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Vivian Liberman: “Los derechos de la gente LGBTI son derechos humanos”

Vivian Liberman: “Los derechos de la gente LGBTI son derechos humanos”

por Lara Valencia
publicado el01/02/2018
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El mes de enero terminó en Costa Rica agitando varios debates en el escenario previo a las elecciones del próximo 4 de febrero. Vivian Liberman, socia de BLP Legal, dice que no apostaría “ni dos dólares” por adivinar quién va ser el candidato ganador. Los motivos para las incertidumbres son varios, pero hay uno especialmente candente: el auge del conservadurismo.

Liberman contesta a nuestras preguntas en Rompiendo moldes. Conversamos sobre el matrimonio igualitario, los derechos humanos, y la corrupción en el poder judicial de Costa Rica. 

 

— En pocas líneas, ¿cuál es su carta de presentación como abogada?

 Digamos que tengo varios sombreros aquí en la oficina. Soy, principalmente, una abogada especializada en temas bancarios y corporativos. Sin embargo, en los últimos años he desarrollado una práctica adicional en temas de sostenibilidad. Mi trabajo es bastante variado en ese sentido.

Por otro lado, ser la primera mujer socia de la firma hizo que desde el inicio estuviese a cargo de todos los temas que tienen que ver con la igualdad de género. Sentí que era mi responsabilidad. Considero que hemos sido bastante exitosos, tenemos un porcentaje altísimo de mujeres. No sabría dar el porcentaje exacto. Hace una semana incorporamos a una socia en Nicaragua, por lo que el número varía. Pero debemos estar entre un 30 - 35%. Si hacemos además una revisión de los puestos de liderazgo ocupados por mujeres, hay incluso un porcentaje por encima del 50%. En los puestos administrativos, de desarrollo de negocio y de marketing también, lo que es algo importante, porque no se trata solo de igualar en el tema legal.

Me hice cargo también de todo el trabajo pro bono. He ido aumentando los temas ambientales en los que se involucra la firma, que como sabes en Costa Rica son muy importantes. Nuestro país tiene la intención de convertirse en la primera nación en uso de carbono neutral alimentando sus bosques. BLP una empresa de carbono neutro.

También estamos muy concienciados con las personas LGBTI. Firmamos un compromiso el año pasado que nace de la voluntad del Gobierno de Costa Rica. A raíz de eso, creamos una comisión y estamos en proceso de generar políticas educativas internas.

— Cuando mira atrás y hace una valoración de lo que ha andado hasta ahora en su carrera, ¿qué experiencias y qué personas han tenido mayor impacto en lo personal y lo laboral?

 Creo que mis socios han sido mi apoyo principal. Yo entré en un mundo que era muy masculino, el del  Derecho bancario. Sin embargo, yo nunca me cuestioné que no pudiera llegar a esto por ser mujer, y creo que a nadie le extrañó mi presencia. No tener ese barrera fue algo que terminó de motivarme. Creo que también tiene que ver mucho con la personalidad de una. Es importante que te apoyen, pero también que te dirijan. Creo que BLP me ha permitido hacer lo que hago. 

— De no haber sido abogada, ¿qué otra profesión cree que habría desempeñado con éxito y pasión?

 Yo no sé. A mí me gusta tanto el Derecho, que no sé qué otra cosa habría hecho. Tal vez habría trabajado en algo de sostenibilidad del medioambiente, pero como digo el Derecho es lo que más me gusta.  Es una carrera que te permite hacer un montón de cosas.

— ¿Qué es lo más satisfactorio y lo más frustrante de trabajar en Derecho corporativo, de finanzas y de sostenibilidad en Costa Rica?

 Cualquier abogada que trabaje en una firma corporativa puede decirte que sí que hay momentos en los que se trabaja con mucho estrés. En la práctica de M&A no hay horarios, todo es imprevisible. Eso puede ser frustrante, es complicado aprender a manejar esos tiempos. Pero por otro lado, causa emoción. La satisfacción está en que te llena de adrenalina.

— Además de haber trabajado en varias firmas y ser socia de BLP en la actualidad, su carrera se complementa perteneciendo a muchos otros colectivos: es coordinadora de la Comisión Pro Bono del Colegio de Abogados de Costa Rica, miembro de la Junta Directiva del Consejo Nacional Asesor de Responsabilidad Social, de la New York State Bar Association, fundadora del Club Costarricense de Harvard, directora de la Fundación BLP y directora de la Comisión de Igualdad de Género en BLP. ¿Cómo le ayudan todas estas actividades a ser mejor abogada y cómo cree que se reflejan estos esfuerzos en el trabajo que hace para sus clientes?

 Yo creo que si uno se queda sentado en el escritorio, el mundo se te hace muy chiquito. Creo que es importante participar de iniciativas que te permitan conocer y sentir lo que hace la gente. Formo parte de la Alianza Empresarial para el Desarrollo. Ahí están sentadas todas las multinacionales de Costa Rica que están trabajando en temas de sostenibilidad. Es muy interesante conocer lo que hacen con sus negocios. Es muy importante hacer ese tipo de cosas. Se puede conocer muy bien la ley, pero hace falta tomar contacto con otras cosas, para abrir la mente y ser más creativa también.

