ENTREVISTAS


Raquel Vázquez Llorente: “La tecnología ayuda a combatir la impunidad”

Raquel Vázquez Llorente se fue de Madrid a Bangladesh. No había terminado la carrera de Derecho cuando ya sabía que su potencial como abogada lo quería cultivar en la esfera internacional. En Bangladesh estudió el empoderamiento de las mujeres a través de los microcréditos y continuó su formación legal pasando por Israel, Camboya, La Haya…Con cada viaje y misión fue despertando su curiosidad por la tecnología como herramienta para el sector humanitario. 

Raquel Vázquez Llorente

Raquel Vázquez Llorente. Foto: Tim Licence.

Raquel es ahora una abogada especializada en la investigación de crímenes de guerra y trabaja como Senior Legal Advisor de eyeWitness for atrocities, una aplicación de descarga gratuita para documentar con imágenes, videos y audios, crímenes de gran escala y violaciones de derechos humanos.

Afincada en Londres desde hace seis años, Raquel viaja con mucha frecuencia al terreno de las misiones humanitarias para trabajar con las organizaciones internacionales que utilizan eyeWitness como herramienta de documentación. Con ella descubrimos las claves para convertir estos documentos en material probatorio que pueda llegar a una sala de juicio.

El nacimiento de eyeWitness

En 2010 salieron a la luz imágenes de Channel 4, las cuales parecían mostrar tropas de Sri Lanka ejecutando a prisioneros tamiles. Mark Ellis, director ejecutivo de la IBA, fue uno de los abogados encargados de analizar el video. Se encontró con que no era posible verificar la autenticidad de la grabación. Según él, “Mirar ese video fue el catalizador de la idea de que podía crearse una app que sirviera como herramienta de verificación y posibilitara que el video fuera admitido en los tribunales”. Así comenzó una iniciativa que llevó cuatro años para crear esa tecnología.

— ¿Puede contarnos su papel en el proyecto? ¿Cómo llegó a formar parte de esta aventura tecnológica?

Di muchas vueltas antes de llegar a eyeWitness. Yo tenía claro que quería una carrera internacional. Antes de terminar la carrera empecé a solicitar becas y a hacer pasantías. Creo que es importante experimentar diferentes caminos cuando se está empezando una carrera profesional.

Conseguí una beca para estudiar el empoderamiento de mujeres a través de microcréditos en Bangladesh. Aproveché muchísimo la experiencia, pero estaba más interesada en hacer uso de mi formación legal. De Bangladesh me mudé a Israel para trabajar en derechos civiles. ¡Me fui para tres meses y acabé quedándome casi un año! De ahí me marché a Phnom Penh, con una beca de investigación de la fundación de Benjamin Ferenzc.

Me llegaron las noticias de que había pasado el último examen de Derecho y de que era abogada estando en Camboya, en el Tribunal de la ONU de los Jemeres Rojos. Mi primera vez dentro de una corte de justicia como abogada fue precisamente asistiendo a uno de los fiscales, en uno de los juicios más complejos desde Nuremberg. De ahí pasé por La Haya y varias organizaciones humanitarias.

Después me vine a Londres. Aquí llevo casi seis años, de los cuales tres han sido con eyeWitness. Antes estuve trabajando en una red de organizaciones humanitarias. Ahí ya me había interesado mucho por las aplicaciones tecnológicas y cómo desarrollar innovación para un sector de la población para el que normalmente no se desarrollan herramientas tecnológicas.

Me había cualificado como investigadora y analista de crímenes de guerra en La Haya. La persona que me formó me contó que la IBA estaba trabajando en eyeWitness. A su vez, eyeWitness se había establecido como una organización propia. Empecé como analista, pero al ser una startup, acabé haciendo varios papeles. Soy Senior Legal Advisor, pero la verdad es que lo que más hago ahora es actuar de puente entre las organizaciones en el terreno y la policía fiscal o unidades de crímenes de guerra.

Galería de imágenes de eyeWitness.

eyeWitness for atrocities es creada con el fin de ser una tecnología que cumpla estándares legales y sea admisible en juicio. ¿Sabría desmontar brevemente los mayores mitos en cuanto a las pruebas audiovisuales que se pueden llevar a juicio? ¿Cómo han cambiado estos estándares desde el nacimiento de nuestros actuales sistemas de justicia internacional?

