al estudio una visión académica.

— La globalización ha obligado a las firmas a innovar y adoptar una serie de cambios en sus políticas y procedimientos a todo nivel. Cambios que van desde la relación cliente/abogado, hasta la atracción y retención de talento. ¿Qué visión tenía del mercado cuando fundó el estudio? ¿Ha visto las cosas evolucionar tal y como se podía imaginar en aquel momento?

— Entre 1998 y 2003 en realidad mi única visión era hacer un buen servicio. Es en el 2003, tras mi paso por Estudio Echecopar, cuando cambia mi visión del mundo legal. Donde advierto que es importante tener perspectiva de crecimiento y que podemos hacer mejores cosas en el servicio jurídico. En esa línea es donde empiezo. Nos anticipamos a algunos cambios que han permitido posicionar al estudio. Posicionamiento que, por supuesto, ha sido lento, pero con mucha solidez.

Además de la incorporación de socios con conocimiento y con mucha calidad en los últimos siete años, tenemos abogados y abogadas asociados que trabajan muy bien. Empezamos a brindar servicios en distintos sectores de la economía y ahora atendemos a todo tipo de empresas.

En todo este crecimiento fue muy importante la buena relación con socios de los mejores estudios de este país. Hoy puedo decir que estamos capacitados para dar un servicio como el de los mejores estudios de abogados del país. El reto ahora es mantenerse y generar más crecimiento. Es importante también mencionar que hacemos parte de la Asociación de Corresponsales en Litigios y Arbitraje (ACLA ), una organización donde todos los estudios son rankeados. La idea es asociarnos con firmas de otros países que hayan decidido, como nosotros, brindar solo un servicio.

— La presencia de firmas internacionales y el surgimiento de firmas regionales es una nueva tendencia que ha surgido en el mercado legal latinoamericano. ¿Sobrevivirá la firma independiente? ¿Cuál es la situación particular de Perú en comparación con otras jurisdicciones de la región?

— Yo creo que siempre habrá mercado en la medida en que las firmas legales tengan altos estándares de calidad. Donde el servicio que se pueda ofrecer sea respaldado con calidad y conocimiento. En nuestro caso siempre buscamos - y creo que es lo que deben buscar todas las firmas - tener abogados que aporten distintas características. Ya sea en cuanto a conocimiento, en cuanto a habilidades sociales y confianza, lo que sea. Pero en definitiva queremos una cultura de buen servicio al cliente. En el mercado legal peruano hay espacio si cumples con esos requisitos.

— Si bien la presencia de la mujer en el ejercicio de la abogacía en América Latina es significativamente alta, su posicionamiento como socia y en cargos directivos en las firmas latinoamericanas es muy bajo. ¿Qué están haciendo en Rodríguez Angobaldo Abogados para paliar las brechas de género?

— Esta situación enlaza con lo anterior. Hace 10 meses vimos que si queríamos seguir creciendo teníamos que seguir incorporando socios con diferentes características. Sabíamos que los socios que teníamos estaban haciendo un trabajo muy bueno, pero que no generaríamos más clientes y mejores cuentas si no pensábamos en esto. Antes de comenzar la búsqueda, tenía muy claro que teníamos que incorporar a dos asociadas de dos buenos estudios, pero no pudo ser porque las abogadas que contactamos estaban ya embarcadas en otros proyectos.

En esa línea, los socios nos hemos reunido y tenemos a una asociada del estudio que, creemos, vamos a incorporar como socia el próximo año. Por otro lado, somos absolutamente conscientes de que tener seis socios hombres no es el escenario ideal. Las cosas se han dado de esa manera, pero sí tenemos un equipo interesante de asociadas jóvenes con las que hemos trazado una línea de carrera. Sabemos que el cambio va a ser complicado, que siendo seis socios hombres incorporar a una mujer no va a hacer mucho, pero esperamos tener dos socias en los próximos cinco años.

 

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