— Respecto al trabajo pro bono, abogadas como Adriana Ospina y Paula Samper reclaman que se cumplan los compromisos con la cantidad de horas. También critican la falta de entusiasmo, el hecho de que socios y socias no hagan el trabajo para dar ejemplo a las generaciones más jóvenes. ¿Cuánta visibilidad tiene el trabajo pro bono en Costa Rica?

 Conozco bien a Adriana y  a Paula gracias a Women in the Profession. El desarrollo en Costa Rica del trabajo pro bono ha sido sumamente interesante. Hace 15 años no se hablaba de ello, pero en BLP desde el inicio hicimos el esfuerzo de divulgarlo con nuestro equipo. Hicimos una consulta para averiguar qué querrían hacer dentro de los servicios. Resulta que todo el mundo, de una forma u otra, estaba haciendo cosas pro bono.

Tratamos de juntarnos con otras firmas de la región que quisieran hacer lo mismo. En lugar de tener la Fundación BLP, buscábamos tener una “fundación pro bono”. Pero fue imposible. No hubo forma de ponernos de acuerdo con un montón de escritorios importantes de Costa Rica. Quizá fue la falta de conocimiento en el momento.

Fue entonces que montamos nuestra fundación. Es natural que siempre haya gente más entusiasta que otra, pero procuramos buscar temas variados, para que todo el mundo se sienta atraído y quiera participar. En términos generales la respuesta ha sido maravillosa. Además, las generaciones jóvenes directamente te lo piden, es parte del ADN de BLP.

— Recientemente la Corte Interamericana de Derechos Humanos resolvió que los 20 países integrantes deben garantizar el acceso igualitario al matrimonio civil y los derechos básicos de identidad para la comunidad transgénero. La opinión consultiva fue solicitada por su país en mayo de 2016. ¿Qué tanto hablan los abogados de firmas costarricenses sobre estos avances sociales?

 Eso ha sido un tema sumamente caliente en las últimas semanas. Estamos a pocos días de las elecciones presidenciales y todo ha dado un giro total. Pareciera que en este momento lo que más le importe a la gente, sea saber la opinión del candidato respecto a esta decisión de la Corte. Llama la atención lo conservador que se volvió el país de la noche a la mañana.

Internamente habíamos conversado mucho sobre el asunto. Queremos lanzar el área de derechos humanos como una práctica separada. Lo que hemos dicho internamente es que, todo el mundo debe entender que los derechos de la gente LGBTI son derechos humanos. En redes sociales ha habido abogados - no de BLP - que han emitido argumentos ridículos en contra del fallo de la Corte. Nosotros la hemos aplaudido un montón. La dirección del notariado salió diciendo que el matrimonio igualitario no puede celebrarse por el momento. Quisimos presentar un recurso de amparo y alguien nos ganó. Lo estamos revisando para ver si podemos hacer algo.

— ¿Puede qué cree que Costa Rica ha dado un vuelco hacia el conservadurismo?

 Con todo el desarrollo de los derechos humanos y la llegada de cambios siempre hay oposición. Desde hace varios años - y apoyados por el Gobierno actual - el movimiento LGBTI ha empezado a sonar mucho. Hay que trabajar en ese sentido. Tenemos que esforzarnos por que cualquier persona sienta que puede trabajar aquí, al margen de su identidad. Eso existía en Costa Rica.

Cuando en BLP fuimos a firmar el pacto de San José, en las oficinas de otros países sí que lo veían como algo extrañísimo. Costa Rica, en comparación con otros países centroamericanos, era “liberal”. Finalmente, se ha demostrado que no lo somos tanto...

— Al menos seis países celebran elecciones este 2018 en América Latina, entre ellos Costa Rica este domingo 4 de febrero. ¿Cómo se traducen en el sector legal las incertidumbres electorales cuando son tan condensadas en el tiempo?

 Los costarricenses estamos orgullosos de nuestro sistema electoral. Las elecciones pasadas, hace cuatro años, fue la primera vez que vivimos esa incertidumbre terrible. Aparecieron partidos más parecidos a los movimientos que ha habido en otros países latinoamericanos, en línea con un populismo que aquí no era corriente ver.

Han sido cuatro años complicados. No son pocos los partidos que están lanzando sus propuestas, así que no está claro quién va a ganar. Todo eso en el sector legal hace que la gente sea muy cautelosa. Nadie quiere tomar riesgos en este momento. Es muy probable que el domingo se constate que hay que ir a una segunda ronda.

— Por último, 2017 fue un año agitado para Costa Rica en materia anticorrupción al conocerse el caso del “cementazo”. Varios individuos del poder judicial han sido investigados por una presunta implicación, en este caso de tráfico de influencias. ¿Cómo se puede gestionar el desafío que supone que los propios juristas puedan fomentar la corrupción?

— Ese ha sido otro bache para Costa Rica. Se sabía que sí había algo de corrupción en el poder judicial. Sin embargo, se está demostrando que hay un problema importante. Las medidas van a depender de lo que se cuente en los próximos meses y de la investigación de la fiscal. Pero estoy segura de que van a salir más cosas.

El país en general está muy molesto y sorprendido. Es triste que uno sepa que la corrupción es parte del sistema. Pensás que son algunas personas, algún juez de algún pueblo pequeño, quizá haciendo algún favor. De repente te das cuenta de que no, de que son magistrados, de juzgados muy grandes y que finalmente el nivel es muy serio. Creo que hay que tomar medidas importantes para limpiar las instituciones y devolver la credibilidad a la gente de que el sistema puede funcionar.

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