— Antes de lanzar la app, realizamos un extenso proceso de investigación para identificar los elementos más importantes en relación a la admisibilidad de material digital como prueba en juicio. Hicimos estudios de casos en tribunales internacionales, regionales y nacionales. Los estándares varían dependiendo de la jurisdicción y el uso de este tipo de material es un tema todavía en evolución, pero en general, el material probatorio siempre tiene que mostrar relevancia y fiabilidad. Un video o una fotografía requieren la fecha, hora y localización de la captura, y la convicción de que el material no ha sido alterado y es la versión original. Nuestra aplicación garantiza todos estos requisitos y además preserva la cadena de custodia. Nuestro equipo en Londres monitorea constantemente los avances en tecnología y en el marco legal internacional para mantener nuestro sistema y la aplicación actualizada.

¿Podría contarnos a modo de ejemplo la historia de algún juicio en el que se hayan utilizado archivos de eyeWitness como prueba?

— Tenemos colaboraciones alrededor del mundo con organizaciones que documentan violaciones graves de derechos humanos. Hemos recibido más de 2.500 fotos y videos, y ya hemos proporcionado información a investigadores nacionales e internacionales. Según vamos compartiendo información y creando, esperamos que este proceso nos acerque a una sala de juicio. Este es el siguiente objetivo que nos gustaría lograr.

Son, sin embargo, procesos muy difíciles de montar. Habiendo empezado en julio de 2015, se hacía complicado que ya hubiésemos visto una sala de juicio. Todo está en fase de investigación y la información es confidencial.

Normalmente no decimos con quién colaboramos en el terreno público por razones de seguridad, pero hay una organización que sí ha hecho esto público y te lo puedo revelar. Se trata de Yazda, una organización de Yazidis. La representación legal la lleva la oficina de Amal Clooney. Nosotros estamos en colaboración en la labor de documentación en el terreno. Estuve recientemente en Irak con ellos. Están documentando crímenes cometidos contra la población Yazidi de allí. 

Captura de pantalla de eyeWitness

Anatomía y usabilidad de eyeWitness

¿Para qué usuarios es adecuada la tecnología de eyeWitness?

— Aunque la idea de recoger información a través de crowdsourcing fue uno de los catalizadores del proyecto, nos dimos cuenta desde el principio de que proveer una herramienta tan especializada al público en general no viene sin retos.  La app está disponible para descarga de forma gratuita en cualquier teléfono Android, pero en general trabajamos con organizaciones que se encuentran en países en conflicto armado y que realizan labores de documentación de abusos de derechos humanos. De esta forma podemos crear estrategias y consultar a las organizaciones, para que el material sea usado de la forma no solo más efectiva, sino también más alineada a las diferentes ideas de justicia que tengan diferentes sociedades.

El objetivo de eyeWitness es llevar ante la justicia a los responsables de graves crímenes internacionales. Actuamos como enlace entre defensores de los derechos humanos en países en conflicto, e investigadores y fiscales que puedan tener jurisdicción sobre estos crímenes.

— Pensando en el tipo de crímenes que los usuarios pueden denunciar a través de la app. ¿Cuáles presentan mayores desafíos desde el punto de vista tecnológico?

— El mayor desafío suele ser el entorno. Los individuos y las organizaciones con las que trabajamos se encuentran en muchas ocasiones en situaciones y zonas de alto riesgo. Es importante que confíen en la tecnología que les ofrecemos antes de adoptar un nuevo método de trabajo. Este proceso puede llevar un año o incluso más. Requiere varios viajes para estudiar las labores de documentación y el entorno, desde los riesgos a su seguridad física hasta el ecosistema tecnológico: ¿cómo es la conectividad a internet?; ¿hay electricidad para cargar los móviles?; ¿llama la atención llevar un teléfono?; ¿qué capacidad tecnológica tienen los equipos de inteligencia y otros actores?

Parte de este proceso es aclarar las dudas que puedan surgir sobre quién accede a la información recolectada, cómo de segura está la información guardada en el dispositivo móvil o en nuestros servidores, o cómo se usará su información en el futuro.

