ENTREVISTAS


Patricia Brocos: “El cambio de gobierno en Perú genera mucha expectativa”

Patricia Brocos entró en 2018 celebrando su ascenso como socia del área de M&A, banca y finanzas del bufete peruano Lazo, De Romaña & CMB Abogados. Tiene una trayectoria larga, aunque llega a ser millennial, como ella dice “por poco”.

Hablamos con ella en la serie Rompiendo moldes sobre su carrera como abogada y mentalidad de empresaria, además de lo que se puede esperar de las inversiones en Perú tras más de un año de incertidumbre en el plano político. 

Patricia Brocos

— ¿Cuál es su carta de presentación como abogada?

Soy una abogada joven, pero con más de 10 años de experiencia en banca, finanzas y mercado de capitales. En los últimos años he enfocado mucho mi práctica en operaciones internacionales, gracias a que en los últimos años han tenido lugar en Perú muchas transacciones. Trabajé un año y medio en Nueva York, donde hice mi maestría (en Northwestern University), muy centrada en los negocios. Después de eso tuve la oportunidad de trabajar en Chadbourne & Parke LLP. Pude ver muchas transacciones internacionales y descubrí que me gustaban mucho. Cuando regresé, me reincorporé y con Fátima de Romaña me quedé a cargo de cualquier operación que estuviera involucrada en temas transfronterizos.

— Cuando mira atrás y hace una valoración de lo que ha andado hasta ahora en su carrera, ¿qué experiencias y qué personas han tenido mayor impacto en lo personal y lo laboral?

— Experiencias definitivamente hay dos muy importantes.

La primera fue tener la oportunidad de hacer una maestría fuera del Perú. Fue un proceso  muy largo y muy delicado para mí, quería escoger algo que se ajustase a lo que yo quería desarrollar en la profesión legal. Hay muchos LLM, pero yo quería hacer uno que me permitiese conocer el mundo de los negocios desde dentro, por lo que finalmente hice uno de derecho con certificado de administración de empresas. El hecho de que mis compañeros de clase fueran los que hoy son mis clientes, me permitió aprender y conocer mejor las que serían sus necesidades. Aprendí a pensar no solo como abogada, sino también como empresaria. También me sirvió mucho para el tema de relaciones interpersonales. Pude estudiar con personas que hoy ocupan puestos de liderazgo en distintos estudios y compañías del mundo. Me ha permitido ampliar mucho mi base de networking.

La segunda experiencia fue mi trabajo en Nueva York en una firma con más de 500 abogados. Me permitió conocer una estructura organizacional distinta e institucionalizada, lo que me ha servido mucho en Perú. Tengo un modelo en mente al cual aspiramos muchos estudios peruanos.

Respecto a las personas, tendría que mencionar Jorge Lazo y Fátima de Romaña. Ellos dos me recibieron cuando ya había postulado para mi maestría. Yo ya estaba por irme, pero nos reunimos y hubo mucha química. Ellos me dijeron “estudia, que nosotros te vamos a esperar”. No solo me esperaron el año de la maestría, sino que me apoyaron para que trabajara en Nueva York y me pude reincorporar. Esa apuesta por mí ha sido desde luego muy valiosa. Son personas con muchos valores que comparto, que quieren ejercer la profesión legal como yo también la entiendo.

De no haber sido abogada, ¿qué otra profesión cree que habría desempeñado con éxito y pasión?

— Antes de empezar en la carrera legal alguna vez pensé en hacer algo de administración. Creo que tengo mucho talento para la gestión, administrar de negocios fue algo que siempre me llamó mucho la atención.

¿Qué es lo más satisfactorio y lo más frustrante de trabajar en las áreas de fusiones, banca, finanzas y mercado de capitales en Perú?

— Lo más satisfactorio para mí es la adrenalina de las operaciones de M&A, sentir que las cosas tienen que correr es algo que disfruto. El hecho de que en cualquier momento pueda entrar una llamada, cumplir con los tiempos…. Son cosas que  me gustan mucho.

El lado más pesado, y que es un poco la otra cara, es que el manejo de tiempos es difícil. Estás entregada a tus clientes. La inmediatez y la disponibilidad son valores que ellos consideran muchísimo. Estar siempre disponible implica lidiar con mucho estrés.

Parece muy común este gusto por la “adrenalina” en las abogadas que se dedican a trabajar en transacciones…

— Es así en parte. A veces, cuando llegan épocas de pocas transacciones de gran envergadura y sin tanto estrés pienso “qué bueno que venga una transacción así, porque lo estoy extrañando”. Luego llega y dices “¡ay no!”. Es un poco inexplicable.

Hace apenas 3 meses que fue nombrada socia en el área de banca y finanzas de Lazo, De Romaña & CMB Abogados. Además de tener más responsabilidades, ¿cómo ha cambiado su día a día en el bufete?

— Para cuando fui nombrada socia ya venía liderando equipos y operaciones. Mi ritmo de trabajo no ha cambiado mucho, pero sí me veo muy involucrada en la parte de gestión, de comunicación, eventos y de mujeres también. Es importante que los socios nos involucremos en temas de imagen, de redes, etcétera. En el programa de mentoría también estoy muy metida.

Ocurrió algo cuando me hicieron socia que llamó mi atención. En septiembre tuve una hija y me reincorporé en enero, coincidiendo con mi ascenso. Hubo mucha gente que, aunque sabe que el estudio está muy comprometido con apoyarnos en este sentido, me decía “qué increíble que te hayan hecho socia ahora”. ¡No tiene nada que ver! Yo ya había hecho una carrera de muchos años en la firma. Yo sentía que era mi momento de ser ascendida y me alegra mucho que la firma no haya tenido ni siquiera que dudarlo. Ese tema no debería nunca condicionar una decisión de ese tipo. De estas cosas otras organizaciones aprenden y finalmente nos beneficia a todos.

— ¿Qué objetivos tiene para el departamento en este primer año?

— Básicamente buscamos incrementar nuestra participación en operaciones internacionales. Ya tenemos un registro bastante importante de los últimos años. Este año en enero recibimos el premio “Firma Legal del Año de la Región Andina” de LatinFinance. Junto con este pre­mio, dos de las transac­cio­nes en las que ase­so­ra­mos en el 2017 ganaron en las ca­te­gorías So­ve­reign bond of the year y Qua­si-So­ve­reign bond of the year. Esas son el tipo de operaciones que nos gusta hacer, por lo que el enfoque va a estar ahí.

Adicionalmente, ha habido un cambio de gobierno muy recientemente. Eso nos deja mucha expectativa hacia nuevas oportunidades que en el último año han estado bastante paradas.

— ¿Qué opinión tiene sobre el debate acerca del monopolio que se ha abierto con el caso Inkafarma en Perú? ¿Cree que sería positivo que salga adelante el antiproyecto de ley que obligaría a las empresas que quieran realizar una “operación de concentración” notificarlo previamente a la Comisión de Competencia del Indecopi?

— No puedo opinar sobre el caso en concreto, pero sí puedo decir que sí que se ha desenvuelto un debate intenso acá sobre si existe la necesidad de esa ley. Es una tendencia mundial y sabemos que la regulación, en algún momento, va a llegar. No nos parece algo negativo. Lo importante es que se haga bien, que sea una regulación consciente del mercado local peruano. Mirando a experiencias como la de Chile, creo que podemos llegar a una normativa que sea eficiente.

Respecto a la llamada “amnistía tributaria” que entró en vigor en Perú en enero de 2017, solo 7.766 personas se acogieron  y la recaudación no alcanzó los objetivos que el Gobierno había previsto. ¿Se puede hablar de fracaso o cree  – como PwC – que hay que quedarse con que “ha habido interés en transparentar”?

— Yo creo que sería un poco apresurado decir que se trata de un fracaso de la norma. Creo que, sin duda, la inestabilidad política ha tenido mucho que ver en todo esto. Es claro que el contexto ha podido ahuyentar a muchas personas de traer el dinero al país. Hay que leer ese comportamiento en conjunto con la situación política actual. No necesariamente es un problema normativo, sino que es un tema coyuntural.

¿Cree que ese clima de incertidumbre que ha vivido Perú en los últimos meses afectará el interés de inversionistas extranjeros para entrar en el país?

— Lo veo muy positivo. Si bien es cierto que el último año y medio ha sido bastante movido en lo político, ahora hay muchas expectativas. Tenemos instituciones cada vez más sólidas y creo que la economía nos ayuda. Ahora que vemos la coyuntura política mejor, pensamos que lo que queda del Gobierno actual va a tener el apoyo del Congreso, lo cual va a ser positivo para que los proyectos se financien y salgan adelante.

Por último, ¿qué retos cree que debe asumir el sector legal peruano teniendo en cuenta los últimos acontecimientos?

— Principalmente diría que cuidar de los millennials es algo que no podemos perder de vista. Los estudios modernos han de tener en cuenta que los clientes y socios del futuro son ellos. De hecho yo, aunque por poco, soy millennial. Hay que atraer talento, retenerlo y promocionarlo. A las generaciones de ahora les importa la flexibilidad, poder hacer trabajo remoto, la diversidad, la equidad de género, el medioambiente… No podemos ser ajenos a ello. El reto es importante porque si no, vamos a quedarnos sin la posibilidad de atraer a los mejores.


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