Un smartphone permite capturar fotos y videos en cualquier momento y lugar, sin que necesariamente haya conocimiento de las partes implicadas. Es importante reflexionar sobre cómo podemos proteger los derechos y la seguridad de las víctimas y los testigos. Los procesos de justicia pueden tardar años o décadas en materializarse, y es difícil predecir qué forma tomarán. En este sentido, parte de mi trabajo consiste en entender cómo podemos apoyar mejor a estas organizaciones e individuos que están tomando grandes riesgos, sin comprometer el valor del material probatorio.

El testigo ocular de las organizaciones internacionales

Según Raquel Vázquez, eyeWitness entendió muy pronto como organización que es difícil conectar con el demográfico de la población general. Aunque las poblaciones estén en una situación de conflicto armado y en un entorno de violación de derechos humanos, la gente no sale a la calle pensando si se va a encontrar algo o no. Vázquez explica que, estas personas tampoco saben cómo hay que documentar.Es difícil establecer algún tipo de relación con los individuos. La dificultad está en saber si son conscientes de los riesgos, conocer si saben lo que implica hacer parte de un proceso penal.

Por estas razones, eyeWiness – desde el principio prácticamente – empezó a trabajar con organizaciones que ya están documentando en el terreno:

Muchas ya han asistido a formaciones con otros grupos. Nosotros también las hacemos en conjunto con estos grupos sobre cómo hay que documentar crímenes internacionales. Cada vez trabajamos menos con individuos. En ciertos países sí que ha habido anónimos que mandan material de forma regular, pero la mayoría de la información que es relevante para un futuro viene de organizaciones con las que tenemos acuerdos de colaboración.”  

Usted dice que es realista, que sabe que no van a acabar con los conflictos armados. Pero añade que es optimista y cree en la lucha contra la impunidad. ¿En qué grado han tenido que lidiar con la frustración de organizaciones o usuarios individuales que mitifiquen o depositen excesiva responsabilidad sobre lo que eyeWitness puede hacer en el sistema de justicia?

— En realidad es todo lo contrario. El sector legal huye de la innovación, y en el entorno de crímenes internacionales tendemos todos a ser escépticos. 

Captura de pantalla de eyeWitness

¿Qué tanto puede hacer la tecnología por fortalecer la justicia internacional? Muchas democracias no cumplen con el derecho internacional. Se me ocurren ejemplos como la crisis humanitaria de los refugiados, ante la que Europa no está actuando…

— Las innovaciones tecnológicas ciertamente ayudan a combatir la impunidad, pero no son la panacea. Este tipo de juicios cubren crímenes que suceden a gran escala y en varias localizaciones, y comprenden asimismo una increíble cantidad de material probatorio. Las investigaciones en el terreno son costosas, largas y en muchos casos, acarrean altos riesgos de seguridad. La tecnología va a tener un papel clave en futuros juicios por crímenes de atrocidad. El sistema judicial ha de adaptarse a los nuevos avances.

Depender exclusivamente de testimonios de testigos no es sostenible a largo plazo para una corte como la CPI, que no tiene una fuerza policial ni amplios poderes para exigir la testificación de testigos. En general, existen todo tipo de problemas logísticos para asegurar no sólo la protección del individuo que testifica, sino también la presencia física de un testigo que se encuentra a miles de kilómetros. La testificación de víctimas acarrea también otros problemas en cuanto al valor probatorio de estos testimonios.

Dicho esto, la tecnología no va a sustituir las formas tradicionales por las que se prueba un crimen internacional. Sin embargo, puede ayudar tanto con el proceso de investigación como con la “puesta en escena”. Un ejemplo, la visualización que se hizo para el caso de Al Mahdi en la CPI.

La tecnología permite que poblaciones atrapadas en conflictos armados controlen su propia narrativa, y los convierte en pieza clave en el proceso de justicia, más allá de la figura de víctimas. Cuando no existe la voluntad política para mandar al terreno equipos oficiales de investigadores, es precisamente la sociedad civil y organizaciones locales las que pueden obtener información inmediata sobre violaciones de derecho internacional. Información que de otra forma, sería perdida y nunca vería una sala de juicios